Split

Foto: Internet
 
Cinemazcopio Lunes, 20 Febrero, 2017 12:00 PM

James McAvoy es quien termina salvando a M. Night Shyamalan de una vergüenza con esta película donde el director vuelve a aportar la fórmula que le dio éxito con “El sexto sentido” y tratar de esconder el secreto de la trama mientras nos distrae con una estupenda actuación.

En este caso tenemos a Kevin Crumb, que sufre el trastorno de personalidad disociativo y como resultado tiene que lidiar con 23 personalidades. Pero el verdadero chiste de esta historia es que este hombre secuestra a tres chicas pero no se sabe bien a bien para qué.

Como las personas que padecen esto no recuerdan los actos que cada una de sus personalidades cometió, las jóvenes pronto entienden que la única manera de salir del laberíntico sótano en el que Kevin las encerró es aprendiendo a interactuar con los personajes que su captor lleva dentro.

Entre los más interesantes están el niño Hedwig y la mujer Patricia. Vaya problema que debió tener McAvoy para ir de un extremo a otro, pero lo logró mientras que en el rol de Casey Anya Taylor-Joy destacó en la medida en que su creatividad la acerca cada vez más a la ruta de escape, a pesar de no ser la chica más popular de este desafortunado trío.

En su pasado está el secreto: Casey tuvo que sobrevivir con un tío que abusó de ella, entonces está mejor preparada para resistir un cautiverio e ingeniárselas ante el peligro. Curiosamente esta tesis es la que Paul Verhoeven desarrolló magistralmente en “Elle” con el trabajo estelar de Isabelle Huppert. Tal pareciera que la lección aquí es que en este mundo sale adelante quien alguna vez fue víctima y aprendió a no serlo por segunda vez. Bonita cosa.

En el caso de “Split” todo lleva a un desenlace que debe ser inesperado, pero justo cuando estamos a punto de tragarnos el cuento, el director trata de sacudirlo todo con un elemento fuera de serie del que depende de la personalidad número 24 de Kevin, que está a punto de manifestarse monstruosamente.

La tensión está ahí, claro, hay estupendas escenas donde la claustrofobia es contagiosa y el elemento del “thriller” está bien desarrollado. Lástima que el “secreto” se ve a lo lejos y al final uno se queda con lo único en verdad rescatable de este filme: McAvoy, muy por encima de su captor, Shyamalan, un director que pudo haber sido bueno, pero aún está en el intento. **

Punto final.- Falta ver “Loving”.

 

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