“Un factor de buena suerte”


 
Noticias del día Martes, 19 Enero, 2016 04:08 AM

(EDICIÓN IMPRESA) Los esfuerzos del Gobierno de la República para probar que la recaptura de Joaquín Guzmán Loera son producto de una investigación de seis meses, confirman lo que los hechos y declaraciones extraoficiales demuestran: ni iban por “El Chapo”, ni lo hicieron solos. La realidad, anotan elementos de la propia Marina -de manera confidencial a ZETA- es que el operativo montado en Los Mochis, Sinaloa, la madrugada del viernes 8 de enero, tenía un nivel mediano de integración. Los 17 agentes que entraron a la casa del fraccionamiento Las Palmas en Los Mochis, sabían que iban tras la detención de Orso Iván Gastélum Cruz “El Cholo Iván”. Al jefe de seguridad de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera le habían seguido la pista. Incluso equipos de inteligencia de otro Estado habían dado con su ubicación a partir de seguir a su interés amoroso: una joven sinaloense con la que se encontraba en distintas casas y que, de hecho, fue detenida la madrugada del 8 de enero junto a otra mujer y cuatro personas más en el mismo domicilio. El ambiente en el gabinete de seguridad denotó tal relajamiento aquella mañana, y se vio sorprendido por el anuncio del Presidente -vía Twitter- de la captura de Guzmán. El notorio e impreciso “Misión Cumplida”. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se sorprendió y corrió a abrazar a sus compañeros presentes. El secretario de la Defensa, el Almirante de la Armada de México, la canciller. Ningún miembro del gabinete de seguridad del Presidente Enrique Peña Nieto estuvo monitoreando en vivo la aprehensión del hombre más buscado en este país y en otros. El primer boletín informativo de la Secretaría de la Marina también confirmó lo que ahora se oculta. Después de informar que habían acudido al domicilio luego que una llamada anónima los alertó de la presencia de personas armadas en el lugar, informaron: “Cabe destacar que se tuvo conocimiento de que en citado lugar se encontraba Orso Iván Gastélum Cruz, presunto jefe de la zona norte de Sinaloa de una organización delictiva que opera en el área, mismo que logró darse a la fuga”. Completo el texto, fue la realidad de aquella mañana. Un marino en la zona lo confirmó a ZETA. No sabían que ahí se encontraba “El Chapo”. Las acciones posteriores lo confirmarían, como el hecho que se les fugó “El Cholo Iván” acompañando a Guzmán Loera. Que fueron capturados por una patrulla de la Policía Federal con solo dos elementos a bordo, los cuales no tenían conocimiento del operativo que llevaba a cabo la Secretaría de Marina. Más adelante, una vez entregados los objetivos por parte de la Federal a los marinos, éstos reaccionaron como debían, ante la falta de capacidad, en armamento y elementos, para repeler una acción de rescate por parte de los sicarios y seguidores de Joaquín Guzmán Loera: lo concentraron en lo que consideraron un sitio discreto a la espera de refuerzos, para entonces sí, estar en condiciones de seguridad para el aseguramiento y traslado. Sin embargo, el Gobierno Federal, a través de la procuradora general de la República, Arely Gómez, con el apoyo tecnológico de otros gobiernos y la información de corporaciones en el extranjero, han armado una versión oficial que encaje en la “Misión Cumplida” de Peña Nieto. Un operativo que, insisten, les tomó seis meses. En Estados Unidos, veteranos de guerra y militares en el retiro, mantienen activo un completo sistema de información que incluye medios tradicionales como programas de radio y digitales, como una página en internet. Se llaman SOFREP, “Noticias y análisis de militares veteranos en las que usted puede confiar”. En un artículo escrito por Jack Murphy, un veterano de Operativos Especiales del Ejército, que fue francotirador y después de dejar las Fuerzas Armadas en 2010, egresó de la Universidad de Columbia en Ciencias Políticas, además escritor de tres libros y comentarista en temas de operaciones especiales, terrorismo y antiterrorismo, reveló: “Aunque funcionarios mexicanos dijeron que todo el operativo para recapturar al ‘Chapo’ luego de que se escapó de la prisión por segunda vez, fue planeado y ejecutado por México, múltiples fuentes informaron a SOFREP que autoridades norteamericanas del sistema judicial y operadores de JSOC estuvieron involucrados en la misión”. Incluso confirmó lo que marinos dijeron a ZETA de forma confidencial: “La operación, llamada ‘Cisne Negro’ por el gobierno mexicano, de hecho se enfocaba en el sicario (asesino) principal del ‘Chapo’, pero se topó con el líder del cártel por casualidad”. De los federales que aprehendieron al “Chapo” y “El Cholo Iván”, el militar veterano analizó: “Según un testimonio, los agentes que lo detuvieron ni siquiera sabían que había una misión más grande que estaba siendo realizada en el área por marinos mexicanos. Detener al ‘Chapo’ fue simplemente un encuentro casual, un factor de buena suerte”. Murphy agregó: “A la cabeza de la captura estuvieron los marinos mexicanos, que son la fuerza preferida para realizar operaciones contra las drogas y los cárteles en un país donde los funcionarios públicos a menudo son irremediablemente corruptos. Es interesante ver cómo, entre 2006 o 2007, los marinos mexicanos de pronto se volvieron muy eficaces a la hora de realizar redadas con acción directa. Dichas redadas fueron responsables de capturar y matar a blancos de alto valor, causando especulación de que los marinos estuvieron recibiendo un poco de ayuda de sus vecinos al norte. “Respecto a la captura más reciente del ‘Chapo’, a la SOFREP se le ha dicho que de hecho fue el Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos los que tuvieron un importante rol en rastrear al capo de las drogas. También en tierra estuvo la unidad élite antiterrorista del Ejército de Estados Unidos, la Delta Force”. Y concluyó: “Operadores de Delta sirvieron como asesores tácticos, pero no participaron directamente en la operación”. No fue un secreto en México, como particularmente a partir de 2009, cuando corporaciones antinarcóticos de Estados Unidos alertaron al Ejército Mexicano de la presencia de Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, y éste logró evadir los operativos de captura; los estadounidenses y el propio Gobierno Federal, percibieron la filtración en las filas militares. La información posterior sobre la ubicación del “Barbas” en Morelos fue proporcionada directamente a la Marina, cuyos elementos, a mediados de diciembre de 2009, abatieron al narcotraficante y líder del Cártel Beltrán Leyva. Desde entonces, los operativos en conjunto con las autoridades norteamericanas, se han supeditado a la Marina de México.   LA VERSIÓN HOLLYWOODENSE Para la procuradora general de la República, Arely Gómez, la recaptura de Joaquín Guzmán Loera se debió a su egolatría. Justificaron en conferencia de prensa que el capo buscó inmortalizar su imagen con la producción de una película autobiográfica, para lo cual contactó a productores y actores. Llegaría entonces, directo desde Hollywood, California, Estados Unidos, la versión mediática y de entretenimiento del “Chapo” Guzmán, de la mano de dos actores residentes en aquella localidad destacada por la producción de espectáculos. Una mexicana, Kate del Castillo; un norteamericano, Sean Penn; y una revista, Rolling Stone, con sede en Nueva York. Aunque de la reunión de éstos con el narcotraficante se conoció hasta el sábado 9 de enero, Gómez había adelantado claves en su discurso de un día antes, que se “amarrarían” al dar a conocer la revista Rolling Stone, que habían entrevistado a “El Chapo” y que ese día publicarían un texto de Sean Penn y liberarían parte de un video del encuentro con el mafioso prófugo. Ese hecho fue la línea de salida de la procuradora para comenzar a encajar la versión de una investigación de la PGR de seis meses, con la versión hollywoodense de un capo en fuga. Aun cuando después se sabría que Guzmán Loera había llevado a cabo el encuentro con los actores en octubre de 2015, y cuando los marinos acudieron al “llamado anónimo de gente armada en una casa de Los Mochis”, su intención era detener a “El Cholo Iván”. El Gobierno de la República le ganó la jugada mediática a los actores y a la revista al liberar, el mismo 8 de enero, fotografías del capo sometido. Primero en la habitación de un motel, con la camisa sucia por las aguas negras que transitó para huir de la Marina; después una donde es trasladado en un vehículo junto a su secuaz.   EL ESPECTÁCULO Oficializada la captura del capo mexicano que en dos ocasiones ha burlado la seguridad penitenciaria mexicana, el hecho se convirtió en un espectáculo en el que el gobierno peñista que a partir de Twitter pretendió representar el papel de héroe, al anunciar “la Misión Cumplida”, obviando la corrupción e impunidad que en la misma administración priista, fueron el escenario para la fuga del “Chapo” en julio de 2015. Que el tuit presidencial anunciando la captura de El Chapo se convirtiera en trending topic mundial en pocas horas, fue la premisa del espectáculo que se avecinaba. Al dar su discurso en la XXV Cumbre de Embajadores y Cónsules, reunidos en México la mañana del viernes 8, Miguel ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación, citó el  mensaje compartido en redes sociales por Peña Nieto y no pasó desapercibida la excesiva euforia mostrada por los funcionarios que lo flanqueaban. A las cuatro de la tarde, Enrique Peña Nieto trasmitió desde Palacio Nacional un mensaje triunfalista, haciendo énfasis en la “coordinación de nuestras Fuerzas Armadas de México, de la Policía Federal, de la Procuraduría General de la República y del Centro de Investigación de Seguridad Nacional”. En la imagen trasmitida en cadena nacional, se escucharon los sonoros aplausos de los funcionarios de primer nivel que lo acompañaban: Miguel Ángel Osorio Chong, de Gobernación, y Arely Gómez, procuradora general de la República, quienes se colgaban la medalla de la recaptura. Ni por asomo, el gobierno de México hizo mención de la posible colaboración de fuerzas especiales extranjeras en la captura del “Chapo”, como días después publicaría el militar veterano estadounidense Jack Murphy. Mientras en su discurso pidió a los mexicanos un voto de confianza hacia las instituciones que encabeza, el Presidente Peña evadió hablar sobre el paso siguiente tras la detención del capo y su posible extradición, como lo ha requerido el gobierno de Estados Unidos.   REACCIONES EN REDES SOCIALES Mientras los jefes de gobierno de diversos países felicitaban a su homólogo mexicano por la captura del “Chapo”, trascendieron los mensajes de supuestos hijos de Guzmán Loera. En el Twitter de la presunta cuenta de Iván Archivaldo Guzmán -@IvanArchivaldo-, se leían mensajes amenazantes para Enrique Peña Nieto. Al ufano mensaje de Peña haciendo hincapié de “misión cumplida”, Archivaldo Guzmán respondió: “¡Chinga a tu madre pinche lacra corriente!”. Una hora más tarde advirtió: “No saben ni lo que hicieron ni en que broncas se metieron”. El hijo mayor del capo, Alfredo Guzmán, no se quedó atrás en amenazas y compartió en el que aseguran es su Twitter -@AlfredoGuzmán_-: “Por las buenas puedo ser un santo, pero por las malas soy veneno y el Gobierno sabrá de los Guzmán muy pronto”. Aunque se presume de la participación de la Administración Antidrogas de Estados Unidos -DEA, por sus siglas en inglés-, ni el gobierno mexicano ni el norteamericano lo han confirmado. La Agencia Antidrogas de los Estados Unidos se limitó a compartir en la web un mensaje expresando el día de la captura: “Estamos muy emocionados por la captura del Chapo Guzmán. Estamos congratulados con MX Gobierno y aguardamos más detalles”.   EL RELATO DE PENN Sin embargo, cuando apareció el relato de Sean Penn publicado en la revista Rolling Stone, más cabos se conocieron. Por ejemplo, que el actor asumió que estaba siendo espiado por la inteligencia policíaca, lo cual se confirmaría después con fotografías de él y la actriz mexicana arribando al aeropuerto, al hotel y tomando un vuelo privado. Aun así, en octubre de 2015, cuando se situó el encuentro entre los actores y el narcotraficante, no se tuvo conocimiento de operaciones de la PGR, la Marina o la Policía Federal ni en Guadalajara, Jalisco, ni en la Sierra de Sinaloa. Sean Penn sí ofreció detalles en la crónica sobre la travesía para encontrarse con “El Chapo” Guzmán, y del contubernio del Cártel de Sinaloa con el Ejército Mexicano. Escribió el actor: “Él sonríe (yo noto que no parpadea mucho) y señala a un botón rojo debajo de los controles de la cabina. ‘Ese botón bloquea el radar terrestre’, dice. Él agrega que ellos tienen un informante que proporciona avisos cuando el avión militar de vigilancia que sobrevuela a gran altura ha sido enviado. Él tiene una gran seguridad de que no hay ojos indeseables observándonos”. Además, un párrafo lapidario para el Ejército Mexicano, al cual el gobierno de Enrique Peña Nieto no ha respondido ni con investigación, ni con declaración pública: “Y luego, como si estuviéramos en la entrada a Oz, con el cerro más elevado visiblemente al alcance, llegamos a un retén militar. Dos soldados de gobierno uniformados, armas listas, se acercan a nuestro vehículo. Alfredo (Guzmán Salazar, hijo de ‘El Chapo’) baja la ventana del lado del copiloto, los soldados se hacen para atrás, se ven avergonzados, y con la mano nos da el pase. Wow. Así es, ese es el poder de un rostro de los Guzmán. Y la corrupción de una institución, ¿Acaso esto significa que nos estamos acercando al hombre?”.   RETORNO AL “ALTIPLANO” Fue hasta las 10:00 pm cuando el gobierno mexicano, a través del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong  y la procuradora general de Justicia, Arely Gómez, informaron sobre el proceso de recaptura de Joaquín Guzmán Loera y confirmaron su traslado al penal de alta seguridad “Altiplano”, de donde escapó a través de un túnel a mediados de 2015. Osorio Chong fue el primero en hablar, ponderando: “No existen delincuentes que estén fuera de la justicia”. Inmediatamente después destacó que la captura de “El Chapo” fue resultado de “seis meses de arduo trabajo de las instituciones de seguridad. Es un logro y respuesta de Estado”, subrayó sin decir más. Rápidamente pasó el uso de la voz a la fiscal de la nación, Arely Gómez, quien dio una torpe lectura del recuento del seguimiento que se dio las líneas de investigación que llevaron a la captura del sinaloense, particularmente desde septiembre, cuando a dos meses de su última fuga el narcotraficante contactó “a productores, actrices y actores para una película autobiográfica”. Luego contradijo a la Marina, desde donde habían informado de una llamada anónima que los llevó al domicilio del “Cholo Iván” el 8 de enero: “El 6 de enero se detectaron movimientos inusuales en el domicilio”, añadió que al día siguiente se observó el arribo de un vehículo, implementándose el operativo de captura para la madrugada del viernes 8 de enero, acción que repelaron los delincuentes, con un saldo de cinco muertos -integrantes del Cártel de Sinaloa-, un marino herido y seis detenidos. Resultado de un operativo que, indican fuentes extraoficiales y las inconsistencias entre la versión oficial y los hechos, iban tras “El Cholo Iván” y “El Chapo” les cayó del cielo.

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