Albert Camus


 
Lunes, 11 Enero, 2016 08:00 PM

El pasado 4 de enero Ediciones Europapress, en un artículo hizo referencia al quincuagésimo sexto aniversario del fallecimiento de Albert Camus, escritor, literato y filósofo francés, Premio Nobel de Literatura en 1957 y contemporáneo de Jean Paul Sartré. Camus nació en Argelia en 1913, y a pesar de haber fallecido relativamente joven (46 años), su obra es amplísima contándose escritos, obras de teatro y obras de literatura y filosofía humanista, trabajo del cual Europapress (Madrid), resalta diez pensamientos o posturas que Albert Camus adoptó a través de su prolífica vida intelectual sobre temas eminentemente humanos como lo son la libertad, la felicidad, la vida, el poder, el éxito, España, la revolución, el futuro, el amor y la estupidez. Al respecto y dadas nuestras circunstancias políticas y gubernamentales resulta pertinente anotar que en la medida en que la ciudadanía se forme humanísticamente, principalmente en la conciencia de su entorno y en el compromiso y solidaridad con la sociedad, y en esa idea acceda al poder público, podremos aspirar a un mejoramiento general como sociedad y estado en lo moral, en la justicia, en lo económico, etc. Lo anterior es importante en virtud de que los conceptos que se plantean los escritores y los filósofos tienen íntima relación con los valores y las inquietudes que tienen y afectan cotidianamente al ciudadano, pero que, no se tiene acceso fácilmente al conocimiento y comprensión de tales conceptos. Por ejemplo, la apreciación de Camus sobre el futuro que dice: “La verdadera generosidad en relación con el futuro, consiste en dárselo todo al presente”. Tal concepto debería ser practicado por los gobernantes, pues si así fuera estaríamos obteniendo el mayor esfuerzo objetivo e intelectual en todos los aspectos y que, seguramente redundaría en beneficios óptimos para la ciudadanía; sin embargo dicha idea está ausente en la mayoría de los funcionarios públicos y en consecuencia, su actitud nos aleja cada vez más de los objetivos de la función pública. Aquella Ley anti chapulín que prohibía a los funcionarios saltar de un puesto a otro renunciando antes de concluir los mandatos, tenía una razón fundamental consistente en preservar el cumplimiento íntegro del mandato para el cual fueron electos, incluso el ejercicio completo del mandato. No obstante lo anterior, a excepción del presidente de la República, la mayoría de los que desempeñan un cargo público lo desempeñan con una intensidad mínima por estar pensando en cómo accederán al siguiente cargo que ambicionan. Camus expresa sobre el amor que: “No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar”. Lo anterior aplicado a la relación gobernado–gobernante es sorprendente (recordar la frase “Ya ni me aplauden”). Los gobernantes ponen una trampa al gobernado y en las campañas de elección manifiestan hasta la saciedad que están dispuestos a sacrificarse por el pueblo porque aman la democracia y el bienestar social. No obstante lo anterior, al entrar en funciones muestran su realidad, su verdadera naturaleza y se les borra de la mente las promesas y el amor que le manifestaron a los votantes, es decir tienen la desgracia de no saber amar. Dice Camus que el poder existe cuando ellos mandan hoy porque tú obedeces, y que el éxito es fácil de obtener aunque lo difícil es merecerlo. También dice que la felicidad es la simple armonía entre una persona y la vida que lleva. Sobre la libertad dice que ésta no es nada más que una oportunidad para ser mejor. Ante esas apreciaciones o deducciones que hace Camus sobre conceptos trascendentales en la vida social cabe preguntarnos si el supuesto éxito político de los gobernantes es merecido, aunque, respecto de la felicidad casi estoy seguro que sí son felices porque se ve armonía entre la persona del político y la vida que llevan, les gusta el oportunismo y la ventaja, les gusta la apatía en cuanto a la injusticia social y económica en que viven la mayoría, les gusta vivir holgada e insultantemente del presupuesto gubernamental. Albert Camus señala algunos puntos importantes como el que: “Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces  el coraje no obtiene recompensa”. El Licenciado Gerardo Dávila ejerce su profesión en Tijuana,  B.C. Correo: lic_g_davila@hotmail.com

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