De “Rosario Tijeras” a “El mundo de afuera”


 
Cultura Lunes, 5 Enero, 2015 08:00 PM

Luego de Laura Restrepo y Juan Gabriel Vásquez, el colombiano que faltaba por ganar el prestigiado Premio Alfaguara de Novela era Jorge Franco, sobre todo por el éxito tanto literario como comercial de “Rosario Tijeras”. Aunque la célebre historia de amor entre Rosario, Antonio y Emilio en medio del tema del sicariato en Colombia ganó el Premio Beca Nacional Colcultura y el Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón en el año 2000, Jorge Franco estaba ausente en la lista de los merecedores colombianos del Premio Alfaguara. “Todo fue una casualidad. La verdad, no escribo realmente para premios. Yo incluso había tenido un contrato anterior con Editorial Planeta, y al tener un contrato por tres novelas pues ya eso me alejaba de la posibilidad de participar en cualquier premio; pero yo ya había terminado ese contrato, estaba libre de elegir editorial”, confesó a Semanario ZETA Jorge Franco. Hay que recordar que, integrado por Laura Restrepo, Sergio Vila-Sanjuán, Ignacio Martínez de Pisón, Ana Cañellas, Nelleke Geel y Pilar Reyes (con voz pero sin voto), el jurado del Premio Alfaguara de Novela destacó el 20 de marzo sobre el envío titulado “Aquel monstruo indomable” bajo el seudónimo de Antonio Benjamín, que luego se supo era Jorge Franco: “El jurado quiere destacar que la obra premiada narra un desquiciado secuestro en un ambiente progresivamente enrarecido mediante la combinación original de elementos de fábula y cuento de hadas y rasgos expresivos de un momento de violencia y crisis. El jurado ha valorado el sentido del humor, la eficacia de los diálogos, la construcción de personajes complejos y la agilidad narrativa que hace que la atención se mantenga hasta la última página”, leyó Laura Restrepo. Después de “Rosario Tijeras” Jorge Franco se convirtió así en el tercer colombiano en obtener el Premio Alfaguara de Novela, después de Laura Restrepo con “Delirio” en 2004 y Juan Gabriel Vásquez por “El ruido de las cosas al caer” en 2011. Es autor del libro de cuentos  “Maldito amor” (1996); y de las novelas “Mala noche” (1997), “Rosario Tijeras” (1999), merecedora del Premio Beca Nacional Colcultura y del Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón en el año 2000; le siguieron las obras de largo aliento “Paraíso Travel” (2002), “Melodrama” (2006) y “Santa Suerte” (2010). “Han sido días muy movidos, llenos de emoción, por supuesto, porque la noticia del Premio Alfaguara a mí me tomó por sorpresa y me ha costado cómo creérmelo; casi todos los días me despierto muy temprano en la mañana y me pregunto en qué momento me gané este Premio porque la verdad no me lo esperaba, ver lo difícil que es llegar a ganarlo y pues me siento muy feliz de haberlo podido lograr”, expresó a Semanario ZETA. — ¿Cómo describes estos 8 meses desde marzo promocionando “El mundo de afuera” por todos los países de habla hispana? “Muy atípicos porque estaba yo un poco habituado a las giras de promoción, pero cuando eres Premio Alfaguara la gira es mucho más intensa, con más medios, tienes la ventaja y la suerte que el mismo premio convoca a mucho más medios, más países, más lectores, eso también es importante, todo ha sido como sobrellevado con la alegría de tener el premio, con esa emoción que implica conocer nuevas culturas, nuevos lectores”. — ¿Cómo ha sido la recepción en los diversos países donde la has presentado? “Pues fíjate que en cada país siento que hay una lectura diferente, yo creo que depende mucho como del entorno de cada lector, depende mucho también del conocimiento que tienen de la realidad colombiana, aunque éste es un libro que se puede leer sin ningún conocimiento de esa realidad, simplemente leerlo como una historia de ficción, como lo que es”. —Tomando en cuenta el tema del secuestro, ¿en Colombia cómo percibiste su recepción? “La lectura en Colombia a veces está sesgada por los hechos reales, que ‘esto no pasó, que Jorge mintió, que cambiaste las fechas’, cosas así, hay gente que puede medir algunos de esos elementos, pero yo la verdad me alegro más cuando es por fuera porque sé que la lectura es mucho más desprevenida, sin tanto prejuicio”. —A pesar de que eres un autor reconocido mundialmente, incluso “Rosario Tijeras” ha sido traducida a más de 15 idiomas, ¿de qué manera impulsa tu trayectoria como escritor el Premio Alfaguara? “Hubo un momento en mi vida como escritor que cambió drásticamente, fue con la publicación de ‘Rosario Tijeras’, relativamente fue un giro en mi vida como escritor, como persona, me sacó a más países, me sacó a otros idiomas, a ser una obra muy traducida y digamos que con este premio hay una feliz coincidencia que yo celebré casi de una manera muy personal muy íntima, porque justo cuando se da el fallo del Premio, en marzo, coincide con los 15 años de la publicación de ‘Rosario Tijeras’ en la Feria de Bogotá, donde se dio todo ese cambio en mi vida. “Es una casualidad que lo aproveché para celebrar, como para yo mismo decir que este premio viene a consolidar 15 años de mucho trabajo, de mucha disciplina, de que entré al oficio con todo lo que implica dedicarse a la escritura con las alegrías, con las frustraciones, con ese reto del día a día que tienes frente a una pantalla de un computador para sacar una historia adelante”. — ¿Cómo ves a perspectiva las palabras de García Márquez cuando se refirió a ti: “Éste es uno de los autores colombianos a quien me gustaría pasarle mi antorcha”? “Es una frase que dijo hace mucho, que incluso yo la tuve guardada para mí durante un par de años, la compartí con los más cercanos, pero se hizo pública solamente dos años después cuando alguien por allá a través de las editoriales pidió la autorización para usarla, a él, yo no quise pedirle porque yo sentía que era un regalo para mí, y que ya con eso era suficiente. “Tal vez también era un poco de miedo que esa frase se hiciera pública porque eso implicaba un poco de compromiso, pero cuando se hizo pública ya me dio tiempo de asimilarla, como de gozarla; y ya había entendido desde el comienzo que ésta era una frase para gozarla y olvidarla. “Olvidarla en el sentido de que no podía volverse, así como espero sea lo del Premio Alfaguara, una situación de que me genere presión o estrés al momento de escribir; entonces lo celebré, la gocé, pero sabía que esa frase no me iba a garantizar un éxito editorial siguiente, ni que me iba hacer mejor escritor”. —Cuando escribiste “El mundo de afuera” apegada a lo fantástico, ¿tomabas en cuenta el realismo mágico de García Márquez? “La misma historia me fue llevando a tocar ese lado fantástico, porque cuando yo decido que voy a recrear un poco la vida en ese castillo, como era la vida de esa niña, que vivía demasiado sobreprotegida y agobiada por la soledad, pues decidí que iba a inventar un mundo propio a partir de la imaginación, y sabía que de pronto podía tocar esos terrenos del realismo mágico, pero lo que quise marcar aquí yo creo que lo ayuda el mismo personaje, que venga desde la niña, era incursionar más en algo más cercano al cuento de hadas. “En eso me ayudó muchísimo el hecho de ser padre, yo soy papá desde hace ocho años de una niña con la que leo todas las noches, leemos literatura infantil, historias de castillos, de princesas, de animales fabulosos, entonces simplemente de lo que yo me di cuenta era que yo iba a estar mucho más cercano por ejemplo al mundo y a la influencia de un Lewis Carroll con ‘Alicia en el país de las maravillas’, donde de pronto esta historia iba a encontrar como la madriguera, la puerta, el agujero por donde meterse para entrar en un mundo totalmente diferente. “Lo que sucede con el realismo mágico es que las personas simplemente están haciendo lo cotidiano y de pronto pues se rompe esa cotidianidad tan aferrada a la realidad para una fragmentación de esa realidad y pasar a otra; aquí no, aquí lo que yo sentía era como que ese túnel por donde entró “Alicia en el país de las maravillas” era como esa entrada a ese bosque donde ese niño entraba y ahí todo tenía una connotación mágica”. —Finalmente, después de “Rosario Tijeras” escribiste “Paraíso Travel” (2002), “Melodrama” (2006) y “Santa Suerte” (2010); ¿qué tan difícil ha sido escribir luego de 8 meses de ganar el Premio Alfaguara? “Mira, no lo he hecho porque he estado viajando de un lugar a otro, yo no soy un escritor que pueda hacerlo en los hoteles ni escribir en los aviones; he estado atendiendo la solicitud de los medios que a veces me hacen entrevistas, también coincidió esto con la muerte de García Márquez, he participado en homenajes, en preparar textos para esos homenajes, entonces no me he sentado a escribir ficción. “He tomado notas, pero ya tengo como la necesidad y también como un poco de culpa como de haber abandonado el oficio, pero, bueno, sabía desde el momento en que gané el Premio que iba a ser un año difícil para la escritura, pero espero muy pronto sentarme a sacar una historia adelante con ese concepto de tratar de pasar la página del premio, que no sea como un motivo de tormento ni de estrés, sino de cómo juego con la literatura, cómo experimento de nuevo para ver qué más puedo experimentar en este camino de la escritura”.

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