Un favor


 
En Zerio Lunes, 4 Abril, 2016 12:00 PM

 

Un señor entra en un banco y le dice al cajero:

– ¿Me puede hacer un favor?

– Claro. ¿En qué puedo ayudarle?

¿Podría cambiarme este billete de 500 por 6 de 100?

Será por 5 de 100.

Entonces no sería un favor.

Autor: Anónimo de un banco.

 

Jaimito en clase

Un día de clase normal le pregunta la profesora a Jaimito:

– Jaimito, me vas a decir cuántas neuronas tiene una persona.

Jaimito responde:

–  Cincuenta.

– No Jaimito, una cifra más alta.

– Cien.

– No Jaimito, dime una más alta todavía.

– Doscientas.

– ¡Jaimito, dime una barbaridad!

– ¡Vieja peneque!

Autor: Pepito.

 

Ahora Pepito

El papá de Pepito le pregunta:

– ¿Cómo te fue en el examen, Pepito?

– No sé papá, pero, ¿sabías que los profesores son muy religiosos?

– ¿Por qué lo dices?

– Porque a cada rato decían, “Ay Dios mío, ayúdalo”.

Autor: Jaimito.

 

Cortitos

– Compré un té para adelgazar.

– ¡Y qué bien sabe con este pastelito!

***

Un borracho camina hacia un bar. Cuando llega el dueño le pregunta:

– ¿Hace frío en la calle?

El borracho contesta:

No sé, ¡yo me vine por el pastito!

***

Doctor, vengo a que me ausculte.

– ¡Rápido, en el armario!

Autor: Un acelerado.

 

Sensaciones universales ante un examen

Llegada (demasiado temprano) al lugar del examen.

Repaso compulsivo y totalmente infructuoso de los apuntes.

Fase de cachondeo nervioso pre-examen.

Entrada atemorizada al aula donde va a perpetrarse el examen.

Reparto de las hojas para el examen (“¡¿Cinco hojas?!” dicen algunos).

Reparto de las hojas de preguntas (“En algo tan pequeño no pueden caber muchas preguntas” dicen algunos infelices).

Vuelta de la hoja y descubrimiento de que usan un tamaño de letra 5 o más pequeño.

Carcajada histérica.

Resoplidos varios y llevadas de manos a la cabeza automáticas.

Descubrimiento de que con lo (poco) que se recuerda no se pueden contestar ni a la mitad de las cuestiones.

Intentos vanos de copia (con el subsiguiente descubrimiento de que el de al lado tiene menos idea que tú).

Fase de derrumbamiento, desesperación, impotencia y espera (ya que queda mal entregar el examen tras sólo diez minutos).

Entrega del examen y huida del lugar del crimen.

Fase de cachondeo nervioso post-examen.

Fase de exclamación de palabras soeces y de índole sexual (“Me rompieron el…”,””e dieron en la…”, etcétera).

Comparación de resultados (comprobando que no hay dos personas con las mismas respuestas, o mucho peor: todos coinciden menos tú. Típico).

Fase de consulta compulsiva de los apuntes (cuyo único resultado es empeorar el estado de ánimo del consultante).

Fase de declaración de principios: “Ya no voy más a… (Cálculo, Física, Algebra…)”.
Fase de negación (“¿Examen? ¿Qué examen? Yo no he hecho ningún examen”).

Fase depresiva post-traumática y elaboración de planes para eliminarla: “Necesito pegarle a alguien”, “Necesito emborracharme”.

Autor: Próximo a hacer el examen de ingreso a la UABC.

 

Sabes que estás bien tijuaneado sí…

Vas por el bulevar Agua Caliente y eres el único que no eres calafiero o taxista.

Tu mejor lugar para pistear es un carro estacionado.

Sabes que el crucero de la “5 y 10” no cruza ni la calle 5 ni la calle 10.

Para ti todo aquel que le guste el futbol es chilango, excepto cuando se juega el Mundial.

Te refieres a todo el mundo como bro, bato o wey.

Morros son todos los menores de 15 años, morras son TODAS.

Ir al extranjero no te causa ninguna emoción en particular.
Disneyland is not such a big deal.

Tu imagen del infierno es Mexicali.

Alguien de tu familia sufrió la “Ruffomanía”.

El término “La Bola” no tiene ninguna connotación popular… simplemente es el Cecut.

El 90% del dinero en tu cartera son dólares y el 10% propinas.

Por lo menos trabajaste un fin de semana en el Swap Meet.

Ganas más que cualquier otro mexicano en la República pero te sigues quejando.

Perdiste tu virginidad trasera en la inspección secundaria.

Más allá de Baja California “todo es el sur”.

Sabes que Tijuana es la ciudad con las estadísticas más infladas del mundo.

El Bolero no es simplemente aquel que limpia los zapatos.

Antes ponías gasolina “al otro lado” y a la fecha crees que la Magna está adulterada.

Sabes que como Tijuana no hay dos y si hubiera otra, el narco ya la hubiera matado.

Conociste la Woolworth de México y te guías por sitios que ya no existen (léase el Toreo, la Arena 70, la fábrica del 7UP o de la Pepsi).

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