Humildad


 
Columnaz Lunes, 14 Marzo, 2016 12:00 PM

En Zerio

 

 

 

— Mamá, ¿me compras una muñeca de trapo?

“Así me gusta hija, que seas humilde”.

— ¿Humilde? ¡Ja! O sea ¡HELLO! Mi Barbie necesita una chacha.

Autor: Empleado de Mattel.

 

En la zapatería

Va una señora a una zapatería y le dice al que está atendiendo:

— Oiga señor, ¿tienen zapatos de cocodrilo?

“Sí, ¿qué número calza su cocodrilo?”.

Autor: Empleado de Tres Hermanos.

 

Testigo

Durante un juicio en un pequeño pueblo, el abogado acusador llamó al estrado a su primera testigo, una mujer de avanzada edad.

El abogado se acercó y le preguntó:

— Señora Fortunati, ¿sabe quién soy?

“Sí, lo conozco, señor Sammy. Lo conozco desde que era un niño y francamente le digo que usted resultó ser una gran decepción para sus padres. Siempre miente, cree saber de todo, es muy prepotente, abusivo, engaña a su esposa y lo peor de todo, manipula a las personas. Se cree el mejor de todos cuando en realidad es un pobre hombre. Sí, lo conozco…”.

El abogado se quedó perplejo, sin saber exactamente qué hacer. Apuntando hacia la sala, preguntó a la señora Fortunati:

— ¿Conoce al abogado de la defensa?

Nuevamente ella respondió:

“Claro que sí, Yo también conozco al señor Pérez desde que era un niño. Él es un flojo y medio raro, y tiene problemas con la bebida. No puede tener una relación normal con nadie y es el peor abogado del Estado. Sin mencionar que engañó a su esposa con tres mujeres diferentes, una de ellas la esposa suya, ¿recuerda? Sí, yo conozco al señor Pérez. Su mamá tampoco está orgullosa de él”.

El abogado de la defensa casi cae muerto. Entonces, el juez llama rápidamente a los dos abogados para que se acerquen al estrado, y les dice:

“Si alguno de los dos le pregunta a esa vieja si me conoce, ¡los fusilo a los dos!”.

Autor: Anónimo del NSJP.

 

Obvio

Está un hombre con su auto averiado frente a un manicomio con la llanta desmontada y lleva ya mucho tiempo pensando cómo ponerla porque no tiene tuercas para sostenerla.

En el portón del manicomio esta un loco observándolo, éste le dice:

“Sería conveniente que le quitara una tuerca a cada una de las tres llantas para sostener esa”.

Al analizar la sugerencia el hombre responde:

— Oye,  tienes razón, pero cómo, ¿tú no estás loco?

“Sí, estoy aquí por loco, pero no por bruto”.

Autor: Psicólogo.

 

Esos kilitos de más

En una fiesta de disfraces un amigo le dice a otro:

— Compadre, ¡qué bonito tu disfraz de vaca!

“¡Soy un dálmata!”.

Autor: Nutriólogo.

 

Flojera

En la enfermería de una empresa:

— ¿Tiene pastillas contra la flojera?

“Sí”.

— ¿Me pone una en la boca, por favor?

Autor: Maestro en desarrollo humano.

 

Venancio y Manolo

— Oye Venancio, ¡cuidado con ese hoyo!

“¡¡¡Noooooooooooo!!!”.

***

Le dice Manolo a Venancio:

— ¡Venancio, Venancio! ¡He hecho un récord!

“¿Y cuál es tu récord?”.

— He hecho este rompecabezas en 11 meses.

“¿Y por qué dices que es un récord?”.

— ¡Porque en la caja dice de 2 a 3 años!

***

Le dice Venancio a un hombre mientras caminan por la calle:

— ¡Manolo, Manolo! Te veo más bajito.

“Será porque no soy Manolo…”.

***

Al ir de vacaciones a China, Manolo se compra unos lentes con tecnología de punta que permiten ver a la gente sin ropa. En cuanto sale del centro comercial se los pone y ve pasar a una chica y a otra. Todas sin ropa. Manolo estaba encantado con su adquisición.

Así va el gallego por las calles. Se pone los lentes, todo mundo sin ropa; se los quita, todo mundo aburridamente vestido.

“¡Por Dios, qué maravilla!”, exclama.

Es tanto el entusiasmo del viajero que incluso adelanta el viaje de vuelta a casa para enseñarle a su mujer la novedad. En el avión, se siente enloquecido viendo a las azafatas en pelotas.

Sin cesar, Manolo repite el movimiento: se pone los lentes, sin ropa;  se las quita, vestidas; se las pone, sin ropa; se las quita, vestidas.

Cuando llega a casa, y antes de abrir la puerta, se coloca los súper lentes para ver sin ropa a la Pepa, su mujer.

Abre la puerta y allí está ella, su querida esposa, con Venancio, su mejor amigo. En el sofá.

¡Sin ropa! Se quita los lentes, sin ropa; se pone los lentes, sin ropa; se los quita… sin ropa.

Se los vuelve a poner… sin ropa.

Y no puede evitar un grito desgarrador:

“¡Malditos chinos! ¡Estos lentes están casi nuevos y ya no funcionan!”.

Autor: La Pepa.

 

Una verdadera emergencia

En el Condado de Greenville, en Carolina del Sur, la Oficina del Alguacil recibió una llamada de emergencia, vía el número 911, de parte de una niña de dos años que ¡EN ZERIO! no sabía cómo vestirse.

La agente Martha Lohnes estaba cerca del domicilio, por lo que acudió a la supuesta urgencia y encontró a la pequeña parada frente a su casa, con los pantalones justo debajo de su cintura, sin poder subírselos.

Lohnes terminó de vestir a la niña que luego le pidió que la cargara para darle un fuerte abrazo. Por supuesto que la chiquilla no estaba sola en casa, pero sus padres dijeron que no tenían idea que había marcado el teléfono ni qué demonios andaba haciendo su hija cuando llegó acompañada de la policía.

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