Madero, el nuevo Beltrones


 
Sortilegioz Miércoles, 28 Enero, 2015 07:10 PM

Si alguien supo cómo no solamente sobrevivir, sino vivir del gobierno y sacar raja política para sí y para los suyos en administraciones federales de oposición, ese fue Manlio Fabio Beltrones Rivera. Durante doce años de gobiernos emanados del Partido Acción Nacional electos para la Presidencia de la República, el sonorense y aún diputado federal priista, erigió un imperio político a base de acuerdos, negociaciones y concertacesiones, hasta convertirse desde la cámara alta o la cámara baja, en el Primer Priista del País. No había Presidente de la República del PRI y él supo aprovechar esa situación a su favor para negociar con los grupos internos de su partido de tal modo que todos salieran ganando en las negociaciones con el Ejecutivo Nacional –fuera Vicente Fox, fuera Felipe Calderón- para ser el equilibrio perfecto de poderes que la gobernabilidad requiere. Manlio Fabio Beltrones ganó más siendo oposición que cuando su partido tenía el Gobierno de la República. Antes de 2000, fecha histórica cuando Vicente Fox Quesada ganó la presidencia de la República y acabó con la hegemonía priista, los más altos cargos que el sonorense Beltrones había tenido eran el de Subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación a cargo de don Fernando Gutiérrez Barrios, y Gobernador de su natal Sonora durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Nunca ha sido Secretario de Estado, tampoco presidente del PRI, mucho menos Embajador o asesor o coordinador en materia presidencial. De hecho, en el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León lo suyo fue un ostracismo. Pero cuando había un vacío de poder en el PRI al no tener entre sus filas al Presidente de la República, supo dominar a río revuelto. Dueño del poder legislativo de oposición en las presidencias panistas, se convirtió en el poderdante de los votos tricolores y en el interlocutor de las negociaciones en la alta esfera gubernamental federal. Así surgió el todopoderoso Manlio. Sin embargo, y para su mala fortuna política, intentó y fracasó cuando quiso ser candidato del PRI a la Presidencia de la República. El Grupo Atlacomulco con el ex Presidente Salinas a la cabeza y muchos intereses económicos, había creado a la par del crecimiento político y negociador de Beltrones al candidato ideal: Enrique Peña Nieto. Beltrones hubo de retirarse primero de la contienda interna y después de la participación al cien por ciento de la campaña. De hecho sus oficios por apoyar o por lo menos entablar comunicación con los candidatos de la oposición no fueron ajenos al ojo público. Era natural que el de Sonora no terminara en al Gabinete. Como felino, cayó parado en la cámara baja (igual que Emilio Gamboa Patrón, quien desde la presidencia de la República de Miguel de la Madrid no ha dejado de vivir del presupuesto). Entonces Beltrones aprovechó la indiferencia del presidente para hacerse necesario en el legislativo. Se colgó la medalla de las reformas (muchos más lo hicieron) pero no alcanzó a treparse al círculo presidencial en donde persisten Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong. Hoy el futuro de Manlio Fabio Beltrones Rivera es incierto. En septiembre dejará de ser diputado federal, las elecciones para Senador son hasta el 2018, y sólo los diputados federales electos ese año podrán reelegirse. Hay quienes dicen que puede ser nombrado Secretario, y habiendo de Secretarías a Secretarías, no lo ven ni en Gobernación ni en Hacienda. También se especula una Embajada o incluso la presidencia del Partido que  Enrique Peña, ahora y de facto el Primer Priista de México, puso en manos de uno del Estado de México. La historia de Gustavo Madero es tantito peor. Nunca ha pertenecido al Gobierno Federal. Ni Fox ni Calderón le convidaron si quiera una subsecretaría; tampoco ha sido gobernador de su estado Chihuahua. En su momento perdió la Presidencia Municipal de Chihuahua y llegó a ser director de área en el Gobierno de Francisco Barrio Terrazas. A lo más que ha llegado es a ser Senador de la República en una fórmula y allá en 2006 cuando el PAN ganó la Presidencia de la República. Alfil de Felipe Calderón cuando le fue, o se fueron necesarios, hoy Gustavo Madero, sin presidente de la república emanado del PAN, es el Primer Panista de México. Hace con el partido, sus legisladores y gobernadores, lo que quiere o lo que le interesa a su grupo peleado a muerte con los calderonistas. Lo mismo ganó perdiendo en el 2012 cuando su candidata Josefina Vázquez Mota puso al PAN en la tercera posición en la tabla electoral nacional, que ha ganado ahora al hacerse de una candidatura plurinominal a la Cámara de Diputados. Cuando en 2012 se quedó sin presidente de la república, fue de los primeros en integrarse al Pacto por México convocado por Enrique Peña Nieto para sacar las reformas estructurales que el PRI, sin los votos del PAN, no hubiera logrado. De ahí salieron muchos beneficios, políticos y de otro tipo para la camarilla blanquiazul. Presidencias de comisiones en las Cámaras, delegaciones federales en los Estados, espacios en los organismos autónomos y presidencias municipales y gubernaturas. Gustavo Madero ha aprendido no solo a sobrevivir en la oposición, sino a vivir del Gobierno de oposición y sacar raja política para sí y para los suyos. Igualito que Manlio Fabio Beltrones cuando el PRI fue oposición y el PAN Gobierno. Hoy Gustavo Madero ha desatado lo que puede convertirse en una desbandada albiazul. En el colmo del cinismo político solicitó licencia al Comité Ejecutivo Nacional del PAN para buscar –dentro de su propio partido, con sus reglas y con sus amigos sabiendo que regresaría- una candidatura plurinominal a la diputación federal, para –igual que Manlio en su momento- ser el negociador que el presidente de la República del PRI necesita para tener el apoyo del legislativo y lograr la gobernabilidad. Consiguió –obviamente- la candidatura plurinominal, y Madero regresó al PAN. Solo para negarle a los calderonistas candidaturas, espacios, y prácticamente lanzarlos del partido. Ya el ex presidente lo dijo en una entrevista con reporteros de El Financiero: Al PAN… “Lo veo ciertamente muy mal y es una gran tristeza. Pero debo diferenciar entre PAN y su dirigencia. El PAN parte de la premisa que está cimentado en la defensa de valores como la libertad, de la persona humana y de la democracia. Una opción como esta es necesaria para México…. “¿Qué alternativas hay? Veo tres. 1.- No hacer nada y decir a ver cómo se arregla solo. Esta no es una alternativa políticamente viable. 2.-Tratar de reconstruirlo desde sus cimientos lo que implica luchar contra esos intereses. También implica cambiar dirigencias, también implica renovarlas, también implica estar pegándole a muchos intereses que manipulan un padrón interno, que usan recursos pues muchas veces inexplicables, que aprovechan aparatos completos para establecer condiciones de ese grupo. 3.- Habrá que pensar seriamente en crear otra opción política, así sea que tome una o dos décadas para que fructifique”. Mientras Beltrones, durante su tiempo de Primer priista de México, hubo de sortear los casos de corrupción de gobernadores y alcaldes priístas, Madero ha debido hacer frente a los casos de corrupción, y moches e inmoralidad (porque ellos se dan golpes de pecho) de Gobernadores, alcaldes y legisladores panistas. La ventaja para Madero sobre Beltrones es que ahora él será el fiel de la balanza. La desventaja, es que Madero no es, como Beltrones, un hombre de Estado, sino un panista con poder cuando pocos más lo tiene. De ahí su evidente necesidad de convertirse, como Manlio lo fue, en el opositor necesario, el negociador pertinente, la oposición  complaciente, a final de cuentas. El nuevo Manlio en la víspera electoral de 2015.

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