Los sicarios de “Los Villavicencio”

FOTOS: cortesia.- Pedro Valentin Flores Reyes "El Guero Camaron", Jose Albero Bojorquez Ceron "El Pepillo", Jesus Adrian Torres Diaz "El Flaco", Wilfrido Bernabe Zuñiga Colado "El Chivo"
 
Edición Impresa Martes, 8 Marzo, 2016 01:00 PM

En un operativo de búsqueda, tras desatarse un enfrentamiento armado entre células criminales de los cárteles de Sinaloa y Arellano Félix en Mulegé, Ejército y agentes ministeriales capturaron a cuatro miembros de la organización delictiva de Damián y Eduardo Villavicencio Arce

 

Villa Alberto Andrés Alvarado Arámburo, Baja California Sur.- En el límite de la Península entre Baja California y Baja California Sur, estalló el primer enfrentamiento armado entre células delictivas de los cárteles de Sinaloa y Arellano Félix, en lo que es considerada por autoridades federales y militares, la nueva guerra por el control de la plaza del narcomenudeo entre dos grupos criminales rivales.

En este poblado al norte del Estado y de apenas 5 mil 800 habitantes, la situación está que arde y a punto de salirse de control, a raíz de la ejecución del ex cabecilla del Cártel Arellano Félix (CAF) en Mulegé, Martín Anaya Gorosave “El Talibán”.

Aunque el Gobierno del Estado presume una calma ficticia, la pugna explotó justamente cuando fuerzas estatales, federales y militares iniciaron el operativo de búsqueda, localización y detención de los cabecillas de los grupos que -de acuerdo al Grupo de Coordinación de Seguridad Pública- iniciaron la ola de violencia a partir del 1 de febrero.

Se trata de:

* Eduardo Villavicencio Arce “El Lalo” o “El Lalito”, jefe de la plaza del narcomenudeo en el poblado del Valle del Vizcaíno.

* Damián Villavicencio Arce “El Sombrerudo” o “El Damián”, hermano de “El Lalo” y jefe de la plaza del narcomenudeo de Guerrero Negro.

Ambos criminales tienen orden de aprehensión junto con sus pistoleros, Agustín Zamora Aguilar “El Vago” y Carlos Sergio Trejo Ojeda “El Trejo”, presuntos responsables materiales de la triple ejecución en el poblado del Valle del Vizcaíno.

Cuando un convoy conjunto del Ejército Mexicano y de la Policía Ministerial del Estado circulaba la tarde del 28 de febrero sobre la carretera transpeninsular de Santa Rosalía a Guerrero Negro, en búsqueda de los presuntos criminales, recibió el reporte de que en una vivienda particular de este poblado había un enfrentamiento armado entre grupos delictivos en Avenida Pino Suárez y Calle Invierno de la colonia Magisterial.

Los efectivos de las fuerzas de seguridad –quienes casualmente pasaban por la zona- llegaron hasta el sitio cuando agentes de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de Mulegé, terminaban de acordonar el área, donde encontraron 16 cartuchos percutidos, entre ellos uno de escopeta.

Según testimonios recolectados en la escena del crimen, vecinos reportaron hombres armados con pistolas y rifles de asalto, quienes estaban a bordo de cinco unidades, cuatro de las cuales pudieron ser identificadas:

* Una camioneta Chevrolet Silverado  de color azul, placas de circulación ZNB7657.

* Un Nissan Tsuru 2015, placas de circulación 6765ZNT.

* Una pick-up Chevrolet Silverado de color blanco, modelo 2010.

* Un Nissan Sentra 1991.

Los vecinos relataron que ese día el ocupante de la vivienda estaba acompañado de otras personas más -no supieron decir cuántas- , cuando vieron llegar a dos unidades a toda velocidad, de las cuales bajaron cuatro hombres armados, haciendo señas a los otros y tratando de subir a dos de ellos, lo que detonó una balacera.

Testigos vieron cómo ambos grupos de hombres sacaron armas a relucir, escondiéndose entre sus unidades y comenzando a disparar.

En la refriega que duró entre cinco y diez minutos, uno de los participantes subió a un automóvil Tsuru y salió huyendo del lugar, y casi enseguida, otros dos, a bordo de la camioneta Silverado de color blanco, quedando solo la otra camioneta Silverado de color azul, estacionada afuera de la vivienda particular.

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Asi fue encontrada la camioneta color blanco, Silverado Chevrolet. Sin los tripulantes abordo y completamente rafagueada en una brecha al ejido Emiliano Zapata

Enseguida los atacantes iniciales salieron a bordo de las otras dos unidades, persiguiendo a los que pretendían escapar de ellos, haciendo constantes disparos durante la persecución.

 

LOS VEHÍCULOS

Durante la búsqueda de los responsables de la balacera, y 30 minutos después, soldados y policías ministeriales dieron con el paradero del automóvil Tsuru cuando circulaba en el Kilómetro 131+250 del tramo carretero de Santa Rosalía a Guerrero Negro.

Los oficiales le marcaron el alto, y tras detener la marcha iniciaron una inspección ocular, observando que el conductor presentaba seis impactos de bala en el cuerpo, y dijo llamarse Jorge Ismar Aguilar Osuna “El 27”.

El herido de 30 años y originario de San José de Magdalena, dijo ser taxista y fue trasladado al Hospital General de Guerrero Negro, Baja California Sur, a fin de brindarle atención medica.

La unidad automotriz presentaba varios impactos de bala en la carrocería, y en el interior había dos cartuchos percutidos y otro más útil.

Posteriormente, alrededor de las seis de la tarde, fue reportado el hallazgo de la camioneta de color blanco línea Silverado, abandonada sobre el Kilómetro 2.5 del entronque que conduce al Ejido Emiliano Zapata.

La camioneta, aparentemente repintada -su color interior y original era de color guinda- presentó más de 120 balazos en la carrocería, por la parte trasera, laterales y delantera. En esa zona, peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) recolectaron 96 cartuchos percutidos calibres 45 y .223 milímetros.

Imágenes obtenidas por ZETA revelan que la unidad pick-up presenta siete impactos de bala en el parabrisas delantero y los cristales rotos en la parte trasera, así como la puerta trasera del lado del chofer sin vidrio, y la del lado del copiloto con el cristal estrellado.

Asimismo, las llantas delanteras ponchadas, y las puertas traseras abiertas.

Con base a declaraciones de testigos, los dos tripulantes que subieron a esa unidad automotriz no estaban, solo había rastros de sangre en el piso y los asientos de la camioneta.

 

LA DETENCIÓN

En virtud de estos hechos sangrientos, el Ejército Mexicano y la Policía Ministerial del Estado, solicitaron el respaldo de más unidades y la integración de la Secretaría de Marina, Procuraduría General de la República y hasta la Policía Municipal de Mulegé, en la búsqueda de las otras dos unidades implicadas en la balacera.

Fue así como las fuerzas de seguridad pudieron extender el radio de búsqueda sobre poblados de los ejidos Gustavo Díaz Ordaz y Emiliano Zapata, así como el Valle de Vizcaíno, hasta que una de las dos unidades de los sicarios fue interceptada cuando se desplazaba, ya de noche y en completa obscuridad, sobre una brecha e intentaba llegar a Villa Alberto Andrés Alvarado Arámburo.

Un convoy se había internado sobre la zona de brechas, ampliamente conocidas y utilizadas por el crimen organizado en ese territorio, y como era de noche, habían estado esperando con las luces apagadas el paso de vehículos.

Para su suerte pasó una unidad, por lo que encendieron sus motores y le siguió la pista, marcándole el alto, pero intentaron darse a la fuga, por lo que inició una persecución que terminó en calles de la colonia Oaxaca.

Inicialmente los tripulantes del Nissan Sentra gris modelo 1991 se negaron a bajar después de que fueron rodeados.

Los minutos pasaban y los tripulantes seguían arriba, al grado de generar nerviosismo entre los propios elementos estatales y militares.

Por ser de noche, no había luz, y por ende, no podía verse nada hacia dentro de la unidad. Entonces se dio la orden: “O se bajan o disparamos”, les advirtieron, y comenzaron a contar; fue así como los cuatro tripulantes comenzaron a bajar uno a uno y con las manos en alto.

Efectivos de las fuerzas castrenses solicitaron a los tripulantes tirarse al piso y poner las manos en la cabeza, y así lo hicieron.

Los captores se acercaron y aseguraron a los detenidos para emprender una inspección del vehículo, encontrando dos rifles de asalto R-15 y una pistola 45.

Los detenidos son:

* Pedro Valentín Flores Reyes “El Güero Camarón”, de 27 años, originario de Obregón, Sonora.

* José Alberto Bojórquez Cerón “El Pepillo”, de 35, oriundo de Guaymas, Sonora.

* Jesús Adrián Torres Díaz “El Flaco”, de 26, nativo de El Dorado, Sinaloa.

* Wilfrido Bernabé Zúñiga Colado “El Chivo”, de 33, nacido en Puerto Adolfo López Mateos, Baja California Sur.

Ese mismo día, los trasladaron desde Villa Alberto Andrés Alvarado Arámburo hasta la Agencia del Ministerio Público de la Federación de la PGR en La Paz, en virtud de que en la lista de contactos de uno de los detenidos tenía registrado en su teléfono celular al agente de investigación de la PGR, Christian Saldaña, y al militar José Luis López Librado. Los dos asignados en el poblado del Valle del Vizcaíno, por lo que -según sus captores- presumieron una relación entre el delincuente, el policía federal y el efectivo militar. De otra manera no se explica que estuvieran en la lista de contactos.

Durante el trayecto del Valle del Vizcaíno a La Paz, uno de los detenidos de apodo “El Pepillo” contó a sus captores que “hace una semana habían llegado, después de haber sido contratados como sicarios por un reclutador de los hermanos Villavicencio en Guaymas, Sonora”.

El delincuente expuso que andaban buscando gente “porque se estaba viniendo una guerra por el control de la plaza del narcomenudeo en la zona norte de Mulegé”, y reclutaban pistoleros que salieran hacer frente a los rivales para defender su territorio.

Sin necesidad de presionarlo, el criminal confesó que cuando fueron contratados les ofrecieron un sueldo base y hospedaje en La Posada del Galopeador, un hotelito de 20 habitaciones donde sabía, habían sido hospedados varios pistoleros “que venían de Ensenada, Sinaloa y Sonora”.

Cuando los captores preguntaron cuántos sicarios habían sido contratados, dijo que -según sabía- “habían armado seis células de cinco  sicarios cada una”, las cuales habían sido distribuidas para labores de vigilancia y reacción inmediata en el Ejido Gustavo Díaz Ordaz, Ejido Emiliano Zapata, Villa Alberto Andrés Alvarado Arámburo, Valle del Vizcaíno, Guerrero Negro y toda la zona Pacífico Norte, desde Punta Abreojos, La Bocana hasta Bahía Asunción.

De acuerdo con el pistolero, “los jefes tenían información de algunos contactos de la Policía Estatal Preventiva, de que los Arellano Félix iban a pelear la plaza, quienes se habían aliado recientemente con ‘El Montoya’ y su gente, los cuales querían apoderarse del control desde Vizcaíno hasta Guerrero Negro”.

Cuando los captores preguntaron quiénes eran los policías, “El Pepillo” declaró  “eso sí no sé”, pero “fueron unos que enviaron hace poco de La Paz, los cuales anduvieron por Mulegé trabajando y se arreglaron con los jefes por órdenes del comisario”.

Los oficiales cuestionaron por qué traían en la lista de sus contactos a agentes de la PGR y soldados, y sin dudarlo, respondieron que “estaban arreglados”, incluso, uno de ellos se atrevió a decir que saldrían rápidamente, ya que sus jefes pagaban una cuota semanal a la PGR, y a cambio los iban ayudar en todo.

Sobre los detenidos, según datos recabados por ZETA, Pedro Valentín Flores Reyes “El Güero Camarón” fue detenido hace dos años como presunto responsable de haber mancillado a una niña de ocho años en el Campo 60 de Bacum, Sonora.

El matón -en ese tiempo de 25 años- fue acusado por el Agente del Ministerio Público, tras presentarse la denuncia penal por parte de los padres de la víctima, aunque fue dejado en libertad, ya que supuestamente no se le detuvo en flagrancia.

Finalmente, otro de los sicarios de nombre José Alberto Bojórquez Cerón “El Pepillo” cuenta con antecedentes penales, al haber sido aprehendido en 2010 en posesión de 3.4 gramos en la calle Las Torres del fraccionamiento San Marino en Guaymas, Sonora.

El Agente del Ministerio Público de la Federación de la PGR abrió la averiguación previa AP/PGR/SON/GYM-AEN/11/2010.

 

 

 

 

 

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