El sentido de la vida

Foto: Cortesía/Don Gabriel Kashirinsky, en el Valle de Guadalupe, B.C.
 
Opinionez Martes, 15 Marzo, 2016 05:54 PM

Y los americanos tienen razón al pensar que podemos cambiar

varias veces nuestro tipo de existencia, nacer a los cuarenta años,

emprender algo a los sesenta y terminar en la escuela.

Jean Guitton, Francia. Aprender a Vivir y a Pensar

 

En el Valle de Guadalupe, Baja California, vive don Gabriel Kashirinsky, descendiente de los molokanes, cristianos emigrantes de Georgia, Rusia, la tierra de Stalin, pero también de Alexander Solyenitzin.

Los molokanes, llegaron hace más de un siglo a una de las misiones dominicas de Baja California, el Valle de Guadalupe, en honor a la patrona de los mexicanos, la Virgen del Tepeyac.

A sus 74 años de edad, don Gabriel Kashirinsky, proveniente de familias rusas de Bielorrusia, se ríe por su parecido con Karol Wojtyla, ni más ni menos el doble de Juan Pablo II, vive en el Valle de Guadalupe, B.C. A su edad, don Gabriel ha tomado un curso de carpintería, para personalmente fabricar las ventanas, puertas, y demás enseres para construir su museo ruso.

Hay muchos museos admirables por la ruta del vino en esta zona mediterránea de la península.

Solo, con su esposa, una mexicana que cautivó sus ojos azules, Don Gabriel Kashirinsky es un ejemplo de la nobleza del corazón y alma del hombre. Profundamente cristiano como ruso y mexicano, el doble del Papa Wojtyla mezcla mango con uvas, y estas uvas son verdaderamente sabrosas con sabor a mango.

Don Gabriel, también produce vino, no adulterado, del bueno, fermentado en su cava familiar. A la venta de quien se lo pida y pague.

Apunta el filósofo francés, preso por cinco años en los campos de exterminio nazi, Jean Guittón, que a veces los libros no son indispensables, que un pequeño número de ellos debe ser suficiente. Y que él lo sabía porque había visto vivir a M. Pouget, un pensador ciego. “Nuestra civilización, saturada de conocimientos, ofrece tantas máscaras, tantas apariencias de sabiduría, tantos falsos apoyos, que el hombre moderno no sabe ya distinguir entre lo que sabe y lo que ignora. La prueba de que sepamos algo, dice Aristóteles, es que podamos enseñarlo”.

El sabio judío Viktor E. Frankl, enseñó que el hombre puede tener un sentido en su vida (esposa, hijos, trabajo, amistades, etc.,) y tener además un supersentido en su vida (Fe en Jesucristo, Mahoma, Buda, Jehová, religión); nos enseña Frankl, a buscar un sentido a nuestra vida, en lo humano y en lo religioso.

Cuántas personas, jóvenes, 45-50 años, están jubiladas, y se pasan la vida aburrida, pensando que son viejos o están muertos espiritualmente. Recibiendo pensiones de miles de pesos, creen que jubilarse es dejar de aprender y vivir experiencias espirituales y humanas, al alcance de ellos, pero lejos de su pensamiento.

El pensador francés Guittón, le da la razón a los americanos: si se puede “volver a nacer a los cuarenta años, emprender algo a los sesenta”. Don Gabriel aprendió carpintería a los 74 años, para enseñar a los visitantes el valor de la cultura rusa-mexicana en Baja California. Un ejemplo don Gabriel Kashirinsky.

Germán Orozco Mora reside en Mexicali. Correo: [email protected]

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