Turismo médico…un peligro latente


 
Lunes, 13 Abril, 2015 07:00 PM

Cuando Evita Sarmonikas, de 29 años de edad, recepcionista de una agencia inmobiliaria, en Queensland, Australia, esperaba una cirugía de dos horas y media y dos meses de recuperación, lo que al final encontró, fue la muerte, debido a una probable tromboembolia pulmonar, cuando se le estaba realizando una liposucción y lipo-inyección de glúteos, por un cirujano plástico certificado, el pasado 20 de marzo, en la vecina ciudad y capital del estado, Mexicali. Cada año, un número desconocido de extranjeros, seducidos por el bajo costo de las cirugías, y el deseo de verse mejor, en el caso de cirugía plástica, llegan a nuestro país para realizarse diferentes tipos de cirugía. Lo que muchos no anticipan, es la atención de diferente nivel y un nulo trabajo de seguimiento post-operatorio al través de varias semanas, que termina costando tanto o más, que el procedimiento en sus países de origen. El mayor error es creer que se puede viajar a un país extranjero por unos días, ahorrar dinero en la cirugía, y volver a casa con un gran resultado. La verdad es que hay un período de recuperación y seguimiento, para que el cirujano evalúe los resultados y se asegure de que todo está progresando normalmente. En este período de tiempo, los pacientes tienen muchas preguntas para el cirujano pero dependiendo de las distancias, las consultas las hacen por teléfono o por Internet, pero es indispensable estar frente al paciente para que se pueda realizar una evaluación en forma. Los pacientes no se dan cuenta de lo mucho que les puede costar en el futuro reparar un daño hecho. Es posible que en un momento dado pague menos, pero en caso de complicaciones, puede ser demasiado costoso. Las personas también olvidan que las complicaciones son parte de las cirugías. Una vez que salga de nuestro país, para regresar a su país de origen, ¿quién va a manejar las posibles infecciones tardías y los problemas de cicatrización de las heridas? Frecuentemente hay otras revisiones menores que deben realizarse en el consultorio para mejorar el resultado. Estas cuestiones generalmente están cubiertas cuando el cirujano las hace, sin embargo, para el paciente operado fuera del país en donde vive, eso significará viajar de ida y vuelta. El costo real de cualquier tipo de seguimiento podría fácilmente igualar o superar el de la atención en Estados Unidos, por ejemplo. Un médico en el país de origen, para corregir cualquier problema, cobra de nuevo a los pacientes por este servicio, aumentando los costos. Por último, en caso de que se produzca una complicación mayor, como en este caso, la defunción de la paciente, la mayoría de las políticas de seguro de viaje, no cubren el costo de la repatriación o la cirugía reparadora, ya que cuando viajan con el propósito de una cirugía o tratamiento médico, normalmente todas renuncian a esta responsabilidad. Por otro lado, en México, existen menos regulaciones para certificar a instalaciones hospitalarias, como un lugar en donde se puedan practicar cirugías seguras. No en balde, a la fecha, solo existen en México 105 hospitales certificados por el Consejo de Salubridad General de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal y 95 han sido homologados con estándares internacionales. De ellos,  solo 7 hospitales y un Centro de Asistencia Médica han sido certificados por la Joint Comission International, que es la que se supone, dicta los estándares mínimos para realizarse el Turismo Médico. En Baja California, al 15 de enero del 2015, solo existen 6 instalaciones hospitalarias certificadas, de las decenas de clínicas instaladas y funcionando que existen a través de las ciudades más importantes del Estado. Estas únicas 6 instalaciones, están en la ciudad de Tijuana, y son: Hospital Almater, Hospital Ángeles de Tijuana, Centro Médico Excel, Unidad de Medicina Familiar con Unidad Médica de Atención Ambulatoria No. 36, perteneciente al IMSS, Instituto de Oftalmología de Baja California, y el Hospital del Prado… ¿y los demás? Ante el desafortunado desenlace de la mujer australiana, sorprenden las declaraciones del Secretario de Turismo de la entidad, Óscar Escobedo Carignan, cuando dice que su Secretaría, busca diseñar un proyecto de trabajo conjunto entre gobierno e instituciones hospitalarias privadas, médicos especialistas y otros servidores de salud, que incluyan una serie de programas de logística, capacitación, infraestructura, tecnología y entrenamiento técnico-profesional de manera permanente a fin de profesionalizar al sector. ¿Chingón, no? Dr. Álvaro de Lachica y Bonilla. Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C. Correo: [email protected]    

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