Don José Alfredo Jiménez Sandoval


 
Lunes, 26 Enero, 2015 04:00 PM

“25 años de apasionada entrega” “Amanecí Otra Vez” es, en infinidad de aspectos, mi canción favorita del mágico repertorio de la música vernácula de nuestro País. Como incontables de las obras del compositor, ha sido interpretada –y grabada– por los más grandes cantantes de todos los tiempos desde que se estrenó en 1964 en la soberbia película “El Gallo de Oro”, para muchos incluido el escribiente, la mejor película en su tipo, en la tradición del cine mexicano. Ahí se acrecentó la magistral fama en la que ya estaba inmerso, el inolvidable y genial autor Don José Alfredo Jiménez.  Debe de haber sido en el 72, cuando lo vi por primera vez actuar en vivo por televisión nacional, esa irrepetible tarde le cantó al entonces Presidente de la República, durante una celebración en la que se le homenajeó como “El Rey” de la música Ranchera, ya convertido en leyenda viviente por su popularidad, carisma, versatilidad y sobre todo, por ser considerado el único y verdadero “Hijo del Pueblo”, por su majestuosa capacidad creativa, tan fecunda como sensible, que llegaba y llegará eternamente a lo más profundo de los sentimientos de nuestra esencia y origen.  Sus prolíficas letras lo condujeron a escribir la increíble cantidad de 1000 melodías que han dado la vuelta al mundo, interpretadas por los íconos que ya iluminan el firmamento de las más emblemáticas figuras de las canciones de nuestra tierra, entrañables expresiones que salen desde el corazón y las maravillosas voces de Jorge Negrete, Pedro Infante, Lucha Villa,  Miguel Aceves Mejía, Lola Beltrán, Chavela Vargas y Javier Solís, por mencionar a los primeros que inscribieron su camino en el estrellato, gracias a las colosales piezas de Don José Alfredo y que siguen siendo encumbradas por las nuevas figuras mundiales del espectáculo como Plácido Domingo, Luis Miguel, Julio Iglesias, Vicente Fernández, Ana Belén, Emmanuel, José Luis Rodríguez “El Puma”, Natalia Lafourcade, Alejandro Fernández o Joaquín Sabina, por citar a los más emblemáticos de los enamorados de la infinita y sencilla lírica del sensible y fenomenal artista, a la que sin ninguna duda, todos los que cantan han acudido para demostrar la plenitud de su amor.  Nacido en Dolores Hidalgo, en el corazón de los “Caminos de Guanajuato” el 19 de enero de 1926, llego con tan solo 8 años cumplidos a la Capital, donde trabajó desde la primera adolescencia en infinidad de oficios para aportar a la economía familiar, siendo un futbolista sobresaliente, en 1948 Don Andrés Huesca le graba “Yo”, que se empieza a escuchar en la radio y al año siguiente, el “Charro-Cantor” incluye en su producción discográfica 7 temas que se convertirían en clásicos; “Ella”, “Tu recuerdo y yo”, “Qué suerte la mía”, “El Jinete”, “El hijo del Pueblo”, “La que se fue” y “Paloma Querida”, esta última compuesta en honor a su esposa Doña Paloma Gálvez. A partir de entonces se escribieron las primeras páginas de su ilustre historia.  Su prolífica trayectoria incluye 23 películas filmadas actuando al lado de las luminarias de la época dorada del cine azteca, donde participó durante 20 años, del 51 al 71, con gran éxito e interpretándose a sí mismo en la mayoría de los casos, lo que permitió disfrutar plenamente de su simpática, encantadora y sencilla personalidad. Recorrió como “El Caballo Blanco” toda la geografía nacional, en caravanas llenas de artistas que en muchos de los casos se vio obligado a patrocinar, para generar la manutención del gremio, feliz de poder estar cerca del pueblo al que tanto le debía y al que incondicionalmente se entregó y del que se sentía realmente adorado e idolatrado, por las muestras incansables de aprecio y admiración a las que correspondía invariablemente. “Yo compongo mis canciones pa’que el pueblo me las cante, y el día que el pueblo me falle, ese día voy a llorar”, rezaba su más emblemática narración. Y así nos dejó llorando a todos, el incomparable Don José Alfredo Jiménez el 23 de noviembre de l973 cuando llegó a la perpetuidad al entregarse a los brazos del creador y alcanzar la inmortalidad. Hasta siempre, buen fin.   Carlos Mora Álvarez, es orgullosamente tijuanense. Ha sido servidor público y dirigente empresarial. Actualmente es Presidente Ejecutivo del Consejo Estatal de Atención al Migrante. Comentarios y sugerencias: [email protected]

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