Doña Olga Fernández De Bustamante 

Foto: Cortesía/Olga Fernández de Bustamante
 
Opinionez Martes, 26 Enero, 2016 04:41 PM

“A todos mis Tíos Bustamante Fernández, abrazo sentido y solidario”

Era un real ángel sonriente; absolutamente protectora, infinitamente amable, profundamente cariñosa, eternamente bondadosa, con palabras maravillosas de forma invariable para quienes tuvimos la fortuna de ser tocados por su gracia, por su aliento, por su encanto.  Esta semana partió directamente al cielo, nuestra adorada Tía, Doña Olga Fernández de Bustamante y resalto nuestra, porque como dolorosamente comenté con mi queridísimo tío Don Luis Bustamante Fernández, su hijo, era verdaderamente nuestra, de aquellos los que fuimos bendecidos con su grata permanencia en esta tierra.

Fue una presencia intermitente en mi vida y sin embargo, al escribir esta entrega desde un avión, con la vista nublada por las lágrimas, me doy cuenta de todo lo que significaba para mí, para mi esencia, mi formación, valores, principios que ella tan digna y elegantemente llevó a lo largo de toda su existencia, que le fueron inculcados desde la cuna, por mis bisabuelos Don Manuel y Doña Angelina, al igual que a sus hermanos; mi idolatrada Abuela Consuelo, la tía Nena y el tío Pepe, hoy todos finados, dejando a mi amada Madre como el último bastión para nosotros, de la sangre y la carne que nos dieron origen, casta y clase.

Parece increíble que crea recordar la primera vez que la vi; hermosa, “menudita”, sonriente, siempre sonriente, debo de haber tenido 2 o 3 años, la memoria se me llena de recuerdos, lo imborrable es estar sentado en las piernas del Bisabuelo, incondicionalmente al lado de Mamá Grande y frente a sus tres hijas, sí, así sucedió, ése será hasta la posteridad mi primera remembranza de ella la Tía Olga.  La última, hace un par de años, obvio, la volví a abrazar y besar después, pero ese cumpleaños, el del “Sirloin Stockade” resultó formidable, espléndido, pletórico, en palabras del Maestro Español –como su Padre– José Ortega y Gasset: “Tiempo y Circunstancia” y la vi plena, feliz, realizada, tranquila y sonriente, siempre sonriente, al poco tiempo se nos adelantaría la Tía Kitty, su hija mayor, y seguro estoy, se preparó para su propia travesía hacia los brazos del Creador para alcanzar nuevamente al amor de su vida, el inolvidable Tío Toto, al que añoraba constantemente, y del que existen infinidad de leyendas y aventuras, que ya le comentaré, querida lectora, lector.

Siendo mi tía abuela, Doña Olga Fernández de Bustamante cumplió ese papel a cabalidad, destacando su mayor grandeza, una de tantas, es que en vida, puedo asegurar a plenitud, fue para los suyos, entrañablemente la mejor Hija, Hermana, Esposa, Madre, Abuela y Bisabuela, todas con mayúscula. Estarás en nuestras oraciones hasta la eternidad y con el corazón en la mano te digo amorosamente… Adiós.

Hasta siempre, buen fin.

Carlos Mora Álvarez, es orgullosamente tijuanense. Ha sido servidor público y dirigente empresarial. Actualmente es Presidente Ejecutivo del Consejo Estatal de Atención al Migrante. Comentarios y sugerencias: carlos.mora.alvarez@gmail.com

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