The Imitation Game


 
Lunes, 26 Enero, 2015 04:00 PM

La historia cuenta que gracias a la genialidad de Alan Turing, la Segunda Guerra Mundial terminó prematuramente. Convencido de que podía romper el famoso Código Enigma de los nazis, el matemático británico encabezó un equipo del que siempre se distinguió. Su objetivo, claro, lo logró, y gracias a este trabajo no solo se salvaron millones de vidas, también quedaron asentadas las bases de la computación. El director Martin Tyldum ahora ha hecho una película que rinde un justo homenaje a Turing, recreando su biografía en tres etapas: durante la niñez, cuando se obsesiona por los crucigramas y le envía mensajes codificados a su único amigo en un colegio donde no encaja. Después, lo vemos ya convertido en el único cerebro capaz de detener a la Alemania de Hitler, y por último, nos encontramos con el prestigiado profesor de Cambridge que luego de haber inventado lo que viene siendo la primera computadora, es acusado de “indecencia” por ser gay, y tratado con terapia hormonal para corregir su orientación sexual. A lo largo de toda esta trayectoria, el guionista Graham Moore tuvo sumo cuidado de no complicar la exposición del brillante trabajo de Turing y tampoco se fue al extremo del sentimentalismo fácil cuando la intimidad del personaje queda expuesta. Justo en su punto de equilibrio, con una dirección muy acertada, el filme pronto exhibe su carácter de excepcional, apoyándose en un actor de la talla de Benedict Cumberbatch, capaz de exhibir los recovecos de la mente de Turing con suma credibilidad y, a la vez, exponer al ser humano con su arrogancia, su rareza, sus secretos y una carga emocional que difícilmente se encarna con tal nivel de excelente en la pantalla grande.  Aunque hubo poco tiempo para adentrarse en el conflicto que al final golpeó al científico, muy poco se puede decir en contra de un filme relevante, bien pensado, con esplendidas actuaciones de Cumberbatch y Kiera Knightley que hace el papel de Joan Clarke, colega, amiga y confidente de Turing. Al final, “The Imitation Game” es un filme para recordar, y de esos no hay muchos. **** Punto final.- Qué difícil le hace Cumberbatch la competencia a Michael Keaton, Steve Carrell, Eddie Redmayne y Bradley Cooper rumbo al Óscar.

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