Bahía cochina (Última Parte)


 
Cartaz Lunes, 19 Enero, 2015 04:00 PM

La Coca Cola no será el buque insignia de la vuelta del imperio a Cuba en razón de que la fuerza del expansionismo occidental tiene sembrada desde hace unos años su cabeza de playa en la bahía de La Habana, las cuentitas de color de la actualidad, los accesorios del mundo digital, todos ellos patentes gringas. Los esmarfones, aipods, juatsaps, yutubs, feisbuks, selfis y todas sus aps son las fanfarrias anunciando la llegada del  panem et circenses a la isla. Con ellos estarán desembarcando los geniales artistas de nuestro tiempo, los que mueven masas al consumo: los chicos de la publicidad, el mundo pop y los creadores de efectos, los directores de Hollywood. Cosa de darse una vuelta un fin de semana por la noche a la Avenida de los Presidentes en La Habana para ver a una multitud de jóvenes queriendo parecerse a cualquiera de las figuras del deporte y el espectáculo de la urbe gringa o europea. Adoran las marcas, las ti shirts, los jeans, los tenis Nike, la música de rock, los pelos “a la Rodman”. No son aceptados prendas ni accesorios que no traigan marca original. Me consta. La posesión mágica del objeto que hoy observamos en los autos viejos –gringos– preservados con amor por los cubanos será substituido por la fuerza del marketing creador de un mercado ávido por nuevas y exóticas sensaciones. Habrá corredores de autos como Ayrton Senna. Cuentan con talento y facultades físicas para estar en los drafts de la NFL, NBA o el tour del atletismo profesional. Tendrán velocistas que compitan y venzan a Ussain Bolt. Estarán en el campeonato del mundo de la FIFA de donde saltarán al Real Madrid o al Chelsea. El control de La Habana lo ejercerán a distancia los tiburones del imperio yanqui-oeste europeo desde algún penthouse de un rascacielos en Dubai o Nueva York o Shanghai o Londres o desde un campo de golf en California. Sabemos que la ubicación geográfica es irrelevante frente al dictatorial mundo cibernético. Constataremos muy pronto que la soberanía será, en la práctica, verborrea decantada ante la propagación de la vida light, vida bárbara e instintiva flotando en la bahía, irrumpiendo por ciudades y pueblos. Cuba se infestará de letreros, publicidad, spots, televisión comercial, espectáculos masivos, teleseries, competencias mercantiles, viernes negros, festividades creadas por el mercado para consumir igual que sucedió con la ex Unión Soviética, en la misma dirección que camina China, la de la competencia y el expansionismo. Llegará la inequidad y el pragmatismo feroz, las barras de la moda de la mazmorra del pan y el circo dominante de nuestro tiempo. La emigración del campo a las ciudades y al extranjero será incontrolable. El comercio informal que hoy disimula su presencia saldrá a las calles. Habrá franeleros, chicleros, pedigüeños en las esquinas. Habrá lo que la revolución cubana pregona con legítimo orgullo no existir en Cuba: niños de la calle. Los arqueólogos del futuro identificarán en la basura el abandono del caballo de madera en la playa de La Habana, el momento en que el imperio, con la anuencia de los troyanos cubanos, o contra su voluntad o por su candidez, engancharon el establishment de la revolución cubana –que ya solo es eso, establishment– a la lenta sumersión en los estados primitivos de la humanidad actuales algo que una persona tan persona como Don Pepe Mujica, el presidente de Uruguay, no alcanza a visualizar. (El caballero carece de mirada abarcadora y profunda. Es un hombre del barroco, un criollo congelado. Un buen hombre, un romántico, pues. Nota atroz de la R.) ¿Quedarán años de dignidad sepultados bajo la basura? ¿Resistirá el establishment revolucionario la arremetida de los tiempos que vivimos, los que vienen? ¿Vencerá el Festival de Cine de La Habana a Hollywood, Netflix, YouTube y lo que se invente en el futuro? ¿Cuánto tiempo resistirá de abstenerse el deporte cubano de colgar letreros en sus uniformes? ¿Se quedaran Starbucks, McDonald’s, WalMart o Costco con los brazos cruzados? ¿Victoria’s Secret? ¿Saga, Armani, Vuiton, Converse, Rolex, Mont Blanc, Bulgari, Gucci, Perry Ellis, Chanel, Calvin Klein, Hermenegildo Segna, Hillfiger, Cole Hann, Hugo Boss, American Espress, Sony, Apple, Hitachi, Fox Sports, Amazon? ¿Qué tal una sucursal de Wall Street, una BCV, Bolsa Cubana de Valores? ¿Qué tal etcétera, etcétera, etcétera?   Diego Moreno Correo: [email protected]

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