Policías robaron droga al narco


 
Noticias del día Lunes, 7 Diciembre, 2015 11:24 PM

(EDICIÓN IMPRESA) Hará cosa de dos o tres semanas, elementos de corporaciones de seguridad en Tijuana robaron un camión con droga. El cargamento era de alguien “pesado”, informó un investigador. Otro terció: era de “El Piloto”, joven que actualmente encabeza el Cártel Arellano Félix (CAF) y que, presumen en el Consejo Estatal de Seguridad, es hijo de Ramón Arellano Félix. De acuerdo a información del Grupo Coordinación dada a ZETA, en día de descanso, con armas y vehículos oficiales, los agentes corruptos fueron a un inmueble, abrieron una reja, sacaron una camioneta blanca con caja de carga, se la llevaron y no reportaron el ilegal hallazgo. Los jefes de estos hombres no saben a ciencia cierta qué contenía la camioneta. “Pero en nada bueno andaban”, agregó un jefe integrado al Consejo Estatal de Seguridad. La versión extraoficial indica que el contenido era droga y que los propietarios del ilegal cargamento dieron con los presuntos responsables. No les costó trabajo encontrarlos. Tenían video vigilado el cargamento, así que por lo menos cuatro de los siete oficiales que presuntamente participaron en el robo al narco, resultaron visibles e identificables. Solo uno usaba capucha. Los criminales hicieron llegar ese material a las autoridades. Los mandos identificaron a sus oficiales participantes en el robo. En la tropa completan versión. Aseguran que por vías que no se han especificado, miembros del CAF solicitaron a los oficiales devolver el cargamento. No lo hicieron y entonces los amenazaron. Entre las corporaciones se ha informado que los participantes del robo de droga pudieron ser dos municipales, al parecer otro uniformado asignado como escolta y cuatro ministeriales. Estos datos salieron a la luz después del 26 de noviembre, cuando el policía municipal José Iván Hernández Contreras fue asesinado, y algunas autoridades ligaron el ataque con el presunto robo de droga; fundaron su hipótesis en el hecho que sabían que el oficial abatido había estado relacionado con delitos y era muy apegando a gente del CAF, del ala de Eduardo García Simental “El Teo”. “La versión entre sus compañeros es que creció con ‘La Perra’ (Filiberto Parra Ramos), delinquió con él, después se metió a la Policía y siguió con ellos” comentó un investigador. “Después del asesinato supimos que le comentó a un compañero -que fue su pareja- que se había metido en un lio por una droga, aunque solo son dichos, no hubo declaración” indicó otro.     Ejecutado con tiro de gracia   Ese jueves, pasaba apenas la una de la tarde, cuando el agente  José Iván Hernández Contreras que estaba franco, llegó a su casa a bordo de un vehículo Ford Explorer 2002 con placas de California. Se estacionó en doble fila porque otras dos camionetas ocupaban el cordón de banqueta. Bajó del auto y abrió la puerta trasera, del lado del copiloto, buscando algo. En ese momento fue atacado. Según la trayectoria de las balas y la información de los testigos, un hombre llegó por atrás y otro por el frente de su automóvil y le dispararon. El que estaba en la parte frontal de la camioneta lo vio caer y se acercó para dispararle un tiro en la cabeza. La familia escuchó los balazos y salió, pero era tarde; residentes del lugar solo vieron que los responsables del operativo homicida llegaron en un pick-up blanco tipo Ram, eran cuatro, pero solo dos dispararon para después subir al auto y huir rumbo al Calimax del bulevar. Hernández fue asesinado a menos de una cuadra de una delegación de Policía. A corta distancia hay un centro comercial donde siempre hay una patrulla estacionada de manera preventiva, pero extrañamente, nadie fue detenido y entre los oficiales en las inmediaciones, nadie vio nada. En un primer reporte fuentes de la Policía Municipal informaron que habían encontrado la camioneta de los homicidas en el estacionamiento de Calimax Sánchez Taboada y tenían asegurado a un hombre con las características de uno de los presuntos agresores, pero al final, ni el auto ni el sujeto fueron presentados ante el Ministerio Público. Al morir, el agente motociclista llevaba sus credenciales, tarjetas bancarias de pago, además de mil 150 pesos y 10 dólares en efectivo.                                                                                                                                                                                                                                         Traficantes de armas conocidos   Tras Hernández, la siguiente víctima de homicidio en Tijuana también fue un policía. 32 horas después, alrededor de las siete de la noche del 27 de noviembre, mientras los agentes Víctor Manuel Inzunza Luna y Janeth Cocolam Almeda realizaban una revisión de rutina a dos sujetos sobre la calle Francisco Javier Mina del fraccionamiento Mariano Matamoros, fueron atacados por los hermanos Castro Aguayo. El hombre fue abatido en el lugar y la mujer policía quedó herida de gravedad; ninguno portaba el chaleco antibalas. De acuerdo a datos recabados posteriormente entre los vecinos de la zona, la Policía Municipal como corporación, ya conocía a los hermanos Castro porque los había visitado recientemente. “Hace como dos semanas estuvieron aquí agentes municipales, se llevaron al más grande con un arma larga. Y al rato regresó como si nada, incluso cargando su arma”, comentaron. “Con el auto que traían y la apariencia eran fácilmente identificables, no creemos ni podemos asegurar que los agentes atacados supieran de quiénes se trataba, pero en la zona sí había uniformados que sabían quiénes eran y a qué se dedicaban, por eso los ubicaron tan rápido”, comentaron miembros del Grupo Coordinación.  De hecho “resulta extraño que al huir los homicidas se hayan dirigido a su casa, como si pensaran que no los iban a encontrar”, expuso un investigador mientras otro de los implicados en la aprehensión, aseguró que al entregarse los detenidos les dijeron que pensaron que los iban a matar. Oficialmente, los primeros en reportar la ubicación en circulación del carro con los homicidas fueron agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP). El reporte ministerial indica que los agentes Inzunza y Cocolam estaban en una intersección cuando vieron pasar un auto BMW modelo 1999 sedán negro, con placas de California. Sin tener claro por qué razón, encendieron las torretas, les marcaron el alto e informaron a la central. Jorge Javier Castro Aguayo conducía, así que entregó su licencia al oficial Inzunza, quien regresó a la patrulla para correr el nombre en la base de datos y verificar que no tuviera órdenes de aprehensión pendientes. Como copiloto estaba César Josué Castro Aguayo, hermano del conductor, a la agente Cocolam le correspondió resguardarlo. No salió nada de la licencia, así que  Inzunza regresó con los hermanos Castro Aguayo y preguntó al conductor si traían armas, a lo que se niega, pero al aventar la luz al carro, vieron un arma larga metida a un lado del asiento del tripulante, entonces Inzunza desenfundó, les apuntó y les ordenó bajar del auto. Con base en declaraciones, al descender Jorge Javier se lanzó sobre Inzunza e intentó desarmarlo, forcejearon, el oficial resistió, ambos tenían las manos en el arma cuando el delincuente soltó una de sus extremidades para tomar la pistola que traía fajada en la espalda y le disparó, entonces los dos cayeron al suelo. Luego el criminal dejó su pistola y con las dos manos tomó el arma del oficial, le volvió a disparar para después levantarse y llevarse ambas armas en su carrera hacia el automóvil. Como la gravedad de su estado le ha impedido declarar, las autoridades no saben qué hizo Cocolam mientras su compañero forcejeaba y caía abatido. Solo saben que también fue sorprendida por el copiloto, al que aseguran resguardaba y quien tomó el arma larga que traían en el carro y le disparó. El parte indica que la mujer policía informó del ataque y solicitó ayuda, y después uno de los criminales se llevó su radio Matra, por el cual podían escuchar la información del operativo por su búsqueda. Los Castro Aguayo fueron detenidos en el domicilio que ocupaban desde hace más de un año, llegaron al lugar con las patrullas detrás, metieron el carro en el patio y se introdujeron a la vivienda. Las autoridades reportan que al ser detenidos, no manifestaron la razón del ataque, solo detallaron la forma en qué ocurrió. Explicaron que por más de un año han traficado armas que compraban en la zona de Fontana en Los Ángeles, California, las metían a México por Tijuana y las mandaban a su gente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en aquella entidad.         Las autoridades consideran improbable que este hecho esté ligado al robo realizado por oficiales al cártel local. Pero consideran factible que Inzunza y Cocolam hayan sido víctimas de las acciones ilícitas de otros oficiales corruptos que trabajan en la zona del Mariano Matamoros e hicieron algún tipo de acuerdo con los traficantes de armas.   Del asalto   “Lo traía de chalán, hacía de todo”, expusieron molestos agentes policiacos, sobre el trabajo de Fidel Armas García, policía comercial clasificado como escolta. Según las autoridades, formó parte de la guardia de Jorge Hank cuando era alcalde, pero desde hacía ocho años estaba asignado como escolta del  Carlos Enrique Cervantes Frenner, dueño en sociedad de Comercializadora de Lácteos y Alimentos AJ, S. de R.L. de C.V.    Armas usaba una camioneta de la empresa, llevaba dos sobres con 30 mil pesos aproximadamente cada uno, y otro  sobre con documentos de la comercializadora. Llegó a poner gasolina en un expendio de Avenida 20 de Noviembre, esquina con Callejón del Carmen. Se acomodó en la máquina expendedora que está a orilla de la vialidad principal, su homicidas se estacionaron a un costado en una Ford Expedition  blanca, solo los separaba la banqueta. Uno de ellos se bajó, le habló, lo llevó a la parte de atrás del auto de trabajo -donde las cámaras del local no tienen visibilidad- y le disparó para después tomar dos bolsas del interior del camión y huir. Como móvil de este ataque la autoridad tiene el robo, pese que en el auto, los criminales dejaron uno de los sobres con 30 mil pesos. Se llevaron 30 mil pesos y un sobre con documentos que no le sirven a nadie más que a la empresa. El Ministerio Público está investigando a cinco empleados que la comercializadora despidió sin indemnización después de varios años de trabajo.      Ataque contra la corporación   Entrevistado respecto a los recientes ataques contra policías, el ex secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Julián Leyzaola declaró que a los que ubica bien son a Inzunza y Cocolam, de quienes tiene buena referencias, “ellos son buenos oficiales”, de los otros dos “no los recuerdo”. “Pero mire, en estos casos hay como una regla no escrita, es algo sabido que se maneja dentro de la corporación. Cuando un policía es atacado fuera de servicio es un ataque personal, mayormente es por cosas que él hizo o situaciones en las que se involucró. Cuando la violencia se ejerce contra un oficial en servicio, entonces el ataque es contra la corporación. En ese contexto debe analizarse. Revisar porque algo está pasando ahí”. — ¿Qué puede estar pasando? “Regularmente es porque la Policía no está siendo pareja, pinta para algún lado -grupo mafioso-, o en el mejor de los casos, porque no han aceptado rendirse ante los criminales”. Del 1 de enero al 3 de diciembre de 2015, en Tijuana se cometieron 611 asesinatos, 10 en la última semana y tres de los sujetos abatidos a balazos fueron policías; cifra que subió a cinco el número de agentes municipales ultimados en el presente año.    “El Russo” y “El Moreno”,  detenidos   Después de varias capturas y liberaciones, finalmente fue consignado el sinaloense Hugo Carlos Escobar Godoy “El Moreno”, operador delictivo de “Los Uriarte”,  convertido en objetivo prioritario del Grupo Coordinación. El 30 de noviembre de 2015 fue detenido por elementos de la Policía Estatal Preventiva y le ejecutaron dos órdenes de aprehensión por homicidio. Una por el asesinato y desmembramiento de Arturo Morales Ruvalcaba, cuyo cuerpo fue localizado en un tambo azul, el 8 de septiembre de 2014 en una planta tratadora de agua, a un costado de Montes Los Olivos. La segunda por el homicidio a balazos de Rogelio Serrano Bernal,  el 7 de julio en Camino Verde. Extraoficialmente, quienes lo detuvieron informaron que “El Moreno” aceptó haber matado a más de 150 personas en los últimos dos años, pero no lo llevaron a declarar ante el Ministerio Público. En la Procuraduría del Estado existen por lo menos otras seis actas de homicidio en las que está implicado, pero su autoría no ha sido probada. Y a partir de su ingreso al sistema penitenciario, no ha habido más declaraciones del delincuente auto incriminándose. En cuanto a Daniel Alejandro Montes López “El Russo”, fue capturado con inusual efectividad. El ataque al Yonke Shaggy se dio la tarde del martes 24 de noviembre, el miércoles 25, el Ministerio Público solicitó y le concedieron su orden de aprehensión urgente; fue detenido. Admitió ser uno de los sicarios en el yonke, “el de blanco”, el que entra y sale de la escena como fantasma. En este caso el reporte de la PGJE es que su personal lo identificó por imágenes claras que se obtuvieron  de su cara en cámaras ubicadas en las inmediaciones del establecimiento. Lo reconocieron porque foto en mano, ya lo andaban buscando por el asesinato de Aarón Antonio Velázquez Díaz, a quien mató mientras jugaba maquinitas en una tienda de abarrotes el 31 de agosto de 2015; además, en un análisis facial coincidía al 100 por ciento con uno de los homicidas de César Acosta López, asesinado en un restaurante de sushi el 13 de agosto. Al “Russo” lo detuvieron en su casa, no opuso resistencia y, ante las evidencias, admitió su participación como homicida al servicio del CAF y recibir como pagos en promedio de 2 mil dólares. Mayormente asesinaba enemigos, pero en el caso de Acosta, lo mató porque perteneciendo al Cártel Arellano, transaba droga con los sinaloenses.     En Baja California contra el secuestro En medio de un fuerte operativo de seguridad y con el resguardo del Ejército, el jueves 3 de diciembre se llevó a cabo la inauguración de la 18 Reunión Nacional del Grupo de Planeación y Análisis Estratégico contra el Secuestro, que se desarrolla en Tijuana, Baja California, con representación de funcionarios de las 32 entidades federativas y de los tres órdenes de gobierno. El objetivo de la reunión, que durará dos días,  es realizar análisis para avanzar en el combate al secuestro y con miras a erradicar el delito, dijo en su discurso la coordinadora nacional Antisecuestro, Patricia Bugarín Gutiérrez. En su intervención, la procuradora en el Estado, Perla del Socorro Ibarra, afirmó que la idea es generar acciones para progresar en los temas relacionados al abatimiento del delito.  Según los números de la funcionaria estatal, en el año se han desarticulado 20 bandas relacionadas con el secuestro y se ha detenido a 90 personas. En tanto que en 2014 se hicieron 43 denuncias por el delito de secuestro, y en 2015 solo se han presentado siete. Por su parte, en el marco de la apertura de los trabajos, el gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, comentó que la administración a su cargo está consolidando el compromiso en materia de seguridad, proporcionando a la ciudadanía las condiciones favorables para vivir en paz.      Narcomenudista abatido; familia acusa ejecución   La mañana del lunes 30 de noviembre, un par de agentes de la Dirección de Seguridad Publica de Mexicali se toparon en la zona del ejido Oviedo Mota a un hombre al que buscaban desde dos semanas atrás.  Caminaba acompañado de una mujer y, al ver a los policías, emprendió la fuga y buscó resguardarse en una casa cercana. Una vez que los oficiales arribaron, fueron recibidos a balazos y de inmediato respondieron la agresión. Ahí quedó muerto Antonio Cervantes Muñoz alias “El Toñín”. Esa es la versión de las autoridades policiacas. “Al muchacho lo masacraron”, sostiene el señor Félix Vidauri, padrastro del joven muerto que, asegura, un mes atrás, elementos municipales allanaron la casa donde el occiso vivía con su esposa. “Él no estaba, pero a ella le dijeron que lo iban a matar”, comenta. De acuerdo con el Servicio Médico Forense, Antonio recibió cuatro disparos, uno mortal en la cabeza que penetró por el lado derecho del cráneo y con salida en la parte izquierda; otro impacto le pegó de rozón en el codo izquierdo y otro más en el antebrazo .La cuarta bala le pegó por la espalda y salió por la región axilar, afectando riñón  y tórax. Tenía trayectoria de abajo hacia arriba, lo que implica es que pudo recibirla cuando ya estaba caído. El titular de Seguridad Pública Municipal en Mexicali, Alejandro Monreal, informó que  Cervantes Muñoz tenía una orden de aprehensión por narcomenudeo. También expuso que el sujeto había participado en un incidente violento el 15 de octubre en el poblado Kilometro 43, cuando lesionó de un balazo a una persona. Posteriormente, el 20 de noviembre disparó contra una patrulla de la delegación Carranza, pero no se le pudo capturar. Del día de los hechos, el jefe policiaco explicó que solicitaron apoyo a otras instituciones de seguridad mientras el sujeto se dio a la fuga a pie y se parapetó en un domicilio. “Se hizo la intervención de los elementos, se agotaron los comandos verbales para no llegar al cuarto nivel de uso de la fuerza, que es la fuerza letal, hizo caso omiso y pues se tuvo que utilizar ese nivel”, expuso Monreal. A Cervantes Muñoz se le encontró un arma calibre 9 milímetros y un cargador abastecido. Dijo que fueron cuatro agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal los que intervinieron de manera directa en el informe policial, aunque en el operativo en general participaron alrededor de siete unidades de esa instancia, aparte de otras de las policías Estatal Preventiva, Ministerial y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Al preguntar sobre la versión de algunos testigos en el sentido de que el hombre abatido había intentado entregarse, el funcionario aclaró: “Había varias versiones, una es que esta persona no se iba a dejar capturar, ya había atentado contra un ciudadano, contra la autoridad días antes. En su conducta demostró que no se quería entregar desde el inicio”.   La versión familiar   En contraposición, Félix Vidauri,  padrastro del fallecido, relata que ese lunes por la mañana Cervantes Muñoz caminaba por el poblado con su esposa y un niño, cuando pasó una patrulla y empezaron a disparar, por lo que dejó al infante en brazos de la mujer. “Es cierto que andaba armado y que tenía cuentas pendientes con la justicia, es cierto que era un cabrón”, refiere.     “Para que no pidan limosna”, pensión a familias de policías caídos: Astiazarán   Más de 100 familias han perdido a un integrante que se desempeñaba como policía municipal en Tijuana. El 1 de diciembre, durante la ceremonia de honras fúnebres al oficial Víctor Inzunza Luna, el alcalde Jorge Astiazarán anunció que presentará una iniciativa en Cabildo para dotar de una pensión a las familias de los agentes asesinados en servicio. “Ya no tendrán que andar tocando puertas, pidiendo limosna. Los ayuntamientos de Tijuana se van a encargar de ustedes en todos los sentidos”, expresó al micrófono frente a la viuda y los cuatro hijos del oficial asesinado con rifles AK-47 mejor conocidos como “cuernos de chivo” y armas cortas. Más tarde, ante medios de comunicación, Astiazarán precisó que la propuesta busca que “cuando un policía municipal muera en servicio, no quede desamparada la familia”. En la actualidad, a la familia de un policía caído en servicio se le entrega una póliza de 500 mil pesos más un finiquito, además, durante un mes se le prestan los servicios de ISSSTECALI, para después ser canalizados a Servicios Médicos Municipales. Aunque todavía no se precisa la cantidad del apoyo, asociaciones civiles piden que la pensión sea equitativa al sueldo de un policía en activo. Por ejemplo, Inzunza Luna recibía un sueldo mensual de 30 mil pesos. Alberto Licona, presidente de Fundación Brazos Abiertos, la cual apoya a familias de policía caídos con sustento económico, paquetes escolares y becas para los menores, así como con otro tipo de recursos, ve con entusiasmo la propuesta del Ayuntamiento. “Tenemos que darnos cuenta que es una realidad que existe, hay que seguir las recomendaciones y ser precavidos, pero últimamente hemos recordado que estas situaciones no han terminado”, expuso sobre los tres asesinatos recientes de oficiales.     Sobrevive dos ataques armados, en el tercero asesinan a Méndez Moncada    “Se la cumplieron”, comentó un elemento del grupo operativo del Consejo Estatal de Seguridad Pública de Baja California, la tarde del jueves 3 de diciembre, al enterarse del asesinato del ex policía ministerial Gilberto Méndez Moncada, quien había estado en medio de dos ataques armados previamente. Alrededor de las 5:30 pm de ayer jueves, los reportes previos indicaban que el ex agente llegaba a su casa. Se estacionó frente al número 8 de la calle Marte en la colonia Monte de los Olivos; cuando bajó del auto fue baleado. La puerta del piloto del carro que conducía aún estaba abierta y su cuerpo quedó tendido sobre la calle con por lo menos dos tiros en la cabeza. “Algunos de sus ex compañeros le advirtieron que se abriera, pero él les respondió que estaba 10-5, que el pleito no era con él”, explicó un mando. Sin embargo, en contraposición, un agente de los que lo interrogó después del ataque del 24 de noviembre aseguró que Méndez Moncada dijo: “Los del CAF me quieren matar”. “Afuera está todo muy revuelto, parte de la información de inteligencia que se está manejando alrededor de estos casos, es que ‘Los Cosme’ y sus cómplices andaban levantando a narcos de los cárteles Arellano y Sinaloa para cobrar rescates y andaban bajando droga; por eso el CAF los quería matar, pero también los de Sinaloa, porque ya no sabían con quién andaban”, detallaron desde el Consejo Estatal de Seguridad.    Los oficiales municipales y ministeriales que atendieron el reporte de homicidio el 3 de diciembre, reconocieron al occiso porque apenas la tarde del 24 de noviembre había declarado como víctima en otro ataque armado sucedido en Yonke Shaggy – ese martes murieron un cliente y el mecánico del negocio-, en el cual Méndez se desempeñaba como encargado y que es propiedad de los hermanos Luis Arturo y Carlos Cosme Espinoza, ex policía municipal uno y ex policía ministerial el otro. De acuerdo a los antecedentes, el empleado y sus patrones están ligados a un comando negro que con uniformes se dedicó a delinquir para los hermanos Arellano Félix. Los tres fueron detenidos, acusados, procesados y liberados por sus nexos con el narcotráfico.  Ya el 1 de mayo de 2015, Méndez había sobrevivido a otro balacera perpetrada con armas largas en Yonke Shaggy, en aquella ocasión falleció Itzel Miranda, capacitadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Se presumió que el ataque había sido en contra del ex ministerial Fausto Esteban Nides -también identificado con el comando negro-, que ese día visitaba el local.   Del sicario detenido   Daniel Alejandro Montes López “El Russo”, detenido como uno de los presuntos responsables del ataque al Yonke Shaggy, declaró ser miembro del CAF,- sin más elementos de prueba- y se reconoció en los videos de vigilancia que existen de esa balacera como el hombre vestido de blanco que hace los primeros disparos. Explica que sus jefes no le dijeron por qué debía matarlo, solo le ordenaron que le quitara la vida y le pagaron, “mil 600 dólares por el trabajo”. En la Policía Municipal existe la versión de que Montes opera en realidad con el Cártel de Sinaloa, pero en su declaración ministerial aseguró ser de los Arellano Félix.

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