El adiós de Rodrigo Santos

Foto: Ramón Blanco/Santos anda en su gira de despedida
 
Deportez Lunes, 7 Noviembre, 2016 12:00 PM

Con la presencia del rejoneador Rodrigo Santos, la temporada taurina se reanudó en Tijuana. El potosino se presentó el sábado 29 de octubre dentro de su gira del adiós, tras 30 años dentro de los ruedos.

En esta ocasión, la Fiesta Brava se llevó a cabo en otro coso taurino, la plaza del extinto hipódromo, ya que la empresa Casa Toreros decidió dejar la Plaza Monumental de Playas para mudarse a este nuevo espacio. Pese a ser la inauguración oficial del nuevo coso taurino, los aficionados no respondieron como se esperaba, solo acudieron alrededor de mil 500 personas ante una capacidad de 3 mil personas.

La corrida nocturna fue encabezada por el potosino, quien estuvo acompañado de los rejoneadores Horacio Casas y Luis Pimentel, además de los Forcados de Mazatlán, lidiando toros de la ganadería de Puerta Grande.

El primero en salir al ruedo fue Santos, quien se enfrentó al toro de nombre “Santino”, de  480 kilogramos y con el que no tuvo mucha suerte, ya que estuvo errático, fallando en varias ocasiones con las banderillas y con la espada al matar. Incluso, el experimentado rejoneador estuvo cerca de ser cornado por el astado, al sufrir una aparatosa caída en uno de sus giros a caballo.

Para el segundo de la noche, de nombre “Lupim”, de 495 kilos, Santos mejoró considerablemente y brilló en el ruedo, brindando una gran actuación.

El potosino estuvo perfecto con las banderillas, realizando extraordinarias maniobras arriba del equino, levantando al público de las gradas y recibiendo las palmas de los presentes. Mató con la espada al primer intento cortando una oreja, despidiéndose de esta manera de la afición tijuanense que lo recuerda desde aquella primera presentación en la década de los noventas en el desaparecido Toreo de Tijuana.

Por su parte, el joven Luis Pimentel lidió al tercero de la noche, “Horcasito”, de 495 kilos, dando una buena demostración de talento a caballo sin fallar con las banderillas y matando en el primer turno con la espada al astado, cortando de esta manera una oreja.

El cierre de la corrida nocturna estuvo a cargo de Horacio Casas, quien se topó con “Bajadios”, de 475 kilos, con el que batalló visiblemente sin tener suerte en la monta.

Al final, Rodrigo se mostró contento con su actuación y por supuesto con la despedida que le dio el público tijuanense: “Me siento muy contento esta noche. Yo empecé a vivir cuando comencé a torear. Agradezco a la gente que siempre me apoyó, porque ellos siempre me motivaron a meter primera reforzada y estar en alto, en pie de lucha. Me sentí vivo gracias a la gente que me dieron de comer. Yo les dejo mi alma y me voy pleno, siempre hubo comunión entre nosotros”.

La gira de despedida de Santos continuará por las plazas más importantes del país, como León, Aguascalientes, Mérida y Querétaro, para concluir en la Plaza México.

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