Ayotzinapa, Tlatlaya y la guerra electoral


 
Lunes, 26 Enero, 2015 04:00 PM

En el corazón de la patria hay dos heridas abiertas que únicamente la justicia podrá cerrar: Tlatlaya y Ayotzinapa. Estamos ante algo mucho más grande que unos casos criminales. Es un asunto que trasciende las nociones de “expediente abierto”. Se trata de dos tragedias que han enlutado al país entero, con implicaciones que van más allá de lo judicial, que han enlutado a familias y comunidades, además de generar ya un impacto social negativo en toda la República. La más somera revisión de la prensa o de estudios de opinión de hará unos 5 meses nos deja ver qué tan duramente se ha afectado a México. Para entonces el gobierno federal enfrentaba un panorama complejo pero manejable, en el que si bien había logros modestos se podía presumir de contar con equilibrios democráticos, paz social y tendencias a la baja en la inseguridad pública. En cuestión de semanas los escenarios políticos nacional e internacional se transformaron radicalmente; a la justa y válida protesta social se sumó un elemento externo que buscaba –y sigue buscando– dinamitar las instituciones del país, por lo que las legítimas manifestaciones de inconformidad se vieron inflamadas y llevadas hasta extremos que hubieran resultado inconcebibles tan solo hará un medio año. Las consecuencias están a la vista del mundo: no solo el gobierno federal, sino el Estado entero se encuentra en jaque, cuestionado, vilipendiado, con la opinión en contra de un porcentaje significativo de los mexicanos. Es por ello que resulta urgente que todas las autoridades involucradas trabajen a marchas forzadas en la resolución definitiva y satisfactoria de los procesos judiciales para que tanto Tlatlaya como Ayotzinapa sean casos juzgados y cerrados antes de que comiencen las campañas para la elección intermedia. De no ponerse un punto final a las investigaciones –de manera transparente y satisfactoria– los debates generados alrededor de los más de dos mil cargos que habrán de dirimirse tendrán como único tema estas dos tragedias, acallando toda propuesta y haciendo de las elecciones intermedias no una apuesta al futuro, sino un ajuste de cuentas con un pasado.   Manuel Espino fue Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional y diputado federal en la LVIII Legislatura. Correo: [email protected] www.twitter.com/ManuelEspino

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio