Apagan pronto “brote” en SQ

FOTOS: Juan Carlos Dominguez
 
Edición Impresa Lunes, 5 Septiembre, 2016 12:00 PM

Esta vez no fueron jornaleros, sino operadores de tractores y máquinas los que iniciaron un paro en BerryMex el lunes 29 de agosto que terminó al día siguiente. “Las condiciones son infrahumanas”, dijo un líder sindical. “La empresa les explicó que es la mejor paga, y ellos lo reconocieron”, afirmó José Lara, procurador de la Secretaría del Estado

 

Casi con las mismas exigencias y consignas con las que estalló la rebelión de jornaleros en el Valle de San Quintín hace un año y medio, el lunes 29 de agosto a las cinco de la mañana, trabajadores de la empresa BerryMex iniciaron paro de labores por tiempo indefinido. Para las once de la mañana del día siguiente platicaron con los patrones, pararon la protesta y reanudaron labores el miércoles 31, con el respectivo pago de los dos días caídos.

Denunciando nuevamente trato de esclavos, violación a sus derechos humanos y falta de seguridad social, medio centenar de trabajadores y sus allegados se apostaron afuera de las instalaciones de la filial de Driscoll´s, encabezados por el secretario general del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas  (SINDJA), Lorenzo Rodríguez Jiménez, y la reaparición de Fidel Sánchez, vocero principal de la Alianza de Organizaciones.

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El pliego de peticiones fueron: aumento salarial de 224 a 300 pesos, equipo de seguridad para trabajar con máquinas y manipular pesticidas, destitución del jefe de área de máquinas, Óscar Mayren, reinstalación de siete trabajadores despedidos y reconocimiento al recién creado Sindicato de Jornaleros.

La particularidad de este paro es que no fue encabezado por jornaleros, es decir, con trabajadores del surco, sino con operadores de tractores y máquinas los que, se supone, son los mejor pagados en las agroindustrias. Alrededor del 80 por ciento de los maquinistas de BerryMex escenificaron la protesta.

“Las condiciones son infrahumanas, si así son tratados los maquinistas, ¡cómo tratarán a las personas que están entre los surcos!”, ilustró Lorenzo, el joven líder sindical. Y amenazaron con paro indefinido, convocando nuevamente con carros de sonido en las colonias y advirtiendo una manifestación que se triplicaría los días siguientes.

“Yo no diría ‘cómo tiene BerryMex a sus trabajadores’, yo diría, ´¡cómo hoy tienen los trabajadores a BerryMex!’, los operadores de máquinas, los choferes de la pipas, de los troques, de los camiones de personal, hoy pusieron en jaque a BerryMex”, vociferó Fidel Sánchez.

Dijo que a pesar de ser personal de confianza, los maquinistas sufren las mismas violaciones a sus derechos laborales, al igual que los jornaleros, quienes se estarían sumando en próximos días  a la manifestación para evidenciar una vez más cómo la empresa extranjera Driscoll´s, amparada por la corrupción de las autoridades mexicanas, violenta la Ley con acciones por las que en Estados Unidos sería severamente sancionada.

“Huyen de las leyes de su país para llegar a explotar a los seres humanos que estamos de este lado, y la prueba está que a más de un año ¿qué es lo que ha hecho la Secretaría del Trabajo del Gobierno del Estado? No han hecho nada, por eso ahora los choferes y operadores tiene de cabeza a BerryMex, y esto va a empeorar el día de mañana”.

A la protesta también se sumaron algunos maestros de la resistencia, como Gloria Glacida, ex jornalera, quien refirió que las canastitas de frutas que salen de San Quintín se venden de 6 a 9 dólares en el mercado, el equivalente a lo que le pagan a un trabajador del campo por una jornada de doce horas. Igualmente calificó de una burla los cheques por 12 pesos o hasta 2 pesos por concepto de “utilidades” que BerryMex entregó a los empleados.

Mencionó a alguno de los patrones “famosos” por maltratar y humillar a los jornaleros: Wilfrido Cortés del rancho “El Chapala”, Manuel Santiago del Rancho “Sky”, Octavio Juárez, Ana Santiago. Repitió la amenaza del boicot internacional contra Driscoll´s: “Esto apenas es el inicio”.

Ridiculos pagos de utilidades

Ridiculos pagos de utilidades

Juanito Hernández, vocero de la Alianza de Jornaleros y ex candidato suplente a diputado, había amenazado que para el martes 30 de agosto los manifestantes ya  no iban a caber en la entrada a la empresa, sumándose al repudio contra los patrones: “La gente ya está acostumbrada a sufrir frío, calor, no le tenemos miedo a estos movimientos, es gente del campo, queremos recuperar nuestra dignidad”.

 

Consumo de drogas

La amenaza de los trabajadores inconformes fue echarles a perder con el paro 60 hectáreas de fresa – algo así como 180 toneladas con un valor de más de 5 millones de dólares- de la actual temporada, si no se cumplían cuatro exigencias puntuales: un aumento salarial del 34 por ciento; dotación de mascarillas, overoles, guantes, botas y demás para protegerse del clima y los pesticidas; restitución de siete trabajadores, y la destitución del jefe de área Óscar Mayren, por el trato déspota e inhumano que les confiere.

Desde el 22 de agosto, las peticiones fueron ignoradas por la empresa, además de advertirles que cualquier arreglo solo lo harían a través del sindicato de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM),  por lo que una semana después, los maquinistas emprendieron una marcha de seis kilómetros por la Carretera Transpeninsular hasta llegar al Ejido Emiliano Zapata.

El aliancista Fidel Sánchez aseguró que en ese tenor los operadores de máquinas se acercaron -y afiliaron- al Sindicato de Jornaleros.

Según información obtenida con la empresa y por parte del gobierno, la inconformidad de los trabajadores empezó cuando fueron despedidos 15 maquinistas, nueve de ellos porque dieron positivo en los exámenes antidopaje -situación que no mencionaron los manifestantes-, y el resto por diferentes motivos.

De los nueve señalados por adicción, se inconformaron ocho y volvieron a pedir examen. Ocho arrojaron “positivo”, y solo uno que salió “negativo” no fue despedido. Los “positivos” terminaron por reconocer el uso de drogas y ya ni alegaron, se les liquidó conforme a la Ley.

En total, fueron 30 los maquinistas en paro porque, aprovechando la coyuntura, se sumaron  para manifestar  contra el hostigamiento y medidas rígidas que les ha impuesto el jefe de máquinas, ingeniero Óscar Mayren, desde que llegó al puesto. “Los maltrata psicológicamente, no hace su trabajo como debe, no tiene la experiencia que se ocupa como encargado, estamos pidiendo su renuncia”, habría anunciado el líder del Sindicato de Jornaleros.

 

Se arreglaron sin sindicato

Finalmente, el martes 30 de agosto a las once de la mañana, la empresa y los trabajadores, sin intervención del sindicato, llegaron a un acuerdo, según informó a ZETA el procurador de la Secretaría del Estado, José Lara, instancia que solo fungió como testigo.

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El funcionario narró que el compromiso por parte de la empresa fue cambiar de área al supervisor Mayren, ni siquiera despedirlo, y revisar detenidamente cada uno de los casos de siete trabajadores despedidos por diferentes causas, e incluso considerar a los “positivos” en drogas para otras áreas que no sean el manejo de máquinas. De las demás peticiones como aumento salarial, reconocimiento del sindicato, ni siquiera se mencionó por ninguna de las partes.

“El detalle es que se extralimitó la relación entre los trabajadores y específicamente un encargado de área, algo normal, lo que sucede en cualquier empresa cuando llega una persona nueva a un área y pone algunas medidas, y los trabajadores ya están acostumbrados a un esquema anterior, eso generó ciertas diferencias y roces entre ellos, y la situación ya había llegado al límite”, explicó el funcionario del Trabajo.

En resumen, dijo que fuera de que la empresa no había hecho eco a la molestia de los trabajadores que de manera individual habían planteado cada uno de ellos, el problema en sí fue meramente administrativo, interno, pero deciden parar labores “y se complica el tema porque la región San Quintín es delicada por lo que ha sucedido en años anteriores, entonces empieza a prender el asunto de una manera especial, pero realmente era muy ordinario, muy común en cualquier empresa; platicar, hacer ajustes, y seguir adelante”.

De la petición del aumento salarial, aseguró Lara, ni se acordaron, toda vez que la mayoría de ellos gana 340 pesos al día y el año pasado recibieron un aumento del 30 por ciento: “La empresa les explicó que es la mejor paga, y ellos lo reconocieron”. Igualmente sin mayor problema BerryMex accedió pagarles los dos días que no laboraron y no buscar represalias: “Pues vénganse a trabajar muchachos”, les dijeron con una palmada en la espalda: “La mayoría de ellos tienen antigüedad, son conocidos de los directivos, son vecinos, compañeros, se hablan de una manera muy franca, muy cordial”.

El funcionario de la Secretaría del Trabajo afirmó que fueron los mismos trabajadores los que decidieron no permitir el acceso a la mesa de trabajo con los directivos de BerryMex, para ello nombraron una comisión de diez de los empleados, en cambio, sí pidieron la presencia de funcionarios de esa instancia estatal. Entonces, del tema del reconocimiento al Sindicato de Jornaleros nadie se acordó: “Eso no se va a negociar en una plática dentro de la empresa, y esa será una lucha que deberán llevar los sindicatos”.

 

No era para tanto

“Mira, eran demandas muy sencillas las de los trabajadores”, respondió a ZETA Lorenzo Rodríguez Jiménez, líder del  SINDJA, ya en un tono muy diferente al día anterior en que habían arrancado el paro. “Lo que estábamos buscando es que se pudieran atender esas pequeñas demandas del grupo de trabajadores, los maquinistas, no son personas que piscan”.

Ratificó que el martes al mediodía se levantó el paro, mencionando como logró el que se removiera al jefe que los molestaba. Del sueldo comentó: “Ellos están ganado igual que las personas del surco, aunque se supone que son más capacitadas, por la responsabilidad de las máquinas, pero ahí sí no pudimos hacer mucho porque no los tienen categorizados como maquinistas, son personas que el talón de cheques aparecen como jornaleros. Quedó pendiente el tema. Y de los trabajadores despedidos, se va checar caso por caso”.

Un tanto solo, encabezando la protesta, se advierte el joven jornalero Lorenzo, nombrado secretario general del SINDJA y respaldado por Fidel Sánchez de la Alianza de Jornaleros, cuando el resto de los voceros se disgregaron. Lucila Hernández, quien se separó de ellos alegando machismo por parte de los aliancistas; Justino Herrera, uno de los más aguerridos y el primero que evidenció la ruptura y ahora encabeza las causas de los almejeros en el valle; y Enrique Alatorre, quien formó otro sindicato y aclaró a este medio que ellos se sumaron al último paro.

“La verdad yo no me uní a ese paro porque la verdad estoy en contra de los rollos que hace la Alianza, yo veo que lo hacen siempre por donde hay chanza de sacar una feria, y a mí no me gusta engañar a la gente”.

Respecto a las condiciones laborales en los campos de San Quintín, aceptó que continúan iguales, pero que su sindicato seguirá buscando se cumplan los compromisos de seguridad social, aguinaldos y demás prestaciones, y que ya hay hasta tres empresas agrícolas interesados en trabajar con el sindicato que encabeza: “Porque están viendo que nosotros no los miramos como monstruos”.

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