Don Julio, delator de fechorías


 
Cartaz Lunes, 12 Enero, 2015 04:00 PM

Terrible consternación debe ser para todo México el sensible fallecimiento de don Julio Scherer García, un ser que adoptó el periodismo como una de las actividades más nobles que puedan existir. Maestro y guía de generaciones enteras de trabajadores de los medios de información, incorruptible y vertical en un país donde lo que manda es el soborno y el cohecho, más para esta profesión mal vista por muchos como un oficio. Un nudo en la garganta se nos presenta al enterarnos de la desaparición de un personaje que enalteció con la denuncia y la búsqueda de la verdad al diarismo. Hablar de Julio Scherer es hablar con palabras mayúsculas de un periodismo que convirtió a la profesión en un apostolado. Su desaparición llega en el peor de los momentos de la vida nacional. Un país dividido y desangrado, hundido en un callejón sin salida, sin pies ni cabeza, dolido y con una población mayoritariamente adormecida, víctima de su incultura a la que arrinconó planificadamente ese viejo sistema de gobierno, que los mismos mexicanos se encargaron de resucitar por la aparente belleza física de quien hoy ocupa la silla del águila. Nos abandona indeseablemente don Julio, una noticia que por el infortunio de la vida tarde o temprano tendría que llegar. El periodismo de México está de luto, la clase política y los dueños del gran capital de plácemes, con la desaparición del mayor delator de sus fechorías. El periodismo es para el hombre solo pero inconmovible hasta su última soledad, asentó en alguna ocasión. Convirtió a la Cooperativa Excélsior en uno de los diarios de mayor prestigio en el mundo, las ediciones de esa desaparecida casa editorial (aunque hoy existe una hebdomadaria con ese nombre), escribieron memorables páginas de la historia de México. La Primera de Últimas Noticias (de Excélsior que salía a las calles a las 11 horas), la Segunda a las 16 horas, fundo TV-Producciones Excélsior antecedente de todos los noticiarios de la televisión en México y quizá del mundo, Jueves de Excélsior, Revista de Revista y Plural. Con sus rotograbados en color sepia, con sus secciones de cultura y deportes que eran un deleite para la lectura diaria. Cómo no recordar cuando llegaba del Distrito Federal en el vuelo de la una, aquí a Tijuana el Excélsior, esperado ya por sus lectores alrededor de las dos de la tarde que era cuando comenzaba a circular con la noticias del país. Días antes partió también de este mundo don Vicente Leñero, el alma del Semanario Proceso, ambos convirtieron a la revista en el medio periodístico del país más influyente. Las revelaciones que entregó la mancuerna Scherer-Leñero, son testimonio vivo de un México infame, sin justicia social, desangrado y atormentado por la mentira y la corrupción. Descanse en paz don Julio Scherer García.   Eduardo González Silva Tijuana, B.C.

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