Woman in Gold


 
Lunes, 20 Abril, 2015 07:00 PM

Esta película de nuevo aborda el tema del Holocausto con el planteamiento por supuesto de la vida real. Maria Altmann pelea la propiedad de “The Woman in Gold” (“La Dama de Oro”), el retrato que el célebre Klimt hizo y que es considerado la “Mona Lisa” para los austriacos. Para Maria, la joven protagonista de la obra es su tía Adele Bloch-Bauer. Ryan Reynolds interpreta el rol de Randol Schoenberg, un joven abogado que ayuda a Maria, papel que sostiene magistralmente Helen Mirren. En sí, el filme tiene dos partes: por un lado está el pasado de Maria, de niña atendida por la tía Adele (Antje Traue). El padre de la nena es un adinerado coleccionista de arte, es judío, por supuesto, y junto con el tío viven en un lujoso apartamento. A Adele no le toca el proceso en el que Austria vuelve a formar parte de Alemania, ya en la era nazi, pero Maria sí debe huir de los horrores del Tercer Reich para sobrevivir. Con estos antecedentes volvemos al presente y la segunda parte de la cinta es el juicio y las numerosas apelaciones para que Altmann recupere la pieza. En el ínter, Randol pone en riesgo tanto su vida profesional y personal, mientras su obstinada clienta no cede ante la recomendación del gobierno austriaco de dejar todo esto en el pasado. El argumento es que “La Dama de Oro” era una obra maestra de Klimt que le pertenecía a la familia y que los nazis robaron al saquear las viviendas y los negocios de los judíos. El largometraje, dirigido por Simon Curtis, depende mucho de la exuberante química entre Mirren y Reynolds, sobre todo conforme vemos al abogado americano desarrollar una toma de conciencia respecto a un caso con el que se va identificando por aquello de su origen austriaco. El guion, estratégicamente escrito por Alexi Kaye Campbell, sabe jalar todos los hilos emocionales de una historia que involucra, aunque no del todo resuelve la presencia de ciertos personajes importantes como el de Fritz (Max Irons, joven actor y modelo, hijo de Jeremy Irons), el amigo de juventud de Maria con el que busca salvarse de la brutalidad aria. Estos huecos distraen un poco cuando se tiene una propuesta que cuenta muchas cosas, todas relacionadas con la justicia, tanto en su expresión material como moral. Por eso la cinta es trascendente, y por eso precisamente hay que verla en el cine. *** y media. Punto final.- Y la cartelera local nada más no quiere componerse… Nada que ver, con razón Netflix cada vez le gana terreno a las salas de cine en México.

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