Mi amigo el libro


 
Cartaz Lunes, 27 Abril, 2015 08:00 PM

Palpando estaba cuidadosamente los cinco dedos de mi mano un día, alucinando al ver pasar la gente por los pocos amigos que tenía. Cinco dedos sin duda son bastantes para contar los amigos verdaderos, si se ocupan se encuentran distantes y resultan ser solo compañeros. Pensé en los nombres de las amistades que por casualidad he conocido y que por consiguiente sin maldades, sin amor y sin fe las he tenido. Irreflexivo y desilusionado juzgaba todo mal constantemente, ya que buscaba muy desesperado un amigo gentil y consecuente. Hasta que un distinguido personaje, quien fue mi guía, también mi consejero, me enseñó a distinguir en qué linaje se puede hallar al amigo sincero. “Lee” me indicó con imperiosa forma, infinidad de amigos has perdido, debes conservarlos como norma, poniendo en práctica lo que has leído. ¡Los libros!, exclamé casi al instante, jamás se apartan de mi pensamiento, están siempre conmigo, muy constante, nunca me niegan su conocimiento. Los libros son los amigos mejores, no vale refutar ni hacer dilema, sin embates me obsequian sus amores por cualquier ciencia, religión o tema. Por eso hoy te suplico, libro amigo, perdones las injurias y quebrantos que negligente cometí contigo al tenerte olvidado como a tantos. Diciendo ser amigo del amigo y si hay gloria y honor para unos cuantos, al creador que es tan bueno y comprensivo le ruego te haga ¡santo entre los santos!   José Miguel Ángel Hernández Villanueva [email protected]

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