Crisis en San Felipe

FOTOS: Cristian Torres / cortesia.- El muelle en san felipe
 
Edición Impresa Lunes, 28 Marzo, 2016 01:00 PM

La economía sanfelipeña va en picada desde que el gobierno federal implementó el plan para proteger la vaquita marina y la totoaba, esto provocó la reducción del flujo de efectivo y la baja del poder adquisitivo en la zona, además del desabasto de algunas especies marinas y aumento de precios. Los residentes del puerto también consideran que el crecimiento en el número de personas desocupadas, provocó el incremento de delitos

 

SAN FELIPE, B.C.- A un año de implementado el plan del gobierno federal para proteger la vaquita marina y la totoaba –que incluyó la paralización de actividades de pesca y el apoyo monetario a los trabajadores del mar–, en términos de desarrollo, y desgate social de la comunidad, los resultados no son positivos.

La economía del puerto se fue en picada, el apoyo financiero de la federación a los pescadores paralizados ha sido insuficiente. Más de 300 días después, la lista de apoyo de beneficiarios tendrá que reelaborarse y ya quedó fuera de Sedesol, ahora la manejará directamente la Semarnat.

“El efecto ha sido negativo”, considera el titular del Consejo de Desarrollo Económico en el puerto, Roberto Ledón. “Los flujos de efectivo que se movían por temporada de la pesca comercial, camarón o escama, eran flujos mucho más grande, la derrama económica en la ciudad era mucho más grande.

“Al establecerse esta veda, la compensación que entrega el gobierno a los integrantes de la cadena productiva no es igual a lo que tenían en promedio de ingreso en una muy buena temporada, no viene a cubrir el flujo de efectivo que había en la comunidad”.

“Al paso de un año los efectos siguen siendo negativos, hay menos flujo de efectivo, hay menos gente ocupada, hay una falta de inversión en todos los sentidos y se nota en negocios cerrados, gente sin ocupación”.

ejemplares de totoaba, decomisados

Ejemplares de totoaba, decomisados

Un ejemplo es David, pescador de toda la vida, cuenta que con su último patrón –permisionario– trabajó un año entero, hasta el último día previo a la veda, pero a la hora de elaborar la lista el permisionario lo dejó fuera, metió a su hija, a su sobrino, a un nieto. Ahora el pescador deambula en bicicleta por el malecón, sin trabajo, sin dinero. En ocasiones tiene que pedir 20 o 30 pesos para completar “para las tortillas…”.

En contraposición el presidente de la Federación de Cooperativas de Pescadores Ribereños, Ramón Franco, aseguró: “La compensación va de acuerdo a lo que capturábamos año tras año. La otra afectación es por falta de actividad, hay mucha drogadicción, mucho robo domiciliario, pero es por falta de actividad, no porque las familias no tengan qué comer”.

 

Economía sin opciones

El actual delegado municipal en el puerto, José Luis Dagnino, explicó el desequilibrio provocado por la veda. “El problema económico siempre provoca un desequilibrio social, en la gente”, recuerda que antes en tiempos de pesca una panga llegaba al malecón o al muelle y además de los dos o tres pescadores en cada embarcación había más gente a la espera por el fileteo, el desenmalle, la descarga.

“Todos ellos recibían un pago o un producto y podían tener la seguridad de que en sus casas no iba a faltar el alimento. Esa agente por el momento está desocupada, se ha batallado para que consigan empleo, pues en San Felipe hay pocas oportunidades”, dice el funcionario municipal en alusión a la evidente a la falta de parques industriales.

Dagnino refirió que en la búsqueda de una mejora financiera, un sector le ha buscado pescando hacia al sur, fuera de la zona protegida –más de 120 kilómetros del puerto–, además de que hace dos semanas se abrió la oportunidad para la captura de curvina, lo que se hace con otro tipo de red, aunque la temporada de este pez solo dura seis semanas.

Por su parte Ledón agregó que hasta el momento no hay una respuesta concreta del gobierno federal que incluya alternativas viables y sustentables para levantar la economía porteña.

En pleno muelle, inactividad

En pleno muelle, inactividad

Y propone: “La totoaba la siguen explotando de manera terrible, furtiva”, y su pesca puede ser una solución si se reglamenta –pesca deportiva, cultivo– o en su caso el establecimiento de centros de investigación y desarrollo de esa especie en San Felipe.

 

Los apoyos de la Federación

Ramón Franco es Presidente de la Federación de Cooperativas de Pescadores Ribereños Andrés Rubio, que agrupa a cerca de 465 pescadores que laboran en 155 embarcaciones con el mismo número de permisos. Explicó que el titular de cada permiso recibe cerca de 35 mil pesos –de escama y camarón–, pero quien cuenta con permisos de escama, tiburón y camarón puede recibir hasta 42 mil pesos mensuales.

“Cuando se inició este programa nadie creía que se fuera a llevar a cabo”, expone el líder cooperativista, quien considera que los pescadores que quedaron fuera del padrón, no fue por culpa del permisionario, sino que muchos de estos pescadores optaron por la pesca furtiva de la totoaba y abandonaron las embarcaciones que estaban regularizadas.

“Cuando se vino el programa el programa de la veda temporal esa gente andaba en la totoaba, por eso el permisionario lo dejó fuera, y anotó solo a quien andaba en ese momento ayudándole en la embarcación legal. Cuando todos esos ilegales se dieron cuenta que si iba en serio la veda temporal, quisieron que el dueño los anotara, pero ya no era posible”.

Franco señala que también se presupuestó en su momento el apoyo a la cadena productiva y pone de ejemplo el monto que actualmente están recibiendo las plantas congeladoras, dado que por la falta de producto se afectaron sus ingresos.

El mismo líder comenta que desde enero del este 2016, la nómina de las compensaciones pasó de la Secretaría de Desarrollo Social, ahora lo hace Semarnat a través de la Conam (Comisión Nacional del Medio Ambiente).

De todo ese sector que recibe apoyo federal, Franco calcula que cerca del 60 por ciento está completamente inactivo, el resto sigue pescando pero al sur de San Felipe y con otros permisos –no los compensados– de Ensenada o de Sonora.

Ramon Franco, Federacion de Cooperativas Pesaqueras; Jose Luis Dagnino, Delegado de San Felipe; Roberto Ledonm Consejo Desarrollo Economico

Ramon Franco, Federacion de Cooperativas Pesaqueras; Jose Luis Dagnino, Delegado de San Felipe; Roberto Ledonm Consejo Desarrollo Economico

Detalló que han estado solicitando otro tipo de “pesquería”, con otras artes –redes– para capturar especies de escama o pulpo, o almeja, o callo de hacha, o almeja voladora, pero esos permisos no han salido, no se les ha entregado. “El gobierno federal no entiende esas solicitudes”, expuso el líder cooperativista.

 

Porteños ven tráfico de totoaba al alza

En el caso de la totoaba, Franco considera que se trata de una palabra “caliente”, ya que por más esfuerzos gubernamentales no han podido detener la pesca y comercio ilegal.

Desde su punto de vista, el problema es que aún no se determina un castigo ejemplar para quien es sorprendido en la pesca furtiva. “Si agarran a alguien con totoaba pagan una fianza y quedan libres. No pasa nada, pues no está considerado como delito grave. Mientras exista eso la pescadería ilegal no se va a detener”.

 

Refiere que hace unos días detuvieron a una persona con 62 buches y a los 3 días ya estaba libre. Y es que los furtivos solo sacan el buche de totoaba y tiran el resto del animal al mar, lo que ocasiona que se pudra, que se eche a perder ahí en el fondo.

En el caso del buche de totoaba se calcula que en el mercado negro se pagan 8 mil dólares el kilo. “Nunca habíamos visto que en San Felipe hubiera siete u ocho ahogados, por la ambición de ir a buscar la totoaba en la noche, en pangas chicas. Entre diciembre a febrero hubo de diez a doce personas que se ahogaron por atreverse a salir a trabajar en la noche buscando la totoaba”.

 

Desabasto y aumento de precios

“En términos de abasto estamos completamente en peligro de extinción”, sostiene José Ramón González Luna, quien encabeza la Unión de Comerciantes de Pescados y Mariscos de Mexicali, organismo que tan solo en la capital del estado cuenta con cerca de 23 afiliados. El grupo abastece el mercado regional de mariscos –Mexicali, Tijuana y Ensenada– y en otras regiones de la república, incluido el Distrito Federal.

González Luna recordó cómo en años anteriores en época de cuaresma había un notable incremento de puestos ambulantes de venta de pescado, pero ahora esos vendedores han desaparecido y la razón fundamental –asegura– es que ya no hay producto, pescado.

la pesca, paralizada

la pesca, paralizada

Dice que coyunturalmente se reinició la venta pero solo de curvina –la temporada de pesca dura solo dos meses– y oficialmente se abrieron los permisos para los pescadores de El Golfo, El Indiviso –donde los cuacapás tienen cuota abierta– y San Felipe. Como ejemplo de la demanda menciona que en la semana se enviaron un total de 80 tráileres repletos de curvina hacia el Distrito Federal.

El líder de los comerciantes de mariscos refiere que ésta sería la primera Semana Santa que toque después de la veda en el Mar de Cortés, el año anterior cuando se implementó ellos tenían existencia de producto.

“Ahora tenemos que ir a lugares más lejanos, nos tenemos que mover a Sonora, Sinaloa, lo que significa competir con el mercado del centro del país, que es un mercado con un precio mayor al de aquí en la zona”, sostiene y como ejemplo menciona que un pescado que aquí vale 60 pesos el kilo en la Ciudad de México vale 100 o 120 pesos.

“Vamos a competir contra los compradores de esos precios y con mayores distancias, por eso se han incrementado los precios en nuestros productos”, refiere González Luna, quien añade que eso no determina que tengan existencia de todas las especies, ya que compiten con gigantes del mercado, “es gente muy poderosa que ninguno de nosotros en el mercado le llegamos al 1 por ciento de la capacidad de esos pulpos comerciales”.

De acuerdo a González Luna, los pescadores que están en el programa de restricción no pueden ir a pescar a Puertecitos –fuera de la zona límite, 100 kilómetros al sur– y afirma que de manera incongruente a los pescadores, pese a la veda, les siguen llegando apoyos oficiales como pangas y motores nuevos.

Ellos como comerciantes voltearon hacia Sonora como principal zona de abasto. En el caso de San Felipe dice que son cerca de 6 embarcaciones que pescan mar adentro, fuera de la zona de restricción y retornan a descargar a San Felipe. “Ese producto nos llega aquí, pero es muy raquítico, es mínimo”.

en san felipe

en san felipe

El trámite para recibir ese producto incluye la verificación del “arribo” con la autoridad de pesca y donde se elabora un documento oficial. En su caso la compra que haga tiene que derivarse de ese documento y de agotarse ya no se puede facturar más. “Hay un control estricto”.

González Luna dice que con el abasto más lejano tiene que repercutirse en el costo, pero aún no lo hacen en la medida que debieran, aunque ellos paguen en algunos productos más del doble de lo que erogaban antes. “Hay gente de Ensenada –comerciantes de pescado– que han cerrado sus negocios y puesto un letrero que dice, cerrado por falta de mercancía”, desabasto que directamente tiene que ver con la veda impuesta por el gobierno federal.

González Luna considera que se trató de un plan implementado sin medir las consecuencias, en cuanto al consumo y las repercusiones a los proveedores y comerciantes de mariscos. En su caso dice que una opción podría ser conseguir equipo de almacenamiento al alto vacío y acudir a zonas más alejadas por el producto. “El gobierno no nos ha tomado en cuenta para nada en esto”, dice en alusión a lo que considera el mensaje directo; “Ahí te dejo el paquete y resuélvelo…”.

 


 

 

Vagancia y narcomenudeo, a la alza en San Felipe

 

Durante 2015 y lo que va de 2016, en San Felipe han incrementado las infracciones por vagancia y delitos como el narcomenudeo, además de que se presenta un aumento en las llamadas al C4, considera el director de Seguridad Publica en Mexicali, Alejandro Montreal.

De los asegurados por la DSPM resaltan meses como agosto de 2015, cuando se detuvo a mil 300 personas; comparados con los 909 del mismo período de 2014, son casi 400 de diferencia a la alza. En septiembre de 2015 fueron mil 150 los detenidos, contra 788 del año anterior en el mismo mes -362 de diferencia-.

En general el aumento en las detenciones se disparó a partir de mayo hasta septiembre del 2015, en tanto  la veda pesquera que resultó en cientos de personas sin trabajo, empezó en abril del mismo año 2015.

En cuanto a las faltas al Bando de Policía, éstas incrementaron a partir de abril de 2015, igual, con tendencia hasta septiembre. Por ejemplo, en junio de 2014 hubo 102 faltas al Bando, pero en 2015 llegaron a 128, mientras en julio del 2014 fueron 90, contra 114 del 2015.

En cuanto al número de muertos por ahogamiento, Montreal calcula que en los últimos seis meses han sido al menos cuatro, pero explica que no toda esa información se oficializa porque no todos llegan a SEMEFO, ya que algunos casos se han presentado al sur del puerto, donde hay menos vigilancia.

 


 

 

La pesca furtiva

 

El  18 de marzo se presentó el Avance del Programa Integral de Atención al Alto Golfo, donde participan autoridades como la Secretaría de Marina y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

En el tema de seguridad reportaron que en un año, “…durante los patrullajes marítimos, terrestres y aéreos realizados de manera coordinada por los tres niveles de gobierno, se han asegurado y puesto a disposición de las autoridades, 97 embarcaciones,73 personas, 16 vehículos, 23 ejemplares de totoaba, 175 buches de totoaba, 473 artes de pesca y tres buques….”.

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