Los narcobucheros del Golfo de Santa Clara

FOTO: Sergio Haro / internet
 
Edición Impresa Lunes, 4 Abril, 2016 01:00 PM

El violento enfrentamiento en el poblado de El Golfo de Santa Clara –es parte de San Luis Río Colorado, en Sonora– entre policías municipales y un grupo de hombres armados la madrugada del Sábado de Gloria desnuda la realidad que involucra la corrupción, la prohibición y el limitado alcance del programa federal de veda en el Alto Golfo que ha propiciado –entre otras cosas– el volcamiento de la población de pescadores sobre la totoaba, a la par protegida y valiosa, peligrosa

 

Golfo de Santa Clara, Sonora.- Cerca de las dos de la madrugada un par de agentes de la Policía Estatal Preventiva detuvieron en la zona conocida como El Machorro –cercano a las playas públicas–, a José Isaías Armenta Armenta, alias “El Hermano Pepe”; estaba acompañado de su esposa Maribel, pero solo él fue trasladado a las oficinas de la Delegación Municipal para ser presentado ante el Juez Calificador. No había cargos.

Era la madrugada posterior al Viernes Santo y ese fin de semana habían llegado cerca de 30 mil visitantes a las playas “golfeñas”, que lucían atestadas.

Los agentes estatales explicaron al Juez que harían el parte informativo, salieron y regresaron solo para solicitar que le fuera levantada una infracción administrativa y que fuera liberado. Una versión extraoficial anota que en la detención del “Hermano Pepe”, la mujer trató de detenerlos y fue abofeteada por los Policías Estatales, quienes trataban de extorsionarlo exigiéndole 30 mil dólares. Ahí en el lugar quedó el auto de la pareja, un Cheyenne guinda de modelo reciente.

Unas horas después, un enfrentamiento.

Eran cerca de las 6:15 de la mañana cuando los agentes municipales Armando Arreola y Víctor Ramírez, circulaban por la zona pegada a la playa –en lo que llaman el desemboque del arroyo–, cuando fueron copados por dos vehículos, una camioneta Tahoe blanca y un pick up Ford 250 gris oscuro, desde donde empezaron a dispararles. Ahí quedó herido de muerte el oficial Arreola y su compañero de inmediato pidió ayuda, los primeros involucrados fueron dos agentes en bicicleta –los llamados policletos–, quienes dispararon hacia los sujetos atacantes que iban a bordo de los dos vehículos.

Los civiles subieron hacia el norte y uno de ellos se refugió en una casa móvil donde se parapetó. Para esto ya había una docena de agentes rodeando la zona, disparando contra uno de ellos. Se trataba de “El Hermano Pepe”, el hombre que había sido detenido por la PEP. El hombre cayó herido de muerte. Una versión asegura que lo balearon cuando ya se había rendido, con las manos en alto. “Se ensañaron con él”, expuso un residente de El Golfo.

A su vez el otro grupo atacante salió huyendo en el pick up Ford F 250.

Cerca de las 11 de la mañana, casi al final de la calle Guerrero, fue localizado el auto y detenido el joven José Arturo Armenta Romero –de 21 años– hijo del “Hermano Pepe” y al parecer participante en la balacera.

El joven detenido

El joven detenido

Quienes lo conocieron comentan que José Isaías Armenta Armenta “El Hermano Pepe” era una persona tranquila, pero también que era uno de los principales involucrados en la pesca furtiva de totoaba –tenía pescadores bajo su mando y estaba involucrado en la comercialización–, era permisionario, pescador y enlistado en el programa de apoyo de Sedesol, el implementado hace un año por la veda. Igual su hijo José Arturo –detenido, acusado por la muerte del policía–, quien también estaba enlistado en el programa federal de apoyo a los pescadores paralizados por la veda.

De hecho de los seis detenidos acusados de participar en la balacera, todos dijeron dedicarse a la pesca y para los golfeños es de conocimiento público que cerca del 30 por ciento de los pescadores locales están involucrados en la pesca furtiva, a ellos se les suman decenas de trabajadores del mar, quienes vienen desde Puerto Peñasco.

 

A mar revuelto

En el Golfo de Santa Clara todos saben lo que pasa en torno a la pesca furtiva de totoaba, algunos de los permisionarios –que reciben apoyo federal– siguen siendo patrones de cuadrillas de pescadores que salen por las noches a alta mar en sus pangas para la pesca clandestina de totoaba. Utilizan boyas y localizadores geo-satelitales, instalan redes que miden más de un kilómetro y ahí les dejan varias horas, para luego regresar por las totoabas atoradas en las mallas.

“Es un desmadre, hay pleitos entre los pescadores, se roban unos a otros las redes, hace dos semanas un pescador balaceó el motor de la panga a otro patrón que le había ganado con un trabajador para la pesca de totoaba”, expone un pescador furtivo que ahora se dice retirado del negocio, y asegura que la vigilancia de autoridades es nula en la zona del Golfo y que policías federales, estatales, municipales y hasta elementos del ejército reciben “mochada” para hacerse de la vista gorda.

“Este Armenta era uno de los principales (pescadores de totoaba), el bato hizo mucha lana, pero era tranquilo, no se metía con nadie, hacía cosas ilegales pero era tranquilo. Era comprador, se lo llevaba a Ensenada. En una ocasión compró un auto tipo Charger del año, de Ensenada, se trajo 50 mil dólares por el pago de buches pequeños de totoaba, pero en el camino lo detuvieron los federales y la bajaron una lana”.

Detalla que la ruta de la totoaba va de El Golfo de Santa Clara hacia Mexicali, Ensenada y de ahí hasta China. Otra es de Mexicali hacia Caléxico y de ahí hasta Los Ángeles, antes de partir al Oriente.

Otro más refiere que las totoabas machos pueden medir hasta un metro, pero el buche es muy pequeño, de apenas medio kilo, mientras que en las hembras pese a su menor tamaño el buche es mucho más grande. “Una vez me dieron 7 mil 200 dólares por un buche”, recuerda y comenta que han llegado pescadores desde Puerto Peñasco para dedicarse a la pesca furtiva, pero advierte: “Ya se la están acabando”.

Y en cuanto a la corrupción de las autoridades recuerda el caso de un agente federal que hacia guardia después de subir La Rumorosa –y ya sabía que si eran gente de El Golfo era porque llevaban buches de totoaba. “El bato hizo una mansión en Ensenada gracias a los golfeños, por los decomisos”.

 

Alcalde reconoce pesca furtiva

De acuerdo a la versión del alcalde de San Luis Río Colorado –del que depende la delegación de El Golfo–, José Isaías Armenta fue detenido en la madrugada por dos elementos de la Policía Estatal Preventiva de Seguridad, quienes lo remitieron al Juez Calificador, pero sin presentar elementos. “Le dijeron que en un momento harían el parte, no lo hacen, regresan y piden que se les haga una infracción administrativa, para lo cual se le deja en libertad”.

El alcalde sanluiseño refiere que posteriormente agentes municipales lo detuvieron “por alterar el orden” e iba a una zona restringida al tránsito vehicular. “Es ahí donde se inicia el enfrentamiento y tenemos estas lamentables consecuencias”, expone Enrique Reina Lizárraga, el presidente municipal entrevistado la mañana del lunes, después del acto oficial por la muerte del agente municipal. Según esa oficial versión, los civiles agredieron a balazos a los agentes cuando éstos trataron de detenerlos, luego llegó otro vehículo, donde venían los hijos de Armenta, ambos detenidos y uno confeso del crimen.

La escena del crimen

La escena del crimen

Enrique Reina explicó que en San Luis Río Colorado recién firmaron para la vigencia del llamado Mando Coordinado –dado que aún no hay legislación para el Mando Único– y en esta temporada elementos de la PEPS han sido enviados a las playas sonorenses para la vigilancia en materia de prevención. En San Luis Río Colorado han estado presentes desde el mes de septiembre, aunque han estado cambiando a los grupos y de estos últimos no hay datos. “Es la única corporación que no se ha presentado cuando llega a aquí”, sostiene el alcalde sanluiseño, quien explica cómo esta estrategia del Mando Coordinado ha sido implementada desde septiembre pasado, a raíz del atentado –que posteriormente le costó la vida– al ex jefe policiaco Francisco Vázquez.

El alcalde comenta que en este Mando Coordinado participan las cabezas de cada corporación y que en la coyuntura incidental, se coordinan en determinadas áreas con los grupos.

En el caso de El Golfo de Santa Clara, Reina Lizárraga expone que les preocupa el tema de la pesca, sobre todo porque la población del Golfo nació por la totoaba –hace muchísimos años–, después hubo una cancelación a esta actividad.  El alcalde considera que la apertura –aunque es temporal– de la pesca de curvina deja una buena derrama económica, igual el apoyo federal para los pescadores paralizados por la veda.

Reina coincide con el planteamiento de que no toda la cadena productiva quedó atendida con el programa federal. Al comentar del hecho que se ha seguido pescando furtivamente la totoaba, expone:

“Es ahí donde se me hace completamente ilógico que haya un compromiso internacional y que veamos poca o muy poca –por no decir que nula– de autoridades federales para cuidar que así sea. Es vox populi que se sigue dando la actividad (la pesca furtiva). Si hay el verdadero interés de cuidar (estas especies) no queremos que en un año más se diga que hay que hacer una ampliación porque las metas no están alcanzadas”.

Considera el alcalde que sí se nota la caída económica en El Golfo de Santa Clara –a raíz de la veda– dado que se trata de una comunidad con identidad solamente en la pesca y al plantearse otras actividades como el turismo, en ocasiones es complicado de un año para otro el tratar de cambiar esquemas.

En cuanto al programa de veda, Reina Lizárraga comenta que se trata de un compromiso internacional, “Para poder salvar y asegurar que en dos años pueda haber recuperación, que exista la pesca normal, tiene que haber presencia federal para que así sea cuidado, de lo contrario seguiremos como se dice ahí mismo en El Golfo de Santa Clara, sin tener un control y provocando muchos problemas como es la pesca ilegal.

“Siempre se ha dicho que el área de la bocana del Río Colorado, del Golfo, de San Felipe son áreas que se prestan a actividades ilícitas, pero eso les toca a las autoridades correspondientes el hacer lo propio para evitarlo”, puntualiza.

 

Seis detenidos

Julio César Valenzuela Murrieta es el nuevo Director de Policía en Tránsito en San Luis Río Colorado. Asumió el cargo el sábado 19 de marzo y ocupa el lugar dejado en septiembre pasado por Francisco Vázquez, luego que falleció tras ser baleado en septiembre del 2015 –un día antes que terminara el periodo municipal.

Sobre el tema Valenzuela detalla que fueron seis los sujetos detenidos: Los hermanos José Arturo e Isaac Armenta Romero –hijos de “El Hermano Pepe”–, Omar Martínez, Carlos Gastélum Vázquez, Luis Enrique Armenta y Ramiro Villegas Armenta. Todos dijeron ser pescadores y originarios de Ahome y Los Mochis, Sinaloa.

enfrentamiento

De la situación de El Golfo de Santa Clara, el nuevo jefe policiaco opina que –pese a los pocos días en el cargo– se considera un lugar tranquilo. Como ejemplo menciona que en toda Semana Santa –a excepción del enfrentamiento armado– no hubo otros incidentes mayores. Explica que fueron comisionados al Golfo cerca de 75 agentes –de los cerca de 270 que hay en San Luis–, aunque regularmente en Santa Clara solo hay 14 elementos de forma permanente.

“Incidentes como éstos, hace mucho que no se presentaban, son bastante aislados”, sostiene Valenzuela Murrieta.

 

Narcobucheros

A diferencia del Alcalde de San Luis Río Colorado, los lugareños tienen otra visión de lo que se vive en el Golfo de Santa Clara.

“Aquí hay mucho narcobuchero. Cuando no hay buche se dedican a narquear, o viceversa”, expone un residente de El Golfo de Santa Clara, y aporta ejemplos. En junio del 2014 fue asesinado aquí Samuel Gallardo Armenta “El Samy”, dirigente de la Cooperativa Pesquera Alto Golfo, a quien se le vinculaba con el crimen organizado –con el Cártel de Sinaloa– y a la par como uno de los principales involucrados con la pesca ilegal de totoaba. Pero además –comentan lugareños– bajaba entre ocho y diez toneladas de mariguana que llegaba en pangas que venían bordeando desde Sinaloa. “Pero no lo mataron por la droga, lo mataron por pelearle la plaza de los buches”. El 29 de agosto de ese año fue asesinado en San Luis Río Colorado Alfredo Colin, alias “El Gordo Colín”, a quien se le ligaba con el brazo operativo del Cártel Arellano Félix en el área de Tijuana, Mexicali y San Luis Río Colorado. Hay quienes aseguran que Colin tuvo que ver con el crimen de “Samy” Gallardo. Esa mañana un grupo de seis encapuchados portando armas largas y chalecos antibalas llegaron hasta su casa donde lo acribillaron junto con su escolta.

 


 

“Sedesol hizo un cochinero”

En el Golfo de Santa Clara existen cerca de 420 permisionarios de pesca –entre camarón, escama y cuvina– y oficialmente cerca de 900 pescadores. Dos por panga, calcula Enrique Azzaf Molinar, quien es integrante de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera “Las Cabinas”, con cerca de 30 años de actividad en el ramo.

Refiere que los pescadores inscritos en el listado de beneficiarios del gobierno federal reciben un promedio de 8 mil pesos mensuales aunque los permisionario alcanzan 33 mil 500 pesos por permiso mensualmente. Azzaf considera que –al igual que en San Felipe– hubo gente que no fue incluida en las listas por lo que quedaron fuera de los apoyos económicos.

“Los líderes metieron a sus hijos, sus hermanos, gente que ni se dedica a la pesca, gente que no sabe ni agarrar un chinchorro, que ni conocen una panga”, asegura Azzaf Molinar, lo que significó para cerca de 200 pescadores que quedaron fuera el tener que trasladarse a otros lugares.

Explica que ahora esperan la elaboración de nuevas listas –a cargo de Profepa, no de Sedesol– pero una buena parte de la gente que estaba “en lista de espera”, ya no entró al programa.

“Sedesol hizo un cochinero”, considera Azzaf Molinar, residente de El Golfo quien considera que la vigencia de la veda se ha reflejado en la economía local, gasolineros, comercios. Pone el ejemplo de la gasolina que antes la surtían localmente pero ante el encarecimiento tienen que viajar hasta San Luis Rio Colorado –116 kilómetros al Norte– para cargar los tanques, lo que a él le significa un ahorro hasta de 5 mil pesos. Todo esto en función de que el poblado no está considerado como zona fronteriza, por eso tiene otro precio del combustible. “Pero eso está prohibido, ponen retenes y te bajan una lana, aun así en cada viaje me ahorro casi 5 mil pesos”.

El permisionario comenta que a los pescadores no les alcanzan los 8 mil pesos –del apoyo federal– para sobrevivir, lo que los empuja a la pesca ilegal, a la totoaba. Aparte hay patrones que se dedican a la pesca de totoaba que incumplen con sus trabajadores el pago –por la pesca furtiva– y les entregan a medias, o nada, y los presionan, abusan y hasta les quitan de la tarjeta.

“Este dinero que nos están dando no es del gobierno federal, es de los grupos ambientalistas, pero el gobierno lo rasguña. Nos quitó Sedesol 62 millones de pesos para la vigilancia, ¿pero dónde está la vigilancia? –se pregunta– si todo mundo pesca a gusto”.

 


 

Interceptan carga

Un total de 121 buches de totoaba fueron encontrados a un pescador originario del puerto de San Felipe pero quien viajaba procedente de El Golfo de Santa Clara con destino a Tijuana. El sujeto fue interceptado por policías federales cuando transitaba en la carretera Mexicali-Tijuana a bordo de una camioneta donde fueron localizados –escondidos en la llanta de refacción– 33 paquetes con los buches del animal marino, del que está prohibida su captura.

Los órganos median entre 35 a 57 centímetros y de acuerdo al comunicado de la dependencia federal pertenecieron a ejemplares de 30 años de edad. Se calcula que estos buches podrían tener un precio en el mercado negro de más de 150 mil dólares.

 

Frase

“…La gente anda armada allá adentro del mar, los mismos totoaberos se han balaceado por envidiosos…”

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