La Semilla del Reino


 
Lunes, 19 Enero, 2015 04:00 PM

Durante la semana de comunicación en el Seminario de Tijuana en 1993, don Jesús Blancornelas compartía en amena charla, que algunos de los grandes periodistas mexicanos habían sido “seminaristas”, y citaba a Miguel Ángel Granados Chapa, Manuel Buendía y por su puesto a Julio Scherer García. Alguien preguntó satíricamente que por eso Zabludovsky era así, porque nunca estuvo en un Seminario. Blancornelas no respondió nada, solo un gesto silencioso. México, nación guadalupana y católica por siglos, ha tenido poetas, periodistas, pensadores, literatos, filósofos de importancia social. Aunque pareciera que no, pero el pueblo identifica quién es quién. Aunque resulta difícil escoger entre adquirir un galón de leche o una revista semanal. Hay que reconocer que la semilla del Reino de Dios, se encuentra en el ADN del mexicano, en un sentido de formación e iluminación de su conciencia. Por ejemplo don Julio Scherer García, que tanto sufrió al ser despedido de la dirección de Excélsior, por muchos años al fundar la revista Proceso contó con el apoyo del sacerdote jesuita Enrique Maza quien era su jefe de información. A su lado también estuvieron obispos como don Samuel Ruíz, Sergio Méndez Arceo e infinidad de religiosos y sacerdotes. Don Julio Scherer, que no era persignado, pero que tenía una conciencia social religiosa que él asumía desde la defensa y promoción de los sencillos a los que Cristo llama “uno de estos mis pequeños o insignificantes”, ahí es como Scherer entendió y vivió su Fe. Como Kapuschinsky, Scherer entendió aquellas palabras del Papa Wojtyla, “ser voz de los sin voz”. Y si alguna deuda hay con la revista Proceso especialmente en la democratización de nuestro México, esa es la deuda. Darle voz a medio mundo, a la izquierda y a la derecha, a todos sin excepción. A católicos y no católicos, a gente recta y a los perversos también. Semana a semana los mismos redactores, reporteros y colaboradores, deben contestar en la última sección, cartas y más cartas de conformidad o inconformidad a manera de apología o retroalimentación. Un buen amigo afirma que a Proceso la historia le ha dado la razón. En lo personal uno está en desacuerdo con el tratamiento de algunos temas, pero por dolorosos que sean están apegados a la verdad, a la ética informativa, y en este sentido no hay nada que objetar. La verdad es la caridad, expone Santo Tomás de Aquino, y la verdad es la adecuación de la inteligencia a las cosas, como son, adequatio intelectus et res. Adecuación de la inteligencia a las cosas. Cómo lo ha llorado Denisse Dresser, Javier Sicilia, amigos y colaboradores. Ana Scherer Ibarra, una de las hermosas hijas de don Julio, ha expresado: “Esta noche, viejo, cuando escribo, tú ya no estás. Esta noche no pudimos despedirnos y así tenía que ser porque entre nosotros no caben las despedidas. Te has ido para quedarte siempre en mi corazón, hasta que, como el tuyo, deje de latir para volver a hacerlo con toda su fuerza en los corazones de mis hijos y de mis nietos, hasta alcanzar lo imposible, la eternidad. Hasta siempre, padre. Que tu amor me alcance en el camino”. (Ana Scherer García, Proceso) Cuando los padres de la Compañía de Jesús (jesuitas) le dijeron al queretano Carlos Septién García, que debía  servir como jesuita, Septién consideró, “puedo servir más a la Iglesia como periodista que como sacerdote” y punto. De la Escuela de Periodismo Carlos Septién en la Cd. De México, egresaron alumnos como Vicente Leñero  y buen número de escritores y periodistas diseminados por el país.   Germán Orozco Mora reside en Mexicali Correo: [email protected]

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