Música con el cerebro


 
Lunes, 12 Octubre, 2015 07:00 PM

Con un software que convierte emisiones del cerebro en música, el proyecto de arte sonoro Intersecciones 1.0 se presentó el domingo 4 de octubre en el teatro de la Casa de la Cultura. Fue una presentación sin pausas o intermedio. Múltiples sonidos, por poco menos de una hora y no solo a cargo de Leslie García, que valiéndose de equipo sofisticado reprodujo señales de su cerebro; Roberto Romero Molina complementó el trabajo con grabaciones manipuladas de ruidos urbanos y Gaspar Peralta con pasajes al piano (de cola) y en sintetizador. Sobre el material auditivo, Romero Molina destacó: “Hay texturas y cosas en ello que quisiéramos que pudiera percibir el espectador”, y describió el teatro, en calidad de sede, como un “entorno” que “se presta para eso, para presentar los sonidos de una manera más nítida a un volumen medio”, toda vez que, tal como el mismo artista obvió, “no es música de rock, pues”. Como elemento adicional, de fondo figuraba una enorme pantalla con una raya vertical al centro y en movimiento, que seguía el ritmo de la obra sonora; a la par, la musicalidad se distinguía por adoptar tintes dramáticos con graves estruendos y notas aisladas. A propósito de su contribución a esta propuesta colectiva, Leslie García refirió a ZETA que se apoya en un sistema tecnológico creado por ella misma (en colaboración), “… entonces  el sistema lo que hace es que capta señales biológicas, en este caso estaba usando un electroencefalograma, para leer las señales del cerebro”, y de paso puntualizó que “la laptop convierte esas señales en mensajes MIDI y OSC, para que los instrumentos los reciban como notas”. En alusión al diseño de esta tecnología, mencionó que ella, como integrante de “un colectivo que se llama Interspecifics”, acaba de estar “en Alemania, en la Bauhaus”, donde teniendo como concepto “hacer esta traducción de fenómenos bioeléctricos”, estuvieron “acabando parte del software y de los módulos (requeridos). Llevo yo trabajando casi como diez años en este tipo de tecnologías”, agregó. Roberto Romero Molina explicó que trabaja “con grabaciones de campo” realizadas por él mismo: “Pájaros, carros, trenes, todo lo que me encuentre en la urbe, en Tijuana, hago un registro de eso”, manifestó. Después, en vivo, manipula “esos sonidos”. Se le preguntó acerca de su transición del oficio pictórico al arte sonoro, a lo que respondió: “Yo vengo de la pintura, lo que espero es la plasticidad del sonido, mi trabajo se ha modificado, lo que yo hacía a través de la pintura ha sido trasladado a lo sonoro”; finalmente, va en una línea similar, habida cuenta de que como pintor ha sido abstracto y ahora, en materia de sonoridad, apela a lo meramente ambiental. Aprovechó para referirse al otro participante, Gaspar Peralta, de quien afirmó, “viene de una formación académica”. De los aportes del tecladista, Romero Molina expuso que “prepara el piano y lo está interviniendo, las cuerdas, también está tocando el sintetizador”; indicó que a esa índole de tratamiento pianístico se le conoce como “piano preparado”. Según información proporcionada, próximamente se subirá a la red una grabación en audio y en video de la presentación realizada el domingo. 

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