La era de la intolerancia


 
Reportajez BCS Lunes, 12 Enero, 2015 08:00 PM

El miércoles 7 de enero, el semanario Charlie Hebdo salió a la venta. En su portada traía una caricatura de Michel Houellebecq, autor de “Sumisión”, una novela que visualiza a Francia como un país que para el año 2022 será dominado por el Islam. El titular de la portada fue “Las Predicciones del Mago Houellebecq”, y lleva un dibujo del escritor con el siguiente diálogo: “¡En 2015 pierdo mis dientes y en 2022 hago el ramadán!”, esto en respuesta a una gran polémica que se había desatado en estas últimas semanas, a raíz del citado libro cuyo autor ha sido calificado como todo un “islamófobo”. Ese miércoles 7 de enero, el personal creativo y los directivos del semanario estaban reunidos en la sede del periódico especializado en caricaturas satíricas. Era la junta habitual que tenían entre 10:00 y 10:30 am para definir el contenido de la próxima edición. Soren Seelow, reportero de Charlie Hebdo, testigo de los hechos de sangre, narró que la junta editorial se llevaba a cabo en una mesa oval donde se encontraba toda la redacción. Comían croissants y chouquettes, unos panecillos cubiertos de azúcar. Ahí estaban Stéphane Charbonnier, apodado “Charb”, el director de la publicación; los diseñadores Cabu, Wolinski, Tignous, Honoré y Riss; los reporteros Laurent Léger, Fabrice Nicolino y Philippe Lançon; el economista Bernard Maris y los cronistas Sigolène Vinson y Elsa Cayat. La costumbre era que al terminar la sesión, todo el personal iría a comer a Petites Canailles, un bistro ubicado en la calle Amelot de París. Ese día ninguno de los periodistas y caricaturistas fue a Petites Canailles. La discusión de trabajo en las oficinas de Charlie Hebdo fue súbitamente interrumpida por dos hombres que entraron armados con rifles de asalto y encapuchados. Uno de los agresores preguntó: “¿Charb?”, y tan pronto como identificó su objetivo, soltó la ráfaga. Después gritó “Allahou Akbar” (“Dios es grande”) y le advirtió al resto: “¡Ustedes van a pagar por haber insultado al Profeta!”. De ahí fueron identificando a cada una de sus víctimas por nombre. Once minutos más tarde, 12 personas habían sido asesinadas, incluyendo dos policías que velaban por la seguridad de los colaboradores de Charlie Hebdo. Además, quedaban 11 heridos, cuatro de gravedad. Al momento éste ha sido el peor ataque a la prensa del que se tenga memoria. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en muchos países -incluido México-, es que la sociedad francesa de inmediato reaccionó ante lo sucedido. Cien mil parisinos tomaron las calles para mostrar su solidaridad con los periodistas y comenzar un período de duelo que dejó a la simbólica Torre Eiffel sin luz, en lo que hoy se conoce como la capital del dolor. La reacción en Europa ha sido multitudinaria, emotiva, con las principales portadas de la prensa escrita y los titulares de noticieros de televisión y radio dedicados a mostrar su indignación por haber silenciado por la vía de la violencia a una decena de voces críticas que semana tras semana generaban el debate a través de Charlie Hebdo. “Hoy este atentado nos recuerda cuán frágil puede ser la libertad de expresión y de prensa y, a su vez, que no debemos darla por sentado, sino defenderla, custodiarla y promoverla en forma cotidiana”, dijo Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). A la par, las autoridades de la SIP consideraron que el atentado en Francia es un “acto de barbarie contra una sociedad democrática que siempre abrazó con respeto y tolerancia las opiniones, informaciones y críticas más diversas y plurales”. En este contexto, el historiador Lorenzo Meyer compartió con ZETA su perspectiva del atentado contra Charlie Hebdo. “En primer lugar, el tema mismo de la caricatura política puede parecer a primera vista algo superficial, pero las caricaturas políticas son editoriales cada una de ellas si se requiere una doble capacidad, la artística para captar la imagen y la capacidad de entender a fondo el problema que se trata en la caricatura, porque insisto, es una editorial que se asimila en segundos y no es fácil hacerlo. Todas las caricaturas tienen una tesis, y las buenas caricaturas pueden ser más efectivas en transmitir una idea que una editorial de cuatro, cinco cuartillas”, explicó. El autor de “Nuestra Tragedia Persistente. La Democracia Autoritaria en México” (Debate, 2013), advirtió que “al atacar o al confrontar, chocar con caricaturistas, pues no se está chocando con una parte secundaria de la prensa, sino con una parte central que parece digamos ligera, pero no necesariamente. La caricatura puede ser tan profunda como una reflexión muy sesuda, que tenga hasta pies de página”. Profesor emérito de El Colegio de México (COLMEX) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), Meyer sostiene que “en segundo lugar es el hecho muy común ahora y que va a seguir siendo desafortunadamente común, y al que yo no le encuentro una solución, es el choque entre el mundo de Occidente y el islamismo militante. “Durante siglos el Islam pudo estar delante del mundo occidental en muchas cosas, pero luego se voltearon los papeles y el mundo occidental se impuso, e incluso humilló a los países y a las regiones islámicas, entonces hay un enorme resentimiento del Islam hacia Occidente, un resentimiento que tiene bases muy objetivas, sobre todo el imperialismo del Siglo XIX y del Siglo XX, donde una buena parte del mundo islámico fue apropiada y explotada por el mundo occidental”, citó. El factor causa-efecto entonces se materializa a través del terrorismo, como expone Meyer: “Ese resentimiento está saliendo ahora y, cuando hay una burla por la vía de la caricatura o de lo que sea también de letra, del discurso hacia el centro de esa cultura islámica, en particular hacia el Profeta, se está ahí teniendo un choque de culturas o de civilizaciones, para usar la frase se Samuel Huntington, un choque con una muy difícil solución; porque desde Occidente se dice ‘la libertad de expresión’, y yo estoy de acuerdo, dentro de mi propio espacio civilizatorio no hay duda que me parece que la libertad de expresión debe de ser absoluta; pero cuando se choca con otra civilización, yo ya no estoy tan seguro. “Ellos (islamistas) se sienten moralmente tan reivindicados como nosotros (los occidentales) al insistir en la libertad de expresión como parte de un derecho humano, como parte del funcionamiento democrático, pero desde el otro lado es un insulto a lo más profundo; no hay tolerancia del otro lado (del Islam)”. — ¿Habrá tolerancia a futuro? “No creo que vaya a haber tolerancia, no veo que la evolución del Islam, al menos no en el corto plazo dé espacios a la tolerancia; claro que hay países, grupos y clases que son islámicos y tolerantes, pero los duros no veo que vayan a cambiar; incluso si en el choque armado pueden perder, eso no les va a convencer de que fueron por un camino errado, sino que, bueno, ‘los altos designios del Señor así lo determinaron’, pero ellos se consideran con la obligación de actos como éste, que a nosotros nos parecen demenciales, y entonces el choque de dos formas de ver el mundo en donde no veo por ahora un campo de entendimiento. Claro, el Islam no radical está dispuesto a entenderse con el Occidente, pero la parte radical no”. — Tomando en cuenta las migraciones del mundo musulmán y demás culturas orientales a Occidente, principalmente a Europa, ¿qué consecuencias advierte luego de la masacre a la revista francesa Charlie Hebdo? “Están formándose islas culturales en los diferentes países de Occidente, y ahí puede venir incluso un endurecimiento de la parte islámica al verse rodeada de Occidente, y está en Occidente porque la situación económica que en buena medida la pueden atribuir a las razones del colonialismo occidental de siglos pasados, que dejaron a sus países en una situación muy vulnerable. “Por ejemplo, ellos tienen que marcharse de Argelia a Francia para poder sobrevivir, como nosotros tememos que marcharnos a los Estados Unidos pues no porque tengamos un amor desmedido por los norteamericanos, sino porque ahí es donde hay un mercado más exitoso que el que tenemos aquí adentro (en México). “Entonces, se marchan por unas razones, pero su visión del mundo está basada en la fe, no en cosas racionales; así es que, qué le hace uno cuando lo indemostrable es el centro de la visión del mundo, entonces van a hacer ciudadelas dentro del mundo occidental; y el mundo occidental, que tiene además sus radicales, sus xenófobos, sus racistas, ¡Dios Santo! Yo no le arriendo las ganancias a ninguno de los dos”. — Finalmente, ¿cómo visualiza ese choque de civilizaciones? “Lo veo como que el mundo occidental lo va a tener que administrar, pero no lo va a poder resolver”. Entre la tarde y la noche de mismo miércoles 7, los hermanos Chérif y Said Kouachi, de 32 y 34 años de edad, respectivamente,  ambos nacidos en París, se convirtieron en los hombres más buscados de Francia, al ser considerados los principales sospechosos del ataque contra Charlie Hebdo. De acuerdo con Bernard Cazeneuve, ministro del Interior, Chérif es un “violento antisemita” que fue detenido por la Policía francesa en febrero de 2005 cuando planeaba trasladarse a Irak para combatir a las fuerzas norteamericanas. Chérif nació en el distrito 10 de la ciudad capital, muy cerca de las instalaciones de Charlie Hebdo. Según su perfil, era un huérfano de padres argelinos que fue adoctrinado por Farid Benyetton, un joven predicador que encabeza una célula yihadista que reclutaba combatientes para una filial iraquí de Al Qaeda. Por este tipo de actividades, Koachi ya había pasado tres años en la cárcel. Según se reporta en la prensa francesa, Chérif se ganaba la vida repartiendo pizzas y le gustaba el rap. Said, el mayor, no había estado en prisión, pero de acuerdo a reportes de fuentes europeas, fue entrenado en los campos de Al Qaeda en Yemen. Said no tenía empleo y era investigado por las autoridades por problemas familiares. A él le pertenecía la identificación que ambos sospechosos olvidaron en el auto Citroën C3 en el que huyeron después de la masacre en las oficinas de Charlie Hebdo. Continúa desaparecido en Veracruz Desde las 7:00 pm del viernes 2 de enero de 2015, Moisés Sánchez Cerezo, periodista del municipio de Medellín de Bravo, Veracruz, fue privado de la libertad por hombres armados. Artículo 19 informó que ese día el comunicador se encontraba en su domicilio, en la colonia Gutiérrez Rosas, y de acuerdo con testigos, además de sacarlo con violencia de su vivienda, los responsables se llevaron su computadora, cámara fotográfica y teléfono celular. La organización que dirige Darío Ramírez en México detalló que Sánchez Cerezo es director y editor del periódico La Unión de Medellín de Bravo, “medio de comunicación que informa de manera crítica sobre las diferentes problemáticas de su municipio”. Artículo 19 confirmó que Moisés Sánchez había sido amenazado: “Información proporcionada de manera anónima a Article 19, revela que el periodismo y activismo realizado por Sánchez Cerezo provocó el enojo del alcalde de Medellín de Bravo, pues ‘tres días antes de la privación del periodista, éste se enteró a través de una fuente confiable que el alcalde Omar Cruz Reyes pretendía callarlo, dándole una lección’”. Pero el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, minimizó el levantón de Moisés Sánchez argumentando que no era periodista: “No es reportero, es conductor de taxi y activista vecinal”. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) solicitó a la Procuraduría General de la República (PGR) la atracción del caso. Artículo 19 ha documentado el asesinato de 15 periodistas del año 2000 a la fecha en Veracruz, por posible relación con su labor periodística. Cinco más se encuentran desaparecidos: “Todos estos casos en completa impunidad”. De acuerdo con la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), durante 2014 fueron asesinados 10 periodistas en México, país que es considerado por Reporteros sin Fronteras como el sexto en el mundo con más homicidios de reporteros. Todos impunes, a la fecha. (Enrique Mendoza Hernández)

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