The November Man


 
Lunes, 8 Septiembre, 2014 03:00 PM

Lo malo de esta película es que si no se hubiese realizado, nada se habría perdido el mundo. Así, a rajatabla. De hecho, estamos ante una cinta de tantas que suelen pasar en la tele a medianoche, un día cualquiera entre semana, y tal vez uno la ve por tedio, por insomnio, o de plano por masoquismo. Protagonizado por Pierce Brosnan, este thriller solo empeora conforme avanza y entendemos cada vez menos la trama parte de un guión escrito por Michael Finch y Karl Gajdusek, basado en la novela de Bill Granges, sobre un espía de nombre Peter Devereaux que se retira cuando atestigua la muerte accidental de un niño de manos de David Mason (Luke Bracey), su aprendiz, quien desobedece una orden directa de su jefe. Mason se convierte en un gran agente, pasan cinco años y Devereaux forzosamente vuelve a la acción cuando lo llaman para proteger a una informante rusa -sí, los rusos vuelven a ser los malos del filme-, que puede exponer al próximo presidente de dicha nación europea (Lazar Ristovski). El problema es que la informante es la madre del hijo de Deveraux, que, además, tiene alguien que le está pisando los talones en la CIA. Ella es asesinada, él se echa la culpa y ahora es el grupo de inteligencia quien lo quiere eliminar, tarea que se le encomienda a Mason. La única salida para el protagonista es escarbar al presidente Federov, que logra descubrir a una esclava sexual que además es menor de edad, pero ahí la cosa apenas comienza. Todo lo demás son sofisticados enfrentamientos, escenas de acción con una coreografía forzada, y más enredos que terminan por tumbar a este “Hombre de Noviembre” envuelto en el típico complot que Ronald Donalson dirigió con un aburrimiento francamente contagioso. *   Punto final.- Que a “Cantinflas” -la película- le fue bien en su semana de estreno en EU…

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