Hank y Astiazarán coronan a nuevo dirigente


 
Lunes, 19 Enero, 2015 08:00 PM

Apenas se acercaron los tiempos de precampaña, el Partido Revolucionario Institucional entregó al alcalde de Tijuana, Jorge Astiazarán Orcí y su grupo, la responsabilidad de las elecciones próximas en la ciudad. Como prueba, Astiazarán despachó a Franciscana Krauss del Comité Municipal del partido, y en su lugar, colocó a Tirso Alfonso Liévano Hernández, quien hasta el viernes 9 de enero fungió como director municipal de Protección al Ambiente. Identificado en el pasado con el grupo de Amador Rodríguez Lozano, Tirso ahora lo es con el de Jorge Hank, de quien fue delegado de la Zona Centro, cuando el de las apuestas fue alcalde. Además, es suegro del secretario de Gobierno del Ayuntamiento de Tijuana, Bernardo Padilla. El sábado 10 de enero, en la toma de posesión en el tricolor, recibió el apoyo y la presencia de sus dos ex jefes. Hank y Astiazarán apapacharon entre calores y sudores a Tirso, en su estreno como dirigente provisional del PRI en Tijuana. Ese día, decenas de calafias y camionetas, habitantes de centros de rehabilitación y cientos de familias, fueron llevados a la sede del Revolucionario Institucional para presenciar el cambio de dirigencia municipal.   Pasaditas las  doce del día, en aquel jolgorio Franciscana Krauss dejó de dirigir el partido en el municipio. En su lugar, Tirso Liévano Hernández no dejó de levantar las manos de alegría, como si la suya fuera una victoria y no una designación. A risa y brazos abiertos, fue ungido por los designios del “primer priista de la ciudad”, tal como él llamó al alcalde de Tijuana. Con las oficinas del PRI a su máxima capacidad, lo único democrático fue el sudor de los cientos de priistas y acarreados que a empujones, se metieron al edificio, convertido en un oloroso y obligatorio baño sauna. Fue tanto lo sofocado del lugar, que el suelo y las puertas de cristal se empañaron; húmedos suelo y paredes. Señoras con más de dos hijos, abuelitas atoradas en la multitud, hombres que confesaron ir de albergues para drogadictos, decenas y decenas de pobladores de colonias marginadas… el olor del PRI encarnado en su público impuesto. Surrealista, un mariachi postrado a la puerta competía contra unas bocinas que despedían música de antro. En el estrado, las posiciones de todos describieron la importancia y los grupos que prevalecieron. De izquierda a derecha, Xicoténcatl Leyva Mortera, último gobernador electo en Baja California del PRI -de hecho al quinto año fue retirado-; Jorge Hank Rhon, que tenía el talante tan colorado como su apretada camiseta de los “Xolos”; Martha Rubio, quien asumió la secretaría general del partido y quien representa la cuota para el equipo castrotrentista. Al centro, Nancy Sánchez, dirigente estatal; Franciscana Krauss, la saliente; Jorge Astiazarán, el alcalde; y Tirso Liévano, el nuevo. A los extremos y alrededor de la “mesa de honor”, diputados federales, legisladores locales, regidores, precandidatos y funcionarios de todas las cepas de gobierno. El ex gobernador de Baja California, Xicoténcatl Leyva, daba oficialmente la bienvenida al nuevo presidente del partido, al que corresponderá organizar las elecciones de 2015. Nancy Sánchez pidió unidad y un solo partido, y consoló a Krauss por su trabajo, y a Carlos Guerrero, su secretario general: “Tendrá (Krauss) una recompensa porque el partido es noble  y generoso”, dijo la dirigente estatal, sin especificar si será la diputación plurinominal a la que aspira la ex regidora -quien, por cierto, viene de perder la diputación local del Distrito 10 en 2013-, o si se trata de alguna delegación. En su turno, Tirso Liévano se dijo agradecido al partido “por la confianza” que se le deposita, y aseguró, irían por los cuatro distritos electorales de Tijuana. “Vamos a salir muy unidos, ¿que hay diferencias de opinión? Pues si en la familia las hay, que no las haya en un partido. Pero en este momento, y viendo el agradecimiento y apoyo que me han dado los sectores del partido, me siento muy contento y con un gran respaldo para salir como los priistas solo sabemos salir: unidos”,  perjuró Tirso.   Astiazarán cerró la ceremonia, tomando la palabra para sentenciar que en el PRI “no hay tribus ni grupos”, y pregonó la unidad en el partido. Pero momentos después, Martha Rubio se negaría a alzarle la mano Jorge Hank en señal de victoria. De hecho, cuando el del Hipódromo tuvo la intención de tomarle el brazo, la regidora de plano lo hizo a un lado, con un ademán de desconocimiento. El nuevo dirigente ya despacha en las oficinas del partido y bajo el brazo protector del alcalde y los suyos. 

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