Aventuras fraternas de traición


 
Lunes, 19 Octubre, 2015 07:00 PM

Ricardo Anaya Cortés, presidente nacional del Partido Acción Nacional, al presentarse por primera ocasión delante del consejo nacional de su partido, entre otras cosas, se comprometió a combatir la corrupción en la política, tanto en el exterior como en el interior del PAN y además, a dar resultados en el tema en el lapso de 100 días. Así, cual si se tratara de las primeras acciones de un gobernante en función pública, Ricardo Anaya delineó su compromiso al frente del instituto político con una suerte de plan de 100 días, que entre otros temas contemplaba la revisión de la legalidad del padrón de militantes del blanquiazul, evaluar los comportamientos de los integrantes de las fracciones de diputados y de senadores panistas (por aquello de los moches), recobrar el camino de la formación doctrinal y, sumamente importante: combatir la corrupción donde quiera que ésta se encuentre y para ello anunció la conformación de una comisión partidista. Pues bien, el pasado 4 de octubre el presidente del CEN del PAN designó como presidente de la Comisión Especial Anticorrupción del PAN, al ex presidente nacional de ese instituto político, Luis Felipe Bravo Mena. El guanajuatense de 63 años, ganador de las elecciones federales del año 2000, además de exdirigente partidista último reelecto al frente del CEN, ha sido diputado federal, senador de la república, embajador de México en El Vaticano, secretario particular del Presidente Felipe Calderón; dos veces candidato a gobernador del Estado de México, candidato a alcalde se su municipio Naucalpan y secretario técnico del “gabinete alternativo” de Maquío Clouthier. Es decir, capacidad y experiencia de sobra. A Luis Felipe Bravo se le liga con el denominado Yunque del PAN (ala radical de extrema derecha, fraternidad autodefinida como inexistente), sus acciones y definiciones tanto ideológicas como de práctica partidaria, son más bien identificadas con la mesura y el apego doctrinario, por ende interpretadas como congruentes en lo general, aunque se ha mantenido en la nómina de gobierno o de partido, prácticamente desde su presidencia. Bravo Mena, dijo a la prensa que no se le denominara “zar anticorrupción panista”, pues lo considera una especie de denominación de la monarquía, y adentrado en las necesarias declaraciones de prensa, a las que acudió con su característica humildad apuntó: que no se le limitaría de ninguna manera, para llegar hasta las consecuencias necesarias para encontrar, definir y suponemos denunciar y castigar, la corrupción dentro del PAN. Declaró: “Creo que el PAN tenía que reaccionar fuerte ante sus desviaciones, que los ciudadanos han castigado y señalado con mucha claridad. Yo quiero sacar adelante otra vez al partido como una instancia que trabaja por la limpieza en la vida pública para la construcción de una República decente, como fueron los propósitos originales del partido”. De cara a los procesos electorales del 2016 Bravo Mena tiene una grave complicación, más bien varias (a reconocerla o no). ¿Qué va a hacer con la serie de denuncias con pruebas presentadas ante el Instituto Nacional Electoral de parte del Senador Javier Corral sobre la manipulación e incremento gremial del padrón de militantes? ¿Qué va a pasar con las denuncias de corrupción y malos manejos de los fondos públicos de las fracciones parlamentarias panistas? ¿Qué va a resolver en relación a los “moches” de los diputados bailarines, las denuncias de extorción de los alcaldes de su partido para que les enviaran más presupuesto y sobre la amplia serie de denuncias de actos de corrupción de los gobernadores emanados de las filas del PAN? Porque solo falta que “el zar anticorrupción” empiece a justificar la falta de resultados, por ejemplo, en equipo insuficiente para investigar, pruebas periciales incompletas, falta de denuncia correspondiente o mala integración de pruebas y elementos en expedientes. Es mucho el prestigio acumulado para dilapidarlo en la falta de resultados o peor aún, para sacrificarlo en aventuras fraternas de traición. Que la historia lo registre.- Desde 1989 que el Partido Acción Nacional gobierna en Baja California, ha habido eventos muy sonados de denuncia, investigación y proceso de actos de corrupción en los gobiernos de todos los niveles. Pero nunca han encontrado a nadie culpable. Botón rojo.- En el combate a la corrupción dentro del PAN, ¿se castigará a los corruptos? O solo a los ¡corruptos, corruptos, corruptos! Salvador Morales Riubí, político tijuanense, ha sido funcionario municipal y estatal. Actualmente es empresario y consultor en temas de salud y relaciones públicas.Correo: [email protected]

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio