Betina González: la promesa argentina


 
Cultura Lunes, 19 Enero, 2015 08:00 PM

“Mi madre, todo lo confiaba a los insultos, la limpieza y la cocina, a pasar con buenas notas el escrutinio de los vecinos. O, en el peor de los casos, el rosario rezado en voz baja y a media luz las noches que mi padre no venía a cenar”, dice María, una de las protagonistas de “Las Poseídas”, novela con la cual la argentina Betina González se puso en el mapa literario. Este título, que en 2012 depositó en manos de la autora el Premio Tusquets, en su momento fue considerado una “novela de iniciación”, cuenta la vida de dos adolescentes en un internado. Hasta ahí no vemos un escenario que no se haya abordado antes en el cine y en la literatura. Sin embargo, conforme vemos crecer las personalidades de María y de su amiga Felisa, poco a poco Betina nos permite asomarnos a mundos oscuros hasta empezar a revelar los crímenes de Estado que marcaron una época en la Argentina de la dictadura militar. Claro que la historia no corre paralela a estos tiempos, sino que transcurre después, pero solo con semejante contexto se logra entender a un personaje tan denso como el de Felisa, con sus misterios que la trastornan y al mismo tiempo, la convierten en líder entre las estudiantes. Además, también ayuda el hecho de que el colegio alguna vez fue un orfanatorio y que en ese ambiente están las muertes de Celia y de Vera, mientras que siguen las pesadillas de Felisa, mismas que poco a poco se entienden a través de los episodios de una vida muy accidentada. Conforme Betina González desdobla las múltiples capas de la personalidad de esta chica, el lector participa en su historia y ansía cada gota de información que permite justificar la conducta de una generación que se formó a pesar de los horrores de un gobierno totalitario que no vivió directamente, pero que forjó su carácter -y sus traumas- a través de sus hogares. De esta manera, González comparte con sus lectores un secreto y despierta constantemente su curiosidad, demostrando así el talento que ya se había asomado desde la publicación de “Arte Menor” en 2006, obra que ganó el Premio Clarín y que se convirtió de inmediato en la novela a leer en Argentina. En aquel entonces, José Saramago, quien fue miembro del jurado, anotó que “de esta novela se puede decir que solo su título es arte menor. Lo que viene después del título es arte mayor”. Y así lo demostró plenamente con “Las Poseídas”, narrativa que ubica a Betina González como una de las voces más prometedoras de la literatura latinoamericana contemporánea.

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