La inseguridad, talón de Aquiles de todos los gobiernos (Segunda parte)

Foto: Internet/Hace lo mismo que Calderón en seguridad
 
Opinionez Lunes, 13 Marzo, 2017 12:00 PM

Un día cuando, aún era gobernador Peña Nieto, López Dóriga, en el noticiero nacional, en horario estelar, le preguntó que se le señalaba como el próximo candidato a la presidencia por el PRI y que qué haría el en caso de ser Presidente. Me quedé perplejo ante la contestación, dijo Peña, “lo mismo que Calderón, pero con algunos cambios”, en ese momento me dije, éste no tiene ni la menor idea del problema y cómo solucionarlo. La realidad así lo ha demostrado, dijo que bajaría la tasa de homicidios dolosos en el país y que serían muchos menos que los de Calderón y ya no cumplió. Su sexenio será el más violento de la historia.

En estos momentos según cifras oficiales van 75475, contra 63094, de Calderón en el mismo periodo. El mes de enero subió el 34% de homicidios ,1938 para ser exactos y en 25 estados de los 32 ha aumentado los homicidios.

La situación es tan grave que el Presidente Trump dice que no podemos con el paquete y nos puede mandar el ejército americano para ayudarnos. Es tan real la ineficiencia que se está discutiendo una Ley para darle al ejército más atribuciones de policía, muchas anticonstitucionales. Otro problema no valorado es el nuevo sistema penal, que tanto presumen y que es obra de Calderón, pero con la anuencia del PRI, César Camacho, ahora diputado y en 2008 también, era de los más entusiastas.

Muchos alertamos de lo que pasaría con este sistema, pero querían parecer gringos, que no hicieron caso de los ejemplos de fracaso en Guatemala, El Salvador o Chile. Hoy, por no estar capacitados los policías para aplicar este sistema, son numerosos los casos que los tribunales deben dejar libres a los delincuentes, no por culpa de los jueces, sino por la mala integración de la averiguación, o por la violación de derechos humanos, por los abusos, por la tortura que realiza para obtener confesiones. Por no darle a conocer sus derechos, por entrar a domicilios sin orden de cateo, esto hacen mucho los militares. Ahí está ya el caso clásico de Ayotzinapa.

Hoy se intenta aplicar dos medidas equivocadas, según yo. El mando único y la creación de fiscalía autónomas. La última es pura farsa. La primera fue en Chiapas y Jorge Carpizo, que había estado trabajando mucho sobre la independencia del ministerio público me dijo un día en corto, el caso chiapaneco es el ejemplo más palpable de lo que no se debe hacer. Es pura simulación. Sí es cierto, el ejecutivo sigue mandando. Se los digo yo que fui ministro de Justicia en Chiapas y ésa fue una de las causas por las que renuncié. El mando único no resuelve el problema de la corrupción, ineficiencia e impunidad, los tres ejes en los que descansa la inseguridad. Se requiere seguir trabajando en la carrera policíaca, ahí está la solución. Policías bien entrenados, orgullosos de su trabajo, reconocidos por la sociedad, con carrera de honor y conocimientos.

Que a todos los cargos se acceda por concurso de oposición. Que un recluta pueda con el tiempo, si se prepara, es leal y honesto, llegar a ser jefe policíaco, no como hasta ahora por recomendación o compadrazgo. Que sea bien pagado, que tenga beneficios sociales y reconocimiento ciudadano. Bien capacitados en técnicas de investigación. Ésa es la única solución.

Otro punto en el que no se ha trabajado, es en la prevención del delito. Durante este sexenio intentaron hacer algo, pero equivocadamente, la prevención eran obras y apoyos a organizaciones, y, por lo tanto, se cayó en la corrupción. Ya desapareció el programa, este año no tuvo presupuesto, pero la prevención es la base para crear una nueva cultura de la legalidad. Para motivar la participación ciudadana y de las familias. Tenemos que incorporar a todas las instituciones educativas en las tareas de prevención. Es más barato y deja más construir una escuela que una cárcel. O crear un gran programa de rehabilitación de adictos, que meterlos a éstos a la cárcel por robos menores. Perdón, amigos, pero no se ve, hasta ahora, que ningún partido o candidato, ni López Obrador, tengan una estrategia para vencer a la delincuencia. Se requieren políticas de Estado. Con bases firmes y bien pensadas. Que no cambien cada seis años y no se ponga a amigos o recomendados en los puestos claves. Seguir por este camino solo nos conducirá al fracaso.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana.

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