Rius, el monero sabio

Foto: cortesía/Paulina de Reza
 
Cultura Lunes, 19 Enero, 2015 08:00 PM

Eduardo del Río, “Rius”, entrega sus memorias en “Mis Confusiones” (Grijalbo, 2014). Próximamente publicará “La reforma dizque educativa” y un libro en homenaje al también caricaturista Héctor Ramírez Bolaños

 

Pocos autores tienen más libros publicados que años cumplidos. A sus 80 años celebrados el 20 de junio de 2014, Eduardo del Río, “Rius”, es un caso extraordinario, pues, de tantos títulos publicados ya hasta perdió la cuenta: “Éste debe ser ya como el 118, algo así”, trata de recordar el legendario monero en entrevista con ZETA, a propósito de su nueva entrega “Mis Confusiones. Memorias Desmemoriadas” (Grijalbo, 2014).

Disponible en libro electrónico en www.rius.com.mx al igual que muchos de sus títulos, “Mis Confusiones” es una edición especial con la que el célebre caricaturista festeja 60 años de reconocida trayectoria y 80 de vida, tal como cuando en 1995 publicó “Rius para Principiantes” al cumplir 40 como cartonista y 60 de edad.

Aunque “Rius para Principiantes”, “tiene más monitos”, la nueva propuesta de colección consta de 465 páginas donde narra con más picardía y menos monos lo que reconoce como sus “memorias desmemoriadas”, aunque obviamente también da cuenta de la crucial historia no oficial de México de la segunda mitad del Siglo XX y principios del XXI.

El mítico caricaturista “hereje, ateo y malpensado”, propone episodios con una mezcla de humor y crítica como “Papá que No Tuve”, su nacimiento en la ciudad de Zamora, a la que alude como “la pretenciosa” en el texto “Zamora la Michoacana”, su infancia en las vecindades del Centro Histórico de la Ciudad de México contenida en “Por Vivir en Quinto Patio” o “Mi Ruta Infantil”.

El célebre intelectual empieza confesando pormenores no solo de su infancia, sino que describe y narra la Ciudad de México de los años 1936 a 1944 en las vecindades de hasta 50 cuartos: “Hasta la fecha, nadie ha sabido reflejar en el cine o la literatura la vida de las vecindades. Ni Ismael Rodríguez, Alejandro Galindo o el mismo Luis Buñuel pudieron captar ni medianamente a los personajes que pueblan los ruinosos cuartos y los quintos patios de los viejos conventos vueltos multifamiliares”, sostiene el autor en el capítulo “Por Vivir en Quinto Patio”.

El legendario cartonista revela en el apartado “Mi Ruta Infantil” que “del 45 al 51 me metieron a un seminario, primero en Venta de Cruz, Hidalgo, luego en Tlaquepaque, Jalisco, a estudiar para cura. No me aguantaron como descreído y rebelde, así que del 51 en adelante me volví chino libre, lejos de curas y crucifijos, sin confesiones ni comuniones que practicar y con miles de libros por leer”.

Después de abandonar sus estudios religiosos, lo demás es historia: Rius es el caricaturista más importante de México.

 

“Va a estar difícil que suelten así como así el hueso”

Pícaro y crítico como sus caricaturas, un sonriente Rius sostiene que no le simpatizan los  homenajes a propósito de su cumpleaños número 80 festejado el 20 de junio de 2014:

“Bueno, yo he rehuido a todos los homenajes que me han querido hacer porque pienso que el mejor homenaje que le pueden hacer a uno es leerlo, ése es el mejor homenaje que yo acepto y con el que me siento más a gusto”, advierte en entrevista con Semanario ZETA.

Además de que esquiva los homenajes, en sus 80 años también se siente “igual que a los 79, nomás que un poco más viejo. La humanidad es tan partidaria de celebrar únicamente los años que terminan en cero, los 10, 20, 30,… ¡Son iguales a todos los demás! Se hace uno la ilusión de que van a ser diferentes, pero son los mismos: Uno cumple 79 años, al otro año sin darse cuenta cumple 80 y no hay ningún cambio”.

¿Qué satisfacción le deja la publicación de sus memorias en “Mis Confusiones”?

“Quise compartir con los lectores cosas muy mías, mis aficiones sexuales, mis aficiones literarias, las películas que me gustaba ver, lo que me gusta comer, por qué soy ateo, todo eso. O sea lo que forma parte de la vida de uno, la vida íntima, se puede decir, la comparte uno a veces por error con los lectores; es muy arriesgado esto de hacer las memorias, es como hacer una especie de estriptis delante de la gente, saltando así… y la gente encantada de la vida, pero yo a mis 80 años, ya no tiene uno qué presumir mucho”.

¿Qué es lo que más atesora de su niñez?

“Pues yo creo la felicidad de que es uno irresponsable, o sea, cuando es uno niño no tiene responsabilidades de mantener a nadie, lo más que puede uno pensar es ‘bueno, voy a estudiar porque mi mamá quiere que estudie’, pero a mí no me gustaba ir a la escuela ni mucho menos; está tan mala la educación en México, ¡yo odiaba ir a la escuela!, hasta que me metieron de interno, pues ya no podía hacer otra cosa; pero yo no creo que el tipo de educación que desde entonces se viene dando en México esté beneficiando al país, creo que eso tiene que cambiar, yo no veo cuándo va a cambiar”.

Antes de su participación en la revista Ja-já, en 1954, ¿qué fue determinante en su adolescencia para que le gustara dibujar?

“Antes de empezar a ser caricaturista, pues lo que yo sentía así como mi logro máximo es trabajar en una funeraria, porque el trabajo era muy tranquilo, tenía yo esperanzas de que me iban a mandar a estudiar embalsamamiento de cadáveres, ¿suena feo verdad?, a Estados Unidos; entonces yo dije, ‘aquí ya tengo mi porvenir asegurado’, y de repente, de una chiripada, una cosa rarísima en la vida, que llega alguien y te ofrece publicar cosas en la revista Ja-já, que yo nunca me imaginé que iba a hacer chistes, y ahí cambió mi vida, de golpe y porrazo”.

¿Cómo empezó a dibujar?

“Yo no era como esos que se la pasan haciéndoles caricaturas a los maestros o a los compañeros de clase, no, yo dibujaba cosas, quería ser más bien diseñador gráfico, entonces, al mismo tiempo que estaba yo trabajando en la funeraria Gayosso iba a estudiar diseño gráfico, pero me tocó una época de huelgas en la Universidad y ya no pude seguir estudiando eso, bueno, es otra cosa rara en mi vida, como que hay cosas que uno no controla, pero que ocurren”.

¿Cómo se da cuenta que una caricatura ya está terminada y lista para publicarse?

“Ésas sí son preguntas difíciles. Yo estoy pensando cómo hacer mejor una caricatura para que tenga más efecto en el público, pero uno se ve imposibilitado de comprobar eso, uno no sabe cómo va a reaccionar el lector al día siguiente cuando ya la caricatura se publicó, es imposible de saber, entonces, uno trata de hacer la caricatura lo más comprensible posible y lo más cómico posible, que al mismo tiempo que la gente se ría, piense un poquito; que haga reír y pensar a la gente, eso es lo que busco al hacer una caricatura”.

¿Cómo describe la libertad de expresión actual en México, en relación con épocas anteriores como las que a Usted le tocó vivir y publicar su obra?

“Pues aparentemente hay más libertad de prensa en México, una prueba de ello es la forma como se trata al Presidente, no es lo mismo como tratábamos nosotros a presidentes como Echeverría o Díaz Ordaz, no se les podía tocar ni con el pétalo de una rosa; y ahora pues yo veo a los colegas en los periódicos, se burlan abiertamente, algunos periódicos, otros todavía respetan así la figura presidencial como si fuera de un dios.

“Yo creo que ahora hay mucha libertad de prensa, pero lo que está pasando es que no la toman en cuenta; o sea, los gobernantes son criticados pero no cambian su manera de actuar o gobernar, es un poco como ver el periodismo como ‘algo que está bien que exista, pero no lo vamos a tomar en cuenta’. Llegó a decir Salinas de Gortari: ‘ni los veo, ni los oigo’, es lo que está pasando con el periodismo.

“Cuántos años lleva ProcesoZETA denunciando corrupciones y, ¿alguna vez los han tomado en cuenta? ¡Nunca! Entonces, es una cosa frustrante porque obviamente el periodista tiene que hacer su trabajo, pero tiene que haber una especie de respuestas por parte de los gobernantes, no se da eso”.

¿Cuál es su opinión del sexenio de Enrique Peña Nieto en cuanto a libertad de expresión? Tomando en cuenta que, de acuerdo con Artículo 19, en dos años de gobierno hubo nueve asesinatos de periodistas, además, en 2013 se documentaron 330 agresiones a comunicadores, de las cuales la mayoría provenían de los tres niveles de gobierno…

“¡Son cuatro niveles ya! Yo creo que el narco ya es otro nivel del gobierno. Se ha vuelto la profesión más arriesgada de México ser periodista; bueno, periodista que trata de ser periodista realmente, no quedarse nada más en la lista de los que reciben su chayote, sino que tratan de ser periodistas auténticos. Eso habla muy mal del país, de veras, y de los gobernantes, porque no hay ningún respeto a la libertad de prensa en ese aspecto”.

Decía Carlos Monsiváis que en México hay tres secretarías de educación: la SEP, Televisa y Rius…

“Pues no puedo contradecir opinión tan sabia. El drama de estas declaraciones de Monsiváis es que tiene razón, pero la que tiene más poder ahorita es Televisa, con ésa ya no se puede competir, son los verdaderos gobernantes, Televisa y las otras televisoras grandes; y la SEP se ha quedado ahí en una oficina burocrática que no saben, ni tienen la menor idea de lo que es la educación, de cómo debería cambiar la educación en este país.

“Acabo de entregarles a los editores un libro sobre la Reforma Educativa de Peña Nieto, ése va a ser el que sigue de éste, también es un libro escrito, trae bastantes caricaturas pero como viñetitas. Se titula ‘La reforma dizque heducativa’, y está dedicado a demostrar que esta reforma que lanzó Peña Nieto no tiene nada que ver con la educación, es una reforma dedicada a tratar de controlar al magisterio, es una reforma de tipo laboral, pero no hablan de los niños que van a la escuela, no hablan de la educación, y es una reforma que dicen es educativa.

“Yo creo que, a como van las cosas, va a estar listo para febrero o marzo, yo creo que para la Feria de Minería va a estar, lo acabo de entregar hace quince días, entonces lo tienen que armar y una serie de cosas, pero yo creo que para marzo estará.

“Y está en preparación un libro que se va a editar en Oaxaca, porque está dedicado a un caricaturista oaxaqueño, era muy bueno pero nadie lo conoce ya, era Héctor Ramírez Bolaños, y firmaba como ‘Ram’, se lo comió el mezcal. Es un librito como una especie de homenaje a ‘Ram’, muy buen dibujante”.

A propósito de la Reforma Educativa y de su próximo libro, ¿qué reflexión tiene sobre las reformas de EPN, como la Energética?

“Son reformas que están dedicadas a que México pierda lo poco que quedaba de independencia y de soberanía económica, con esto podemos decir con mucha tristeza que ya el petróleo dejó de ser nuestro, y otras cosas; son reformas tramposas, falsas, farsantes, que no es lo que necesita el país”.

¿Qué opina de estos dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto, donde continúan los miles de muertos, secuestros y desapariciones?

“Bueno, era de esperarse porque ese afán de parte del PRI, de apoderarse otra vez de la silla presidencial a como diera lugar, pues dejaba mucho qué desear, hacía pensar mucho, ¿cómo va a regresar el nuevo PRI? Lo estamos viendo, son dos años en que el país no ha hecho nada, el gobierno no ha hecho nada para mejorar la situación; al contrario, cada vez estamos peor, no hay seguridad, no hay justicia, no hay educación, el sistema de salud es un desastre, en todo vamos para atrás.

“Y la gente tan quitada de la pena, enajenada con la televisión, pero no reacciona la gente; la gente se preocupa más por la muerte de ‘Chespirito’ que por la muerte de Vicente Leñero, no le importa nada a la gente, en su gran mayoría, no le interesa ya la patria, le interesa la banderita, el Himno Nacional, pero no se interesa de la situación real del país. No hay conciencia política en México, se ha perdido mucho”.

Finalmente, ¿cómo visualiza al gobierno de EPN para los cuatro años que faltan del sexenio?

“Lo único que espero es que se acabe el sexenio de Peña Nieto, y si se acaba antes, mejor, pero va a estar difícil que suelten así como así el hueso”.

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