Implicación criminal


 
Huellaz Martes, 28 Abril, 2015 08:00 PM

La Paz, Baja California Sur.- En medio de la campaña electoral por el Gobierno del Estado de Baja California Sur, el candidato del PRI, Ricardo Barroso Agramont, sufre un descalabro causado por un miembro de su equipo. En cuestión de horas, el levantón de quien fuera su secretario particular, Jesús Eduardo Castellanos, pasó de ser un atentado de inseguridad del crimen organizado a la campaña, a manejarse como un expediente criminal. Jesús Eduardo Castellanos, nieto del ex gobernador de Baja California, Milton Castellanos Everardo, y sobrino del ex alcalde de Mexicali, Milton Castellanos Gout, ya había sido fichado por posesión de marihuana en La Paz, Baja California Sur, y sentenciado por un Juzgado de Distrito a una pena privativa de la libertad y el pago de una multa. Con este antecedente, el caso del ex secretario de Ricardo Barroso se alejó de la afrenta de inseguridad y se agregó la línea de investigación de la venganza. El joven Castellanos, de quien en el momento de su búsqueda se ubicó una fotografía con un animal exótico, avivó la sospecha de lo irregular, al decidir no presentar cargos ni denuncia sobre la privación ilegal de la que fue víctima. Mientras que el candidato del Partido Revolucionario Institucional, Ricardo Barroso, pidió comprensión para su ex colaborador. Ciertamente, la privación, liberación y descubrimiento de la ficha de investigación por delitos contra la salud, así como la sentencia dictada contra Eduardo Castellanos, son elementos que no contribuyen de manera positiva a la campaña del candidato tricolor. Como en su momento no contribuyó a la campaña de Carlos Mendoza Davis -aspirante al Gobierno del Estado por el Partido Acción Nacional- el hecho de que un familiar político del ex senador fuese detenido en septiembre de 2014, en San Diego, California, con casi siete toneladas de marihuana. Las campañas en Baja California Sur, se enrarecen.   La ficha por delitos contra la salud   El ex secretario particular de Ricardo Barroso Agramont, candidato a la gubernatura de Baja California Sur por la alianza PRI- PVEM-PANAL, Jesús Eduardo Castellanos de la Torre “Chuy” o “Chuyín”, fue detenido el 27 de junio de 2011 por delitos contra la salud en la modalidad de narcomenudeo, en su variante de posesión de marihuana, cuando transitaba a bordo de un vehículo con vidrios polarizados en la Terminal Uno del Aeropuerto Internacional de San José del Cabo. La averiguación previa PGR/BCS/LC-COE-1/191/2011 describe que aproximadamente a la 1:45 pm, agentes federales observaron a un sujeto sospechoso circular sobre la vialidad, por lo que le ordenaron detener su marcha. Después de hacer una minuciosa revisión dentro de la unidad, encontraron semillas y residuos de marihuana sobre la tapicería. Tras el hallazgo, los oficiales interrogaron al conductor, quien al notar que sería sometido a una revisión corporal, entregó un envoltorio de plástico con 12.8 gramos de hierba, según el resultado del dictamen químico elaborado por peritos de la Procuraduría General de la República (PGR). El político priista fue capturado de inmediato y consignado al Agente del Ministerio Público de la Federación, ya que de acuerdo a la averiguación previa, portaba casi el doble de la dosis permitida por la Ley General de Salud. Según el razonamiento del Agente del Ministerio Público de la Federación, la tabla de orientación de dosis máximas de consumo personal e inmediato permite 5 gramos en el caso de la marihuana. El amigo y ex colaborador del candidato Ricardo Barroso Agramont fue consignado y quedó sujeto a proceso bajo la causa penal 175/2011 en el Juzgado Segundo de Distrito. Después de cuatro meses de proceso, el 3 de noviembre de 2011, el juez Alejandro Quijano Álvarez resolvió lo siguiente: 1.- Jesús Eduardo Castellanos de la Torre fue encontrado penalmente responsable en la comisión del delito contra la salud, en la modalidad de narcomenudeo, en su variante de posesión de marihuana. 2.- Por tal responsabilidad, se impuso al sentenciado una pena de diez meses de prisión y un día de multa de salario mínimo equivalente a 59 pesos con 82 centavos. 3.- El sentenciado fue suspendido en sus derechos políticos, que duraron hasta la pena privativa de la libertad. 4.- Se le ordenó someterse a un tratamiento médico, derivado de la farmacodependencia que padece. 5.- Se le concedió el beneficio de la sustitución de la pena por el pago de una multa de 17 mil 946 pesos, o en su defecto, el beneficio de una condena condicional donde únicamente debía dejar una garantía de 4 mil pesos. Durante su comparecencia, Jesús Eduardo Castellanos de la Torre terminó por acogerse al beneficio de la condena condicional; depositó 4 mil pesos de fianza y salió en libertad, firmando los días viernes de cada semana en el Juzgado Penal federal. Hoy por hoy, el ex secretario privado de Ricardo Barroso está fichado y registrado en el Sistema Nacional de Seguridad Pública, donde aparece su fotografía de frente y de perfil, así como las huellas de los dedos pulgar, índice, medio, anular y meñique, y sus dos manos. La ficha criminal indica que nació el 27 de julio de 1985 y es originario de Mexicali, Baja California; terminó la preparatoria y es apodado “Chuy” o “Chuyín”. De acuerdo al senador priista Ángel Salvador Ceseña Burgoing, actualmente Castellanos se desempeña como su secretario privado en el Senado de la República.   El levantón La tarde del martes 21 de abril, Jesús Eduardo Castellanos de la Torre “Chuy” o “Chuyín” fue levantado por un comando armado cuando salía de su departamento marcado con el número 5 en el segundo piso del conjunto de suites Vista Hermosa, en la calle Bravo número 109, entre Madero y Mutualismo, en pleno centro de La Paz. Aunque inicialmente los vecinos describieron que había sido privado de su libertad en la vía pública, la víctima declaró -según la averiguación previa LPZ/055/HOM/2015- que acababa de cerrar la puerta de su condominio, cuando al momento de girar y comenzar a bajar por las escaleras, “me topo con dos hombres vestidos de civil, sin recordar los colores de la vestimenta, los cuales al verme, me pusieron un arma en la cabeza, la cual observé que era tipo escuadra de color gris, por lo que pensé que era un asalto. “`Tomen mis cosas’, les dije, por lo que me dicen que me calle y me tiran al suelo, volteándome boca abajo, poniéndome unas esposas en mis muñecas que llevaron a la espalda, y posteriormente me levantan entre los dos y me arrastran hacia fuera del edificio”. El político recordó que cuando lo llevaban hacia fuera, observó a la señora del aseo del edificio y le gritó “¡Me están secuestrando!”, por lo que los sujetos indicaron a la señora que no le hiciera caso, que eran “agentes del Ministerio Público”. La víctima observó que la mujer no actuó, entonces “logran sacarme del edificio y meterme a un vehículo que estaba estacionado, logrando escuchar que al interior del vehículo iban dos personas más, el piloto y copiloto, y los dos sujetos que me sacaron del edificio venían en los costados, no logrando verlos porque mi camisa me la ponen en la cabeza y ponen música con sonido alto”. No supo cuánto tiempo estuvo cautivo, pero “el vehículo llega y para su marcha, y me bajan del mismo modo, con la cabeza cubierta, percibiendo que me meten al interior de una casa, donde me hincan en el suelo y me piden que cierre los ojos, al tiempo que me quitan la chamarra de la cara, escuchando que uno de ellos textualmente dice: ‘¿Ves? Te dije que  no era, porque no tiene tatuajes’”. De inmediato “me vuelven a poner la chamarra en la cara, y me dejan solo en un lugar, no recordando cuanto tiempo, y posteriormente regresan por mí y me sacan de ese domicilio, me vuelven a subir al carro y me llevan hasta un cruce de la ciudad. Me dicen ‘ya vete y camina en esa dirección’”. Durante la investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), la encargada del aseo de las suites declaró que “el inquilino levantado tiene casi el año viviendo en ese departamento”, a quien dijo conocer porque lo ve casi todos los días. Lo describió como una persona tranquila, que nunca causa problemas en el edificio. La responsable de la limpieza agregó que el día de la privación de la libertad de Jesús Eduardo Castellanos de la Torre “yo venía caminando de la cochera alrededor de la 1:50 de la tarde y subía a los departamentos, cuando veo a dos sujetos que iban vestidos de civiles, y traían de espaldas al inquilino, quien gritaba: ‘Me están confundiendo, yo no soy el del departamento 6, soy del 5’”. Según la testigo, lo sacaron del edificio y de inmediato lo metieron en una camioneta Jeep Liberty de color blanco, cuatro puertas, vidrios polarizados y signos de pesos en el cristal de la puerta izquierda trasera. Describió a los agresores de la siguiente manera: * El primero alto, de aproximadamente 1.90 metros de estatura, tez morena clara, cabello corto y castaño, de complexión robusta. * El segundo, de menor estatura, 1.65 metros, tez morena, cabello negro y corto, complexión robusta. La mujer reconoció que no habló de inmediato a la Policía porque “fue todo muy rápido” y se puso nerviosa.   Fue una confusión   Después del levantón, tras iniciar las primeras indagatorias, agentes de investigación de la PGJE determinaron que la privación ilegal de la libertad de Jesús Eduardo Castellanos de la Torre se debió a una confusión. El rompecabezas que armaron los responsables de la investigación no dejó dudas sobre dicha línea de investigación, según la reconstrucción del caso: * El día del suceso, Jesús Eduardo Castellanos de la Torre, del departamento 5 y su vecino, Luis Mariano Miranda Padilla, del 6, vestían pantalón de mezclilla, playera, gorra y tenis. * Ambos tienen casi la misma estatura, complexión física y vivían uno al lado del otro en el segundo piso de los condominios. En su declaración, el vecino de “Chuy” o “Chuyín” admitió que la gente de Felipe Eduardo Guajardo García ‘El 28’ le anda pisando los talones desde hace tiempo, porque ya se había salvado de cuando menos dos levantones, lo que originaba que constantemente cambiara de domicilio. Miranda reconoció ser narcomenudista al servicio de Rolando González Moreno “El Compadrón” y distribuir droga en la colonia El Esterito, y desde el 8 de abril residía en los condominios, en compañía de su pareja. El día del levantón “observé algo raro que no me gustó nada, porque cuando llegué, lo primero que vi fue a un sujeto lavando un automóvil de color blanco Nissan Versa con signos de venta, y se me queda viendo y sonríe, y me dice ‘le lavo el carro, jefe’, por lo que le digo que sí. Le digo que ahorita bajo, y me subo todavía pensativo, porque nunca lo había visto por ahí, y menos lavando carros”. El narcomenudista declaró que tenía alrededor de diez minutos en su departamento y se encontraba en el baño cuando escuchó golpes y gritos: “`¡Cállate a la verga!’, por lo que me asusto y escuchó que mi vecino grita ‘Me están confundiendo, yo no soy el del departamento 6, soy del 5’”. Entonces decidió salirse por la ventana y brincar hacia una barda con puntas de vidrio, la cual pisó, provocándole una herida en el pie izquierdo. Saltó al patio y, en medio de los gritos de la dueña de los departamentos, “me grita ‘¡Ratero! ¿Vienes a robar? ¡Eres un ratero!, le voy a llamar a la Policía!’, por lo que yo le pido que le llame, y en cinco o diez minutos llegan y me detienen; es entonces que les digo que levantaron a un persona”. Tras conocerse la identidad del levantado, se encendieron todas las alertas, hasta que algunos conocidos de “Chuyín” recabaron fotos de la víctima y las hicieron llegar a todas las corporaciones para iniciar el operativo de búsqueda. El impacto de la noticia fue tal que, tras sostener una conversación con el candidato a la gubernatura de Baja California Sur, Ricardo Barroso Agramont, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ordenó una búsqueda masiva a la Policía Federal Preventiva, PGR, Ejercito Mexicano y Secretaría de Marina, donde inclusive se utilizaron helicópteros para peinar la zona de Los Planes. Casi diez horas después, Jesús Eduardo Castellanos de la Torre fue liberado y abandonado en el cruce del Libramiento Santiago Oceguera y Avenida Luis Donaldo Colosio en La Paz. Presentaba algunos golpes en la mejilla derecha y hematomas en las muñecas por las esposas colocadas por los presuntos responsables. Hasta el cierre de esta edición, Castellanos se negó a la realización de un examen toxicológico y rechazó poner una denuncia penal por la privación ilegal de su libertad, por temor a represalias de la delincuencia organizada. Los agentes de investigación de la PGJE responsabilizaron del levantón a células criminales a cargo de Margarita Melissa Calderón Ojeda “La China”, brazo armado de Felipe Eduardo Guajardo García “El 28” en el municipio de La Paz.   Las reacciones   El candidato a la gubernatura de Baja California Sur por la alianza PRI-PVEM-PANAL, Ricardo Barroso Agramont, pidió no jugar con los sentimientos de las personas que han vivido una situación de esta naturaleza, y calificó a Castellanos de la Torre como “amigo y casi hermano”, dejando en claro que no politizarían el caso y esperaba comprensión de sus adversarios políticos para no lucrar con el dolor de una familia y menos aún con la desgracia que “Chuyín” vivió en carne propia. Dijo que los padres del joven estaban asustados, pero afortunadamente Castellanos fue encontrado vivo. Por su parte, el líder del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional (PAN), Rigoberto Mares, celebró la reaparición del joven y esperará el resultado de las investigaciones para determinar si el levantón fue o no orquestado. “Consideramos que debemos prudentemente esperar el resultado de las investigaciones y conocer los detalles y hechos oficiales, y una vez que tengamos la información, hacer un posicionamiento oficial en torno al caso”, expresó. Finalmente, el candidato a la gubernatura del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, Jesús Druk González, consideró que la privación ilegal de la libertad de Jesús Eduardo Castellanos de la Torre está comenzando a impactar negativamente en las campañas, por lo que pidió a las autoridades de los tres niveles de gobierno redoblar esfuerzos y replantear el plan de seguridad para el Estado.   .  

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