El atroz crimen de Memffis

FOTO: Ramon T. Blanco V. / cortesia
 
Ezenario y Lunes, 13 Febrero, 2017 12:20 PM

El asesinato de la niña de 10 años conmocionó a la sociedad, los unió en su búsqueda. La esperanza decayó cuando el viernes 3 de febrero, su cadáver apareció a 1.7 kilómetros de donde se le vio por última vez. Sin una línea de investigación clara, en la PGJE refieren: “Me interesa más resolver este asesinato que el de 50 narcomenudistas”. Mientras que la madre señala no querer venganza: “¿Ya qué? No me van a regresar a mi hija”

Desde la desaparición de Memffis Marroquín de León, el 14 de noviembre de 2016, cerca del Bulevar Fundadores en el fraccionamiento El Rubí, en Tijuana, la comunidad se unió. Estudiantes, padres de familia,  comerciantes y empresarios colaboraron en su búsqueda.

La imagen de la pequeña de 10 años de edad se hizo viral por internet; su rostro también fue difundido en lonas, volantes y carteles que se distribuyeron entre cientos de automovilistas y transeúntes. Se organizaron marchas donde se exigía justicia y búsqueda con caninos adiestrados.

Todo fue inútil.

El viernes 3 de febrero de 2017 se encontró el cadáver putrefacto de una niña. Fue colocado dentro de una bolsa de plástico color negro y abandonado en un predio que servía como picadero en la colonia Jardines de las Cruces. La sospecha principal era que se trataba de Memffis.

Al momento del hallazgo el cuerpo de la menor estaba semidesnudo. Aún portaba el pants escolar color rojo; en el cuello, un cincho de plástico. Aparte, pero también en la bolsa negra, se encontraron unas calcetas rojas.

Datos periciales señalan que la niña tenía entre seis y ocho semanas de haber fallecido. La autopsia reveló que en su tráquea y estómago fueron detectados restos de plástico. Lo peor, la menor fue abusada sexualmente.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) confirmó la tragedia. Se trataba de Memffis, además, no tienen definida  una línea de investigación. Las sospechas son muchas. Familiares, amigos y conocidos volverán a ser llamados por la autoridad.

“El crimen no quedará impune. Me interesa más resolver este caso que el de 50 narcomenudistas”, opinó el coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, Miguel Ángel Guerrero.

 

Causa de muerte: sofocación y estrangulamiento

César Raúl González Vaca, coordinador del Servicio Médico Forense (SEMEFO), explicó que la causa de muerte de Memffis  fue por “anoxemia mixta por sofocación (oclusión de las vías áreas superiores) y estrangulamiento.

“Se detectaron maniobras por estrangulamiento, además, en las vías respiratorias había restos de bolsa de plástico a la altura del cuello. Esos indicios se embalaron, se asentaron en el acta y se enviaron a la Procuraduría”.

Señaló que de acuerdo a la necropsia, Memffis tenía entre seis y ocho semanas de haber fallecido: “Hay muchas variables, mucho tiene que ver el clima, las condiciones donde la tenían, pero más o menos esos son los tiempos”.

González Vaca agregó que la menor de 10 años de edad presentaba signos de violencia sexual, lesiones de desgarro en vía vaginal, así como golpes contusos en la cabeza, aunque no se puede determinar si fueron propinados con algún objeto.

 

Sin línea de investigación

Miguel Ángel Guerrero destacó que aún no hay una línea de investigación definida, pues en la carpeta integrada por  homicidio volverán a ser llamadas a cuentas todas las personas que declararon en su momento por la desaparición.

“Será borrón y cuenta nueva; familiares, conocidos y vecinos serán llamados a declarar. Era una niña que no le debía nada a nadie. En lo personal me interesa más resolver este crimen que el de otros narcomenudistas; por la forma en que se dieron las cosas”.

Guerrero comentó que la colonia Jardines de las Cruces, es una zona de clase media baja, donde hay picaderos, grafiti, venta de droga, por lo que los investigadores volverán a “peinar” la zona.

“Además, que la última llamada registrada en el teléfono celular de la menor fue exactamente en la misma colonia que apareció muerta”. El lugar de residencia de la pequeña, Fraccionamiento El Rubí, también será objeto de inspección. “No se descartará un solo lugar”, advierte.

 

La desaparición

El último día que la vieron con vida, Memffis se acercó a un puesto de flores sobre el Bulevar Fundadores. Lucía pálida y decía sufrir dolor de estómago. Elizabeth, que atiende el negocio, relató que al verla en esa condición, le ofreció su teléfono celular para llamar a su mamá, pero la mujer no contestó.
Sucedió después del mediodía del lunes 14 de noviembre de 2016. La niña recién había salido de la Escuela Primaria “Eucario Zavala Álvarez”, localizada en la calle Esteban Cantú, vialidad paralela al Bulevar Fundadores, donde está el puesto.
La menor explicó a la vendedora que su madre no atendía llamadas de números desconocidos, por eso Elizabeth le prestó 20 pesos para una recarga telefónica en una tienda Oxxo, ubicada en la misma calle de la escuela.
La florista refirió que cuando Memffis regresó hablaba con su madre vía celular; en esa llamada, la menor le contó a su progenitora en qué lugar se encontraba exactamente, y le pidió que fuera por ella debido a su malestar, pero María Dolores dijo a su hija que no podría recogerla por estar lejos de ese sector de la ciudad.
“¿Cómo puede ser posible que una niña de diez años le esté hablando a su mamá para decirle que le duele la panza y la señora no pueda venir por ella?”, lamentó la vendedora.
Según la testigo, ya interrogada por la PGJE, la menor le comentó que camino a su domicilio, en la calle Cedro del fraccionamiento El Rubí, se encontraría con “una tal Nelly que estaba embarazada”.
La florista recomendó a la pequeña llamar a esa persona para que acudiera al puesto a recogerla, pero Memffis argumentó que eso no era posible, porque Nelly “no podía caminar” por su embarazo. Incluso le ofreció llevarla con un vehículo a su casa, pero se negó a recibir ayuda.
Memffis cruzó el Bulevar Fundadores para incorporarse a la calle Bahía de las Tortugas camino a su hogar. “Ya no la vi más para allá;  más para allá no te doy razón de ella porque se fue caminando”, expuso Elizabeth en entrevista con ZETA. La niña ya había ido a ese puesto antes, a comprar flores para su mamá.

La niña recorrió hasta la intersección con la calle De La Paz -a unos cuantos metros y conocida como “la calle de la pipa”-, punto donde de acuerdo a información proporcionada por el Ministerio Público, se registró la última llamada con su madre alrededor de las 2:25 pm. No volvió a contestar el teléfono. Todo pasó a escasos metros de las instalaciones de la delegación San Antonio de los Buenos.

Maria Dolores, madre de Memffis

María Dolores de León Mercado reportó a su hija como desaparecida hasta el martes 15 de noviembre, día en que inició una búsqueda en la que la sociedad tijuanense participó, desde las redes sociales y en los trayectos que la familia, amigos y Ministerio Público organizaron en diferentes puntos de Tijuana. En uno de éstos, llevado a cabo en la Zona Centro el domingo 4 de diciembre de 2016, María Dolores aseguró:
“Lo último que yo supe de mi hija, mi hija me llamó, estuvimos en comunicación durante el trayecto, a mi hija yo la oí bien. A mi hija me la robaron, y estoy segura de que me la robaron”, e imploró en reiteradas ocasiones que los presuntos captores ablandaran su corazón y le devolvieran a Memffis.
Miguel Ángel Guerrero Castro, coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, expuso que antes de extraviarse, Memffis “estaba en un tipo de depresión” por problemas entre su madre y René Marroquín, su padre, quien apenas seis meses atrás la había reconocido legalmente, a través de una denuncia de paternidad interpuesta por María Dolores a principios de 2016.

Carteles, lonas y volantes con la fotografía y el nombre de Memffis Marroquín de León fueron colocados en toda la ciudad. María Dolores organizó, el miércoles 14 de diciembre de 2016, una marcha por las calles que su hija recorría todos los días saliendo de la escuela, en la que invitó a docentes y alumnos de la escuela en la que su hija cursaba el quinto grado:
“¡Memffis vuelve, Memffis vuelve!”, exclamaron los niños con globos blancos en la mano. Criticó a las autoridades por no haber encontrado a su hija, cuando ya había pasado un mes de la última vez que fue vista; consideró que si su familia hubiese sido de clase alta, el accionar de la PGJE hubiera sido más efectivo.

 

El hallazgo
A las 7:30 am del viernes 3 de febrero, vecinos de la calle Francisco Villa de la colonia Jardín de las Cruces reportaron el hallazgo de un cadáver dentro de una bolsa de basura en un lote baldío.
“Una vez que se traslada el equipo de Periciales y de Homicidios, tuvimos a la vista en un predio baldío dentro de unas bolsas de plástico de color negro el cuerpo sin vida de un menor de edad sexo femenino, de aproximadamente 10 y 15 años de edad”, explicó Guerrero Castro.
El cadáver estaba semidesnudo, putrefacto y cubierto con cal. En la misma bolsa fueron halladas tres prendas: un pantalón deportivo escolar color rojo con franja blanca y dos calcetas rojas: esa descripción coincide a la que María Dolores dio sobre lo que llevaba puesto su hija la última vez que la vio.
“Como huellas de violencia se encontró un cincho de plástico que circulaba el cuello al cuerpo de la menor, lo que nos hace indicar que fue estrangulada, pero una vez que se practique la autopsia se determinará lo conducente”. Habían pasado 81 días desde que se recibió el reporte.
La bolsa fue hallada en unos matorrales, junto a una barda que delimita el predio. El cuerpo “tenía una sustancia blanca que todo parece indicar es cal”; en una atención a medios realizada horas más tarde, Guerrero aseveró: “Ese bulto (la bolsa) ellos (los vecinos) no lo habían observado ¿Qué nos dice esto? Que seguramente pudieron haberlo tirado en la noche”. El lugar donde el cuerpo fue hallado dista 1.7 kilómetros de donde Memffis desapareció.
Una vecina narró que desde la tarde del jueves 2 de febrero se percató de la presencia de la bolsa, por el mal olor que desprendía impregnando gran parte de la calle, procedió a rociar cal sobre la bolsa, creyendo que se trataba de un perro muerto.
A la mañana siguiente, otro de los residentes retiró un montón de trozos de madera que también había sido dejada en el lote baldío, ahí se percató de la presencia de la bolsa y que desde uno de los agujeros podía verse lo que parecía ser una rodilla.
“Él la abrió (uno de los vecinos) para ver qué era, miramos el pie con cinco dedos y llamé a la Policía, fue desesperante”, contó.
Un indicio: de acuerdo a la PGJE, las llamadas que María Dolores hizo a su hija la tarde del día en que desapareció, aunque no fueron contestadas, sí las detectó una torre telefónica en la colonia Jardín de las Cruces, donde el cuerpo fue descubierto.

 

La confirmación
La tarde del martes 7 de febrero se confirmó, por el análisis de muestras sangre otorgadas por el padre, que se trataba de Memffis. Horas después la madre organizó una rueda de prensa donde agradeció a políticos, ciudadanos y organizaciones civiles su apoyo durante la búsqueda. Entrevista que fue muy cuestionada por la sociedad y las propias autoridades.
“Muchas gracias a todos por el apoyo que se me dio para encontrar a mi hija. Ya la encontramos, no como queríamos, pero ya la encontramos, muchísimas gracias”, dijo con lágrimas en los ojos, y continúo: “Cuiden mucho a sus hijos, no se descuiden de ellos”.
Sin embargo, llamó la atención la rapidez con que la madre convocó a la prensa, ya que habían pasado apenas dos horas desde que presuntamente había logrado ver el cuerpo putrefacto de su hija.
“Al ver su cuerpo, ahí lo confirmé: sí es Memffis”, ponderó. Otro de los puntos que resaltaron es que manifestó no tener especial interés en que el asesino de Memffis  sea puesto tras las rejas:
“A mí la venganza pues ¿ya qué? No me van a regresar a mi hija”, apuntó.

 

Memffis “era muy alegre”: vecinos
Fernando, uno de los vecinos que atiende una tienda de abarrotes localizada a escasos metros de la casa donde la hoy occisa vivía, la calificó como una niña “muy alegre”, que todos los días iba al comercio a comprar comida y dulces para su gato, “muy feliz siempre”.
La esposa de Fernando expuso que María Dolores no iba a recoger a Memffis a la escuela “porque trabajaba”, relató que diariamente la pequeña jugaba con sus hijas, y no daba signos de haber sido maltratada por su madre, tampoco se percató de la presencia de alguna persona extraña que rondara a la familia:
“Se juntaba mucho con las niñas mías. Era muy confianzuda: de que si no te conocía platicaba contigo como si te conociera de antes, era muy platicadora y amistosa”, describió.
Mientras que Elizabeth, última persona que la vio viva, se dolió:
“A lo mejor hice en mal en haberle dado los 20 pesos. Ahora me arrepiento de habérselos dado, me hubiera quedado con ella. Si hubiera sabido que la niña se iba a perder o lo que le iba a pasar, créeme que no la dejo ir”.

 

GALERIA DE FOTOGRAFIAS

CREDITOS : Ramón T. Blanco V/ZETA 

 

 

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