Calavera para el salón de fiestas Géminis


 
Cartaz Martes, 8 Noviembre, 2016 06:18 PM

La muerte llegó al Soler,
muy coqueta la pelona,
buscando el salón de fiestas,
quería cantar la bribona.

Con minifalda de cuero,
una blusa sin botones,
su tanga de hilo dental
y unos enormes tacones.

Cuando llegó la pachanga
estaba en su mero punto,
todo el salón se impregnó
de un fuerte olor a difunto.

El Gato estaba cantando
una muy linda canción,
cuando miró a la calaca
se le paró el corazón.

Llamaron a una ambulancia,
ésta rápido llegó,
un socorrista les dijo
este hombre ya se murió.

Ya no pudo continuar,
el paro fue fulminante,
se lo llevó la calaca
con las botas por delante.

Enseguida la Catrina
al Tigre se dirigió,
se metió hasta la cocina,
cocinando lo encontró.

El Tigre empezó a sudar
de la cabeza a los pies,
le dijo siéntate flaca,
te invito un caldo de res.

La parca no le hizo caso
y se le acercó un poquito
y le dijo al oído
vengo por ti, papacito.

A donde quiero llevarte,
allá no vas a comer,
mira cómo estoy de flaca,
así te vas a poner.

La calaca lo abrazó,
lo tapó con su rebozo,
se lo llevó al cementerio,
iba bailando de gozo.

Ya descansa en el panteón
junto a la tumba de El Gato,
Irma llora sin consuelo,
pues quería mucho a su bato.

Descanse en paz.

 

Martha Díaz

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