Ciento veinte…


 
Lunes, 26 Enero, 2015 04:00 PM

Versiones confusas, detenciones luego, acusaciones después, protestas, movilizaciones, reuniones y, en general, un total repudio a una macabra historia en la que asesinaron a varios y se llevaron a más; 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa –literalmente– fueron desaparecidos por policías municipales y delincuentes. Mañana sábado, llegamos a los primeros 120 días de tan lamentables y reprobables hechos, sin que hasta el momento se tenga la certeza de su paradero y el verdadero móvil, vamos, ni siquiera pueden identificar lo que se supone, serían sus restos mortales; salvo uno de ellos. Tan grave asunto fue mal manejado desde el principio por los gobiernos estatal y federal, y ahora está siendo manoseado con claros tintes políticos, tanto por la parte oficial –tratando de que no le resulte más costoso en el proceso electoral que se avecina– como por parte de los “simpatizantes” violentos que también intentan jalar agua a su molino. Dejando a salvo, desde luego, respetuosamente, el derecho de exigir justicia que les asiste a padres y familiares de los estudiantes víctimas de tan inauditas conductas criminales. Cuando están a punto de completarse los primeros 120 días de la desaparición de estos estudiantes, lejos de verse cercano el esclarecimiento total del caso, por el contrario, la PGR informó el martes pasado, que desde Innsbruck, allá en Austria, les notificaron que “no se tuvo suficiente ADN” para poder identificar 16 restos hallados en un basurero de Cocula, Guerrero. En efecto, el dictamen elaborado por el Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Innsbruck establece que el calor excesivo destruyó el ADN y el ADN mitocondrial que permitirían identificar si se trata de los cuerpos de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de septiembre en Iguala, pero, al mismo tiempo, señala la institución que existe la posibilidad de hacer otros estudios llamados Secuenciación Masivamente Paralela (Massively Parallel Sequencing; MPS, por sus siglas en inglés), “que podrían servir como una herramienta útil para seguir investigando”. Pero, al mismo tiempo, se informó que esta otra prueba tardará al menos 3 meses más y además, existe riesgo de que los extractos de ADN se consuman, sin obtener ningún resultado adicional, les dijeron a la PGR desde Austria. En otras palabras, estamos casi como en el principio… surgen desde luego las dudas, las preguntas y las sospechas. ¿De verdad los delincuentes hicieron su macabro trabajo con tanta eficiencia? ¿Fueron capaces de desaparecer  totalmente sus víctimas? ¿Es creíble y, sobre todo, verificable la versión de la PGR al respecto? ¿Qué hay en el fondo de estos terribles acontecimientos? ¿Qué es lo que no sabemos de los estudiantes y las otras víctimas de Iguala? Por lo pronto, ya son 120 días. P.D.- En este caso, para el gobierno federal, el tiempo puede ser aliado o enemigo… P.D.2.- ¿Le seguirán apostando al olvido?, ¿a otro escándalo igual… o peor?   Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana. Correo: [email protected]

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