Homicidio directo


 
Lunes, 23 Febrero, 2015 04:00 PM

Teresa de Calcuta, “La Madre Teresa”, hablando del tema del aborto con el ex presidente Bill Clinton, externaba: “Si no quieres ese bebé, dámelo, nosotras lo amaremos”. Para ella como para la Iglesia, la vida humana está ya presente desde la fecundación. Está comprobado que el zigoto humano, contiene ya en sí el código genético, o sea la determinación de todo el proceso biológico y psíquico hereditario. En el embrión humano entre la tercera y octava semana, es cuando se completan los órganos y las formas externas, o sea el esbozo humano. En la séptima y octava semana ya se observan el cráneo, ojos, brazos, piernas y dedos de los pies, y orejas; la vida humana como nosotros la recibimos y cualquier persona, se da en una concatenación de procesos vitales determinados ya desde aquel código genético que fue constituido en el momento de la fecundación. La vida humana y el aborto Para Teresa de Calcuta, cualquier país que acepte el aborto no le está enseñando a su pueblo a amar, sino a usar la violencia para obtener lo que desea. Por eso es que el mayor destructor del amor y de la paz es el aborto… El niño por nacer ha sido grabado en la mano de Dios y Él lo ha llamado a amar y a ser amado, no sólo en esta vida, sino para siempre. En nuestro mundo moderno, mientras con grandes sacrificios y esfuerzos sobrehumanos, instituciones como las Misioneras de la Caridad en toda la tierra, se esfuerzan por socorro a los recién nacidos, ancianos, leprosos, moribundos, migrantes, etc., los gobiernos dirigidos por instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la propia Organización de las Naciones Unidas, se empeñan por exterminar de la tierra millones de inocentes que viven en el vientre de su madre. Algunos estadistas como Lindon B. Johnson consideran que es más rentable invertir $ 5.00 (cinco dólares) en anticonceptivos y aborto, que en educación. De modo que puede verse en la modernidad el dilema de reconocer en las personas y en los niños, seres rentables o personas dignas de ser amadas a pesar de su pobreza. No es sorprendente, pues, reconocer en el mundo actual, la estupidez humana de quienes se empeñan con grandes recursos económicos por promover lo que el Papa Juan Pablo II nombra como Cultura de la Muerte. Mientras otros con menos recursos, pero confiando en el Dios de la Vida, se entregan a la promover el amor a la vida humana. La discusión interreligiosa sobre el aborto No todas las religiones coinciden en la vida humana, pues, para los teólogos católicos la fecundación o anidación del óvulo y el espermatozoide se lleva a cabo en los primeros 10 días de la fecundación. Algunos teólogos no católicos, pero cristianos consideran un abanico de hipótesis más amplio a favor del zigoto; otros creen que la vida humana inicia desde la fecundación, como es el caso de los obispos guiados por el Magisterio o enseñanzas del Papa. Para los metodistas unidos (Consejo metodista del 8 de octubre de 1969), no se puede hablar de persona hasta antes del nacimiento (posición extremista). Para la Iglesia alemana (declaración del 14 de enero de 1971), “basados en los actuales conocimientos científicos, el principio de la vida tiene lugar con la fecundación, toda intervención que destruya la vida empezada es matar una vida que se está haciendo”. En el judaísmo, el aborto es considerado un crimen después del 40° día de la fecundación; en el islamismo el feto viene considerado ser humano después del 120° día, aunque recientemente algunos centros islámicos condenan el aborto sin especificación de tiempo. Mientras que en el Sintoísmo (Japón) no conocen prohibiciones contra el aborto. La Madre Teresa de Calcuta, en una carta abierta a un abortero, el Dr. Morgentales le manifestaba lo siguiente: He conocido muchas mujeres que se han hecho practicar un aborto hace muchos años. Cada vez que ven un niño de la misma edad que el suyo hubiera tenido, recuerdan lo que hubiera sido el suyo. Usted, Dr. Morgentales, aconseja a la gente que no comparta mi punto de vista con respecto al aborto. Yo sé que no está de acuerdo con su opinión y siento tristeza por usted, porque un día, cuando usted vaya a su hogar final ante Dios, me pregunto: ¿Qué respuesta le dará usted a Él? Cuando Él le pregunte: “¿Dónde están todos los preciosos niños que Yo había creado para que hicieran grandes cosas, para amar y ser amados, dónde están?” Usted teme tener que alimentar un niño más, educar un niño más. Sus padres no tuvieron temor, ellos no lo abortaron a usted; al contrario, lo amaron, le dieron la alegría de vivir”. (Madre Teresa a un abortero).   Germán Orozco Mora reside en Mexicali Correo: saeta87@gmail.com

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