The Theory of Everything


 
Lunes, 5 Enero, 2015 04:00 PM

Primero fue Jake Gyllenhaal, luego el veterano Michael Keaton, siguió Steve Carell y ahora el británico Eddie Redmayne se suma a la lista de actores que parecen haber hecho el papel de su vida en 2014. En el caso de Redmayne -a quien se le conoce mejor como Marius Pontmercy, el enamorado de Cosette en la versión cinematográfica de “Los Miserables”-, todos los aplausos ahora corresponden a su brillante interpretación del astrofísico Stephen Hawking, convertido ahora en el protagonista de “The Theory of Everything”. Bajo la dirección de James Marsh, el filme raya en lo lacrimógeno, pero el joven histrión no permite que se cuente la historia de una enfermedad, sino la de un ser humano tan  extraordinario como es Hawking, que a los 21 años fue diagnosticado con una enfermedad degenerativa neuromuscular, relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica, misma que lo tiene actualmente postrado en una silla de ruedas, víctima de una parálisis casi absoluta. En este rol, Eddie Redmayne hace lo improbable: interpreta el alma del científico y desde ahí permite ver al genio que no logra controlar un cuerpo que poco a poco lo va traicionando. Además del aspecto emocional, qué trabajo de este artista para recrear los caprichosos movimientos hasta el punto en el que el personaje ya pierde el habla. Entonces es el actor que habla con los ojos, y hasta con los pies, superando el trabajo memorable que hace ya muchos años Daniel Day Lewis nos dio con el caso de Christy Brown, el escritor irlandés con parálisis cerebral que protagonizó en “Mi Pie Izquierdo”. El largometraje que dirige Marsh se basa en las memorias “Travelling to Infinity” que escribió Jane Hawking, quien se casó con Stephen en 1965, cuando recibió su diagnóstico médico y se le dijo que tendría una expectativa de vida de 2 años. Algo que la película hace, es darle la vuelta al científico y concentrarse más en la vida familiar de este hombre conforme lucha para resolver el día a día. Esto limita a la persona que hoy en día se comunica a través de un sofisticado mecanismo que reproduce sus pensamientos a través de una voz artificial. Ese es otro punto a favor de Redmayne, que no deja de actuar cuando Hawking para de hablar. El único problema que tenemos aquí, es que se nota la preocupación de los realizadores por ofrecer un largometraje sumamente digerible, y así limita la exposición de todo lo que alguien como Stephen Hawking es. Por su parte, la joven Felicity Jones tiene una aportación notable, sincera y convincente como la esposa de Hawking, aunque el guion de Anthony McCarten rayó en la superficie de discrepancias, como el catolicismo de Jane versus el ateísmo de su esposo Stephen, con quien procreó tres hijos. Pero esos huecos, aunque significativos, se pasan por alto una vez más, gracias al talento de Redmayne  que va rumbo al Óscar, sin atajos. *** Punto final.- El cine mexicano comienza 2015 con la historia de Gloria Trevi en cartelera… ¡vaya presagio!

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