Templo cívico México: su pasado, presente y futuro (Tercera parte)


 
Cartaz Lunes, 27 Febrero, 2017 12:00 PM

Vicente Guerrero Saldaña, Presidente de México, 1829

Además sustentaba la tesis de las cuestiones políticas, jurídicas e ideológicas, de que las causas se ganan, menos en el terreno de las armas que en el de los principios, solo así se consolidan. Defendió cuanto pudo frente a las ambiciones de sus colegas, la autoridad legal y moral de los poderes electos. Creía –y predicaba con el ejemplo– en el gobierno civil, no en el militarismo como sistema.

Además durante su Gobierno se gestionó a favor de la tolerancia religiosa, el fortalecimiento de la elección directa, el fortalecimiento del sistema federal y la democracia, el perdón a exiliados que habían beneficiado de alguna manera a la nación, la supresión de los fueros militares y eclesiásticos, y la venta de los bienes que habían pertenecido a la Inquisición.

Otro hecho relevante en su Gobierno fue que en septiembre de 1829, la nación se vio amenazada por la Armada española con la intención de reconquistar México, al mando de Isidro Barradas, quien fue derrotado fácilmente en Tampico por las tropas y generales enviados por Guerrero: Antonio López de Santa Anna y Manuel de Mier y Terán, el 11 de septiembre de 1829. Antes, el 4 de agosto, Vicente Guerrero se había dirigido a:

¡Ciudadanos diputados y senadores!

Era ciertamente increíble que una nación como la española, sin virtudes, sin opinión y sin recursos se obstinase en llevar adelante la loca empresa de reconquistar a México. Empero la experiencia hoy nos muestra lo contrario, y sabemos que los esclavos de Fernando VII osaron ya profanar el territorio de la república.

¡Miserables! Ellos ignoran que los mexicanos son siempre independientes:

Que conocen sus derechos, que saben ser libres y que se les insulta al ofrecerles la degradante condición de colonos, a que en tiempos menos dichosos fueron reducidos por un triste aventurero el año de 1519, Hernán Cortés.

Sin embargo, habiendo demostrado su capacidad política en su gobierno de ideas liberales, democráticas y nacionalistas, se enfrentaría a una oposición por parte de grupos conservadores y clericales, en particular los autonombrados grupos “hombres de bien” (hoy en día serían los de “rostro humano”), partido formado por Anastasio Bustamante y Lucas Alamán con miembros del clero, partes de la milicia y la clase acomodada y cuyo propósito era terminar con el Gobierno de Guerrero.

La magnanimidad y afán de Guerrero por lograr la unidad nacional, lo llevaría al derrocamiento y la muerte. Miembros leales a Guerrero, dentro de su gabinete y milicia, habían advertido a éste de la mala fe de Bustamante y su partido. Sin embargo, Guerrero ignorando las advertencias, dudando de una traición de parte de Bustamante y confiando en su palabra que una ocasión había dicho:

¡Jamás desenvainaré mi espada contra el General Guerrero!

Continuará…

 

Guillermo Zavala

Tijuana, B. C.

 

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