El complejo escenario de Carlos Mendoza Davis


 
Martes, 20 Enero, 2015 08:00 PM

El contexto político para el aspirante del PAN, Carlos Mendoza Davis, es visto “muy complicado” y hasta cierto punto complejo, por tres factores. El primero es la guerra interna entre neopanistas y panistas de la vieja guardia, que no terminan por ceder sus candidaturas a perredistas empanizados, como es el caso de Armando Martínez Vega en La Paz y Arturo Susarrey en Loreto, quienes han formado un dique de contención y registrado como precandidatos al empresario Óscar Higuera Murillo en La Paz, y al ex alcalde Alfredo García Green en Loreto. La vieja guardia panista que alega el aspirante del PAN, Carlos Mendoza Davis, está rodeado de puro saltimbanqui político, proveniente principalmente de las corrientes perredistas de Narciso Agúndez Montaño y Leonel Cota Montaño, también están peleando espacios en el Congreso local; por lo que registraron al diputado federal con licencia, Alfredo Zamora García, como precandidato en la diputación del Distrito Electoral II Local, y a Alicia Uribe Figueroa como aspirante a la diputación plurinominal, más los que se vayan sumando en los próximos días. Este tipo de disputas, como quedó plenamente comprobado en el proceso electoral de 2012, hicieron mucho daño al entonces candidato a senador del PAN, Carlos Mendoza Davis, cuando primero enfrentó una huelga de hambre de la aspirante a diputada federal en aquel entonces, Miriam Muñoz Vargas, en contra de la designación de Arturo de la Rosa Escalante, y después, la pugna por la candidatura de la llamada segunda fórmula, a raíz de la cuota de género -según juicio promovido por Alicia Uribe Figueroa-, donde fueron removidos de sus candidaturas, Elías Gutiérrez Osuna y Guadalupe Saldaña, está última tras la revocación de la candidatura por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación,  terminó como candidata Ana Lorena Castro Iglesias. En aquel entonces, y a pesar de todo todas las condiciones a su favor, el abanderado panista terminó perdiendo contra Ricardo Barroso Agramont, del PRI. El segundo es el tema de inseguridad,  el coco de los panistas, porque a pesar de los “buenos números” del gobernador Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, la debacle albiazul es más que evidente, derivado de que no solo está golpeando al gobernante en turno, sino a todos los aspirantes del PAN, sobre todo cuando es públicamente conocido que el primer circulo de Covarrubias, es responsable de la ola de violencia en La Paz, que amenaza con extenderse a Los Cabos. La ola de violencia, sobre todo en La Paz, tiene muy inquietos y preocupados a los electores, quienes no ven fin a esta guerra, salvo que el PAN deje el poder gubernamental. El tercero es que lamentablemente, Carlos Mendoza Davis no es un candidato que goce de basta popularidad como en su momento fue Marcos Covarrubias Villaseñor, incluso su padre, el finado ex gobernador Ángel César Mendoza Arámburo. Pero para su buena suerte, la “ventaja” de Barroso Agramont todavía no es determinante y, pende de los “acuerdos” y “amarres” con los que pueda consolidarse su candidatura, tomando en cuenta que Esthela Ponce e Isaías González Cuevas, podría estar o no de acuerdo en la nominación. Las negociaciones por las cinco alcaldías, 16 diputaciones locales y dos diputaciones federales, así como los espacios en el próximo gabinete, todavía estarán en proceso, y es claro que cada unos de ellos va a reclamar sus espacios, y del toma y daca dependerá que puedan salir al proceso “juntos” y de la mano. Una mala dedición, aun cuando es sabido de que el PRI suele disciplinar a sus militantes, podría revertir las condiciones políticas tan favorables para los tricolores en este momento, sobre todo cuando es pública la amistad entre el gobernador Marcos Covarrubias Villaseñor, y la alcaldesa de La Paz, Esthela Ponce Beltrán.

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