Vox populi, vox Dei. Partidocracia, cleptocracia y devaluación


 
Cartaz Lunes, 6 Febrero, 2017 12:00 PM

Señoras y Señores:

De la monserga de EU con Trump, quien con su línea dura contra México no es más que un “populista”, ¿acaso los gringuitos zonzos no están embaucados demagógicamente igual que tercermundistas?, y lo cual hará que nosotros los fronterizos y el país soportemos los golpes. Pero repitiendo serena y fríamente que lo más grave y peor que arrastramos es nuestra propia comodidad de agachados ante la robadera desenfrenada de los políticos.

Como antecedente, amable y paciente lector, los contadores públicos, hace 900 años fuimos los primeros (al albor del Renacimiento) en manejar sociedades y bolsas de valores. Posteriormente fuimos los que iniciamos los estudios de economía (los fisiócratas en Francia a mediados de los 1700’s, quienes a su vez entrenaron al inglés Adam Smith y demás anglosajones). Y en la actualidad los contadores seguimos siendo capacitados en finanzas.

Y para explicar en términos sencillos la causa raíz y cadena de eventos de lo que ocurre. Todos sabemos que si ganamos 100 pesos para nuestro sustento del hogar más nos vale no gastar de más, o de lo contrario, al día siguiente vamos a tener que dejar de comprar la leche o tortillas para la casa, haciendo sufrir hambre y penuria a la familia. Pero los jugadores, alcohólicos, o viciosos de drogas tiran 110 pesos a diario y a las semanas o meses les llega la crisis porque ya no les alcanza y caen bajo las garras de los acreedores que los amenazarán. Y, o se convertirán en estafadores, ladrones o asaltantes para sacar para sus dosis, o peor, sus narcos los desaparecerán.

Que con esta analogía, en la época contemporánea en este nuestro deteriorado México, los políticos precisa y tristemente (mal)-gastan a lo endemoniado –por pagarse sus ‘sueldotes’, subsidiarse a sí mismos con “apoyos” a partidos, y darle al INE, o pagar a los sindicatos cowboy o charros, dar contratos nepotistas (o de “tajada” o “moches”), llevarse sobornos (mordidas), hacer fraudes, etcétera, etcétera–  y tal como drogadictos, ya estando viciados por robar para su “dosis” nada les satisface ni alcanza, y cada vez requieren mayor droga de defraudar y saquear.

Pero luego, como sus déficits siempre los rebasan, ya que de los 100 que a costilla de la chusma o prole nos cobran se gastan 110 de todos modos, a final de cuentas recurren al siguiente holgazán y miserable nivel enervante que han descubierto, o sea pedir créditos (entiéndase endeudarnos) como “remedio” (¿?) para seguir malgastando y malbaratando de sus embolses y robos. Y al final de cuentas les queda solo recurrir al FMI y Banco Mundial que –a nivel mundial– son el cártel de banca acreedora (entiéndase ‘endeudadora’) y que como a la hora de pagarles nunca alcanza, no queda otro siguiente paso, excepto el perjuicio de devaluarnos, tal como desde 1976, 1982, 1994 y hoy día. Con la consecuencia final perversa de encarecer productos (canasta básica y gasolinazos) y cargarnos tributos peores (impuestos), y, obvio, que esas deudas las paguemos nosotros “la plebe ciudadana”.

Y no es ningún secreto que los políticos y mafia-partidos de todos los banderines les dan pagos y encargos jugosos a algunas firmas y equipos encuestadores para ser sus termómetros lacayos (vaya, no para medir qué siente la ciudadanía, sino para ver cómo con falsos anuncios o promesas y cínicas distorsiones o engaños de la realidad en TV y prensa la embauquen y manipulen). Pero ahora sí les falló el cálculo, por mucho; y no midieron que la población ya está demasiado sofocada en estrechez económica familiar, caras y pobreza. El cinismo de Enrique Peña de decir que los aumentos se deben al “al entorno mundial” (buscar echar la culpa a otros) y que esto será positivo “para evitar afectaciones mayores en el futuro”, de plano fue lo que acabó de insultar la poca inteligencia de los tontos, borregos, crédulos, pero no de la mayoría de gente con un mínimo de sentido común que ya ve el abuso insoportable en esto. Y ahora la frustración ya borboteó. Se los debemos al PRI-PAN-morena y demás.

Ya votémoslos fuera en 2018. El único remedio pacífico, ordenado, cívico y ejemplar es procurar y tener candidatos independientes, frescos, honestos, nada que ver con los mafia-partidos saqueadores.

 

Amablemente,

José Luis Haupt Gómez

Tijuana, B.C.

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