Cómo compartir las fantasías sexuales en pareja

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Opinionez Lunes, 27 Febrero, 2017 12:00 PM

Consultoría Matrimonial y Familiar

 

 

 

Hablar o tratar de fantasías sexuales es entrar en un mundo de imaginación inimaginable, sin límites ni censura, donde el ser humano se recrea pensando que de lograrlas sería lo máximo a disfrutar, sobre todo porque la mayoría de sus fantasías son inalcanzables ya que su contenido son las imágenes que crean los pensamientos y que en ocasiones las queremos compartir con alguien que puede ser el receptor de con quien se desea tener: la pareja.

El deseo sexual es reforzado por los componentes biológicos del cuerpo ya que como se imaginen el deseo es de origen psíquico, mismo que se va formando conforme pasa el tiempo y algunas otras se van borrando de la mente al ser o darse cuenta de lo inalcanzables que son.

Para hacer sentir que pueden ser reales las fantasías sexuales es necesario tener una apertura positiva hacia las mismas y no considerar que son perversas o algo muy malo como algunas personas creen. El propio cuerpo va formando un proceso emocional y gratificante hacia el mismo y en ese proceso tiene que intervenir la auto estimulación (masturbación), siendo lo más común en todos y todas, y que aparece en forma espontánea como una manifestación del deseo sexual que se convierte en la acción gratificante, es decir la fantasía es el motor para lograr la finalidad de la auto estimulación.

Las fantasías sexuales nacen en un momento dado de las necesidades del propio cuerpo como seres sexuales que somos por lo que se debe tener una actitud de escucha o atención a nuestro propio cuerpo, por lo cual al manifestarse recurrimos al mismo que nos hace sentir esas agradables sensaciones de gratificación y placer y que nos llevan a fantasear e intrínsecamente a estimular el mismo toda vez que al no encontrarse en algún momento la persona que nos hace fantasear u el objeto motivo de la misma es cuando se culmina el proceso de las propias fantasías.

La masturbación asocia el deseo que surge de la estructura biológica del cuerpo, con sensaciones corporales convertidas en procesos psíquicos, emocionales y preceptuales, que inicialmente son procesos desconocidos al inicio para la propia persona y es necesario conocerlos y reconocerlas para integrarlos como propios, durante el desarrollo, una vez que se descubre la masturbación dichas sensaciones son susceptibles de ser pensadas, de ahí que podamos ligarlas a imágenes que puedan representar dichas sensaciones, como considerar que la pareja se masturbe frente al otro motiva un fuerte deseo sexual.

Si la persona vive su masturbación de manera positiva para su desarrollo, entonces podrá admitir en su pensamiento imágenes de sus propios deseos y será capaz de buscar la forma de convertirlas en acciones reales, y puede sentirse cómodo al hablar de ellas y solicitar a su pareja su participación para poner en acción dichas fantasías, primeramente mediante palabras y generar un contexto de confianza y un puente de comprensión, y poner en acción dichas fantasías, convirtiéndolas en una interacción erótico-sexual que comparten el hablar de sus fantasías y en el lenguaje corporal poner en acción actos que estimulen al cuerpo y sus pensamientos que permitirán avanzar a la culminación del deseo sexual que es el clímax orgásmico.

Puede la pareja tener animadversión hacia las fantasías convencida de que en su sexualidad no es importante ni necesarias y parecerle perversión, por lo que la pareja deberá tomar la iniciativa y la responsabilidad de la vida erótica de ambos sin asumir la responsabilidad de la satisfacción del otro, tratando de que se dé cuenta de que no le afecta y les puede servir para una mejor y mayor satisfacción, mas no obligarla a que las acepte.

Finalmente, cuando una persona tiene una actitud positiva ante sus propios deseos, hacia su cuerpo y la respuesta erótica del mismo, podrá concebir en su pensamiento sus deseos sexuales y darles forma como fantasías, materializarlas y de este modo ser capaz de hablar de las mismas y compartirlas con su pareja ya que finalmente éstas son sanas y ayudan a tener relaciones más satisfactorias.

Gracias como siempre a mis dos que tres lectores por sus comentarios y consultas al e-mail:[email protected]

 

El autor, reside en Tijuana, B.C.

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