El imperio de Fernando del Paso


 
Cultura Lunes, 21 Diciembre, 2015 08:10 PM

El intelectual recibirá el Premio Cervantes el 23 de abril de 2016, en el 400 aniversario luctuoso del autor de “El Quijote”. “El país va en decadencia”, advierte en entrevista con ZETA. “México no se puede entender si no se conoce su historia”, agrega a propósito de su nuevo libro, “Amo y señor de mis palabras” (Tusquets, 2015). Después de “Noticias del imperio” y “Palinuro de México”, el FCE reedita “José Trigo”

Mientras se realizaba la XXIX Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el 2 de diciembre, Fernando del Paso concedió una entrevista a ZETA. Su hija Paulina y su esposa doña Socorro habían ido, al filo del mediodía, a la Feria, luego de una agotadora agenda para la familia Del Paso, en tanto el ganador del Premio Cervantes 2015 atendía al reportero.

Cuando el periodista llegó a la casa del autor de “Noticias del imperio”, lo recibió doña Mary, hacendosa mujer de confianza de la familia Del Paso, quien avisó a Lupita, la enfermera que atiende al escritor,  que ya era hora de la entrevista.

Entre pinturas y dibujos de Fernando del Paso, libros y fotografías familiares en diversos estantes, la sala de espera y paredes están decoradas con cientos de objetos de colección tan cuidadosamente dispuestos que inevitablemente viene a la memoria la descripción de Claudio Magris sobre “Noticias del imperio”: “barroca, extravagante e inmoderada”, así se refleja la personalidad de Del Paso en su sala.

En cuestión de dos minutos, del segundo piso de la casa desciende Lupita con el sonriente ganador del “Nobel español”, vestido elegantemente para la ocasión: Traje gris claro, camisa y calcetines color guinda; corbata azul cielo con tonos rosa y azul marino, lentes morados.

 

“A la documentación le di el papel de la tortuga y el de la imaginación a Aquiles”

 

El novelista, ensayista, poeta, dramaturgo y pintor, recibirá el Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2015, en su XL edición, justo el 23 de abril de 2016, aniversario luctuoso número 400 de Miguel de Cervantes (1547-1616), en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, territorio natal del autor de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, donde emitirá un discurso tal como dicta la tradición.

– ¿Cómo han sido estos días para Fernando del Paso, luego del anuncio de que ganó el Premio Cervantes?

“Han sido un poco abrumadores, algunas entrevistas, muchas llamadas. Yo he estado enfermo desde hace tres años, pero ahora he tenido que levantarme, salir, contestar, de alguna manera corresponder a este gran Premio que me halaga tanto, estoy muy contento”.

– ¿Qué lectura hace de que con solo cuatro novelas (“José Trigo”, “Palinuro de México”, “Noticias del imperio” y “Linda 67. Historia de un crimen”), ganó Usted el Premio Cervantes?

“No sé si son cuatro o son tres, porque ‘Linda 67’ fue un divertimento, aunque salió bien, ¿verdad? Como le decía, me halaga mucho, estoy muy contento, no pude escribir más novelas, yo nací para escribir esas novelas, y me tardé muchos años porque me encanta la documentación. Y bueno, yo a la documentación le di el papel de la tortuga y el de la imaginación a Aquiles, y siempre gana la tortuga, ya sabemos”.

– Usted ha tenido muchos amigos escritores que ya murieron, como Juan Rulfo, que no ganó el Premio Cervantes pero que, como Usted, escribió obras fundamentales de la literatura universal. ¿Con quién le hubiera gustado compartir el Premio Cervantes o a quién se lo dedicaría y por qué?

“Quizás a Antonio Montaño y José de la Colina. Antonio Montaño, el escritor colombiano que ya murió y José de la Colina, que anda en México todavía, porque ellos fueron mis mejores mentores, mis mejores guías en esa selva que es la literatura. Y Juan Rulfo, después de ellos dos.

“A Rulfo lo conocí gracias a una beca que me otorgó el Centro Mexicano de Escritores, una asociación fundada para darle un aliento a los escritores, y consistió en una cantidad al mes, no muy alta, más bien modesta; y nos reuníamos todos los becarios con Francisco Monterde, Juan Rulfo y Juan José Arreola, de ahí cada quien leía.

“Después de esas reuniones, Rulfo y yo nos íbamos a pie a su casa, hacíamos una escala en la cafetería del Sanatorio Dalinde, nos estábamos ahí tomando café y fumando como chacuacos; de él aprendí mucho de literatura, él conocía toda la novela habida y por haber no solamente mexicana, sino inglesa, norteamericana, china, rusa; de él aprendí mucho. También asistí al taller de Arreola, también aprendí mucho de literatura”.

– ¿A quién extraña más?

“Es difícil decirlo, eran tan distintos, a los tres los extraño mucho”.

 

Su niñez, entre las tiras cómicas

 

Fernando del Paso (Ciudad de México, 1 de abril de 1935) también platicó sobre su infancia, al finalizar la década de los 30 y principios de los 40. Vivió con sus padres, Irene Alicia Morante y Fernando del Paso, en Orizaba número 150 de la colonia Roma de la Ciudad de México.

– ¿Cómo fue la niñez de Fernando del Paso?

“Fue bastante tranquila. Mi madre, Irene Alicia Morante, se casó, pero a los cinco años no tenía hijos, estaba angustiada, se sometió a un tratamiento médico y yo le debo mi nacimiento a la Virgen de Guadalupe, porque ella había hecho una manda que si se embarazaba se iba caminando desde la colonia Roma hasta la Basílica; a la mitad del camino tuvo una hemorragia y el doctor le dijo que había abortado, que debía cuidarse si volvía a embarazarse. Se volvió a embarazar, esta vez, de mí. Entonces, yo soy mi hermano menor, y le debo mi nacimiento, pues, a la Virgen de Guadalupe”.

– ¿Qué es lo que más atesora de su niñez con sus papás, doña Irene Alicia Morante y don Fernando del Paso?

“Pues los viajes a Veracruz. Vivíamos en Orizaba 150 de la colonia Roma y los viajes a Veracruz eran lo más bonito que me podía pasar, pasando por Xalapa, otras veces por Orizaba”.

– ¿Y a qué iban?

“Pues de vacaciones, al malecón de Veracruz, a desayunar, a comer en Boca del Río, en fin, de vacaciones”.

– ¿Cada cuánto iban?

“Cada año, casi; también llegamos a ir a Acapulco, y una vez fuimos a Gutiérrez Zamora, a pescar, pescábamos unos peces maravillosos que los guisábamos después”.

– ¿Cuáles fueron los primeros acercamientos de Fernando del Paso con la literatura cuando era niño?

“Yo estaba desesperado personalmente por leer los monitos de los domingos; ‘Pancho y Ramona’, ‘El príncipe valiente’, ‘El capitán tiburón’, ‘Superman’, fueron mis primeros personajes, me los tenía que leer mi papá; yo estaba tan desesperado que aprendí a leer antes de entrar a la primaria.

“Mis padres me regalaron una edición, desde luego la censurada, de ‘Las mil y una noches’ y eso me llenó, para el resto de mi vida, la cabeza de fantasías. Después leí ‘El tesoro de la juventud’, pero entonces yo creía que iba a ser dibujante, pero fracasé en el óleo y me dediqué a escribir”.

– ¿Qué fue lo primero que escribió?

“Empecé escribiendo poemas a mi mamá, tenía 10 años”.

 

De la publicidad o la “gimnasia con el lenguaje y las ideas”

 

En “Bajo la sombra de la Historia. Ensayos sobre el islam y el judaísmo” (FCE, 2011), Fernando del Paso cuenta que a los 18 años (allá por 1953) empezó a trabajar como escritor de textos publicitarios para la empresa más importante del mundo en el ramo en aquel entonces, en la sucursal México de la firma Walter Thompson.

– ¿Ya escribía en esa época a sus 18 años, cómo descubrió la escritura?

“Fue cuando entró Antonio Montaño, el colombiano, a trabajar en Walter Thompson y él era amigo de José de la Colina. Yo empecé a escribir un texto, no me acuerdo cuál era, y me dijo: ‘esto es muy joyciano’, yo no sabía quién era Joyce. Entonces me enseñó quién era Joyce, me presentó después a José de la Colina, y entre los dos me recomendaron pues la literatura universal.

“Empecé a leer a Faulkner, a Dos Pasos, a Flaubert, Baudelaire, docenas de escritores, incluyendo a latinoamericanos como Borges, Cortázar y Carpentier; mexicanos como Martín Luis Guzmán, Rafael F. Muñoz, Agustín Yáñez, Juan José Arreola, Juan Rulfo; y descubrí que había un mundo ahí, e intenté escribir un libro y de ahí salió ‘José Trigo’”.

– Pero antes de publicar “José Trigo” en 1966, ¿escribió en suplementos, periódicos o revistas?

“Creo que empecé a publicar en el Banco Nacional de México pequeños textos en una revista que tenía el banco, antes de lanzarme a la novela ‘José Trigo’, eran como antologías, se llamaban ‘microcosas’, ¡imagínese qué cursi! Y ahí hablaba yo de todo, pero me gustaba”.

– ¿Cómo supo que sería escritor?

“Yo no supe, en realidad nunca me he dedicado, por desgracia, a la escritura. Tenía que ganarme el pan y con la escritura es muy difícil ganarse el pan”.

– Por eso trabajaba en las agencias de publicidad…

“Sí. Era donde me pagaban muy bien”.

– ¿Qué le dio la publicidad a su escritura?

“Me vi tan constreñido a la simplicidad y a la brevedad, que después exploté, ¿verdad? No me dio, al contrario, no me permitía, y después ya exploté exuberante”.

– Pero las frases publicitarias debían ser ingeniosas y escribirse con mucha imaginación…

“Todo fue un ejercicio del idioma, tanto en las agencias de publicidad como en la BBC de Londres y en la de Francia, todos los días hacía yo gimnasia con el lenguaje y las ideas”.

 

Tres novelas fundamentales

 

Tres acontecimientos determinan la obra de Del Paso, que ya tienen un lugar en la literatura universal: “José Trigo” (1966, reeditada por el FCE en 2015) gira en torno a la huelga de los ferrocarrileros de la década de los 50 y 60; “Palinuro de México” (1977; reedición del FCE, 2013) aborda a los disturbios de 1968; y “Noticias del Imperio” (1987; reedición del FCE, 2012) sobre el fallido imperio de Maximiliano de Habsburgo.

– ¿Los acontecimientos como tema lo eligieron a Usted para su obra o éstos son como un andamiaje para lo que tiene que decir sobre asuntos más profundos como la vida, la soledad, la corrupción, la miseria, la muerte?

“Las dos cosas, son ambas. Mi interés por Maximiliano y Carlota surgió cuando yo era muy pequeño, nada más de saber la historia de que habíamos tenido un emperador rubio y barbado, y una emperatriz que se había vuelto loca y había muerto hasta 1927; el tema me pareció tan atractivo, tan fascinante, tan surrealista, aunque no sabía yo lo que era el surrealismo todavía, que fui leyendo a través de los años sobre ellos, Maximiliano y Carlota; y cuando terminé y publiqué ‘Palinuro de México’, ya me sumergí en la documentación, pero siempre, desde niño me atrajo ese melodrama.

“En cuanto a ‘Palinuro de México’, es una especie de autobiografía inventada, lo que hubiera querido ser, entonces hago un retrato sofisticado de mis abuelos, de mi mamá, de mi papá; es una especie de autobiografía, y de mi frustración por no haber sido médico.

“Y ‘José Trigo’ nació de una vista que yo tuve caminando sobre el puente de Nonoalco: yo vi hacia abajo y vi a un hombre con un pequeño ataúd en el hombro seguido por una mujer encinta que cortaba girasoles; después volví y me di cuenta que era una especie de ciudad fantasma, ahí, los llanos, donde las casas eran fulgores, unas abandonadas. Entonces, fui muchas veces, hablé con la gente y fue definitivamente el escenario de mi novela.

“Yo recuerdo, después, que ‘La región más transparente’ termina con la prostituta Gladys García que arroja una colilla desde el puente de Nonoalco, y yo me hago ilusiones pensando que José Trigo recogió esa colilla y acabó de fumársela; ahí nace el amor por el idioma, me dio el primer cáncer que he tenido, cáncer testicular, y yo pensé que me iba a morir y dije ‘pues aquí echo todo, ¿no?’, entonces como yo soy admirador de mi tío bisabuelo Francisco del Paso y Troncoso, lo leí, leí a Sahagún, Ángel María Garibay, Miguel León-Portilla, me interesó mucho el mundo náhuatl y lo mezclé; la mitología náhuatl es el andamiaje de ‘José Trigo’.

“Luego leí la historia de los ferrocarriles y hallé a José Guadalupe de Anda, que tiene un libro de historia sobre el ferrocarril, me di cuenta que él había escrito un libro sobre los cristeros, yo no sabía lo que era eso, hasta que lo leí, entonces leí literatura cristera, y decidí que los personajes en su juventud habían sido cristeros, ése es el origen de la amalgama de cosas que es ‘José Trigo’”.

– A propósito del puente de Nonoalco desde donde, dice Usted, se veía una “ciudad fantasma”, su obra tiene pasajes muy rulfianos…

“Sí, curiosamente hay un capítulo en ‘José Trigo’ que yo me esmeré en que fuera muy rulfiano, para que la gente dijera ‘esto es Rulfo’, y nadie lo dijo. En cambio, sí me dijeron que había una influencia de Rulfo en otras partes del libro donde yo no lo sospechaba, es decir, una influencia que tiene que ver no tanto con el estilo verbal, que viene siendo superficial, sino con la muerte, la soledad, ¿no?”.

 

Amo y señor de sus palabras

 

“Amo y señor de mis palabras” (Tusquets, 2015) es el título más reciente de Fernando del Paso, bajo el cuidado editorial de Martín Solares.

Se trata de una edición con 12 textos sobre literatura escritos en diferentes años, entre 1979 y 1998, que reúne conferencias, discursos, artículos, incluida la inédita “Carta a Juan Rulfo”.

“Aquí está también la ‘Carta a Juan Rulfo’, yo trabajaba en Radio France Internacionale cuando falleció Rulfo (16 de mayo de 1917-7 de enero de 1986), de quien yo había sido muy amigo; entonces, como nunca había escrito una carta, le hice un programa de radio que se llama ‘Carta a Juan Rulfo’, en el cual mi voz se alterna con la voz de Rulfo grabada en la ‘Voz viva’ de la UNAM”.

– No están todos los artículos, discursos y textos que escribió, en todo caso, los demás textos alcanzan para otros libros…

“Exactamente, Martín Solares hizo una antología de muchos artículos que escribí para el periódico El Día y para la revista Proceso; la inmensa mayoría desde Europa. Solares tiene deseos, si alguna editorial se interesa, en hacer otra antología de textos referentes al arte, porque escribí sobre Dalí, sobre Chagall, sobre muchas cosas escribí en Londres, de arte y de pintura”.

– En su libro “Amo y señor de mis palabras” propone “que el nuevo novelista latinoamericano conozca a fondo nuestra historia y que después no la olvide” (página 80). ¿Por qué es importante esto de conocer a fondo la historia para el nuevo novelista y que luego no la olvide?

“Para comprender, para entender el mundo actual. México no se puede entender si no se conoce su historia, es lo que creo”.

 

México y el mundo

 

La entrevista con ZETA sucedió a tres semanas de los atentados terroristas en París. Siendo Fernando del Paso autor de “Bajo la sombra de la Historia. Ensayos sobre el islam y el judaísmo” (FCE, 2011), y por lo tanto un conocedor del tema, había que hacer la pregunta fundamental dentro del contexto:

– ¿Cuál es su reflexión sobre los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París?

“En primer lugar, a mí me duelen mucho, yo viví en París siete años y es una ciudad que yo amo mucho, que me duele, pero también yo pienso que el problema de la paz es como dijo Benito Juárez: ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’; y es que el islam no respeta al cristianismo, en sí ni el judaísmo, religiones que han sido también intolerantes en una época.

“Yo rechazo la acusación de que somos maniqueos, porque pensamos que nosotros somos buenos y los otros son malos, no. Los que pensamos que el islam es un peligro, y que lo ha demostrado, somos los mismos que denunciamos toda la sangre derramada y la crueldad cometida por la iglesia católica, y denunciamos a los nazis por la persecución y muerte de los judíos; estamos contra la intolerancia y los musulmanes son intolerantes”.

– Pero al hablar del islam y el judaísmo, inevitablemente tenemos que tratar también del cristianismo…

“Exactamente. Todas las religiones salen de un solo libro, de la Biblia, tienen el mismo origen; en el Corán se habla de Abraham, de Noé, de personajes bíblicos muy importantes; el cristianismo sale de ahí pero se inclina por el amor, que no ha sido seguido en realidad, ¿no?, ¡las cruzadas no fueron amorosas!, y los judíos han sido perseguidos durante toda la historia. Los musulmanes no han sido perseguidos sino en los últimos 500 años, ellos quieren imponer el islam en todo el planeta y la gente, claro, no quiere.

“El rencor existe desde hace muchos años. Y estos atentados no vienen sino a exacerbarlos, aunque a muchos musulmanes que viven en París también les dolió, ¿por qué? Porque Francia los recibió o porque ahí nacieron, hijos de padres musulmanes que se refugiaron en Francia y tienen cierto amor, cierto respeto por el país”.

– ¿Es correcta la idea de que el islam es muy radical?, o solo los yihadistas lo son…

“Son los yihadistas los más radicales. Pero su propio pueblo islámico no los combate, aceptan lo que hagan, ése es el problema. La civilización occidental es mucho más antigua y mucho más poderosa, más desarrollada, es lo que yo digo: los musulmanes no creo que tengan la razón, de ninguna manera”.

– A propósito del islam y el judaísmo, ¿cómo va con la segunda y tercera parte de sus ensayos “Bajo la sombra de la Historia”?

“Los tuve que interrumpir hace dos años y medio, cuando tuve la serie de infartos al cerebro de carácter isquémico, isquémico es lo contrario de un derrame, es la falta de flujo, yo tuve falta de flujo sanguíneo en el cerebro, son ataques, y las secuelas han sido largas, no puedo caminar bien y no puedo hablar bien todavía; ya he mejorado bastante”.

– ¿Cómo ha sido la recuperación de su salud?

“Con terapia lingüística y terapia física también. Hacer terapia con la lengua, hacer vocalizaciones, ejercicios de respiración, porque uno cuando se angustia tiende a respirar por la boca, no por la nariz, y a respirar más rápido, hay que hacerlo más lento; en fin, ha sido todo un año. Mi terapeuta, la doctora Celia Rodríguez, se dedicó a leer en voz alta ‘Noticias del imperio’ conmigo, yo también leía en voz alta y ya la terminamos; ella leía una frase y yo la repetía. Y mi hija Paulina dice: ‘Mira, ¡qué bonito, tu voz te devolvió tu voz!’”.

– Finalmente, en septiembre de 2012, expresó en entrevista con ZETA sobre el regreso del PRI a Los Pinos: “Me da mucha tristeza, me da miedo”. ¿Qué opina luego de tres años de gobierno peñista?

“El país anda mal desde hace mucho tiempo, no nada más desde que subió Peña Nieto. El país va regresándose, va en decadencia. Yo no tengo la respuesta para eso, pero quizás la respuesta esté en que la mayor parte de los problemas son causados por la desigualdad social y económica del país, por los terribles contrastes. El 2018 no lo alcanzo a ver, no sé qué vaya a pasar”.

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