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En Zerio Lunes, 15 Septiembre, 2014 03:00 PM

Un borracho estaba en el bar cuando el mesero decide correrlo porque es hora de cerrar. El hombre se levanta de la silla y se cae de cara al suelo, entonces decide arrastrarse hasta la vereda para tomar un poco de aire. Intenta levantarse de nuevo, pero vuelve a caer golpeándose la nariz contra la banqueta. Viendo que no podía caminar, siguió arrastrándose hasta llegar a su casa. Entra y otra vez intenta levantarse, sin éxito. Así que llega arrastrándose hasta el borde de su cama. Apoyado en la mesita de noche, consigue incorporarse pero rápidamente cae de boca en la cama y queda felizmente dormido. A la mañana siguiente le despiertan los gritos de su esposa: “¿Otra vez? ¡¿Otra vez, sinvergüenza?! ¡Has vuelto a beber!”. El esposo pone cara de inocente y contesta: “No, no… ¡Ya no bebo!”. La mujer interrumpe: “¡No lo niegues, cobarde! ¡Llamaron esta mañana temprano del bar para decirme que  olvidaste la silla de ruedas!”. Autor: El cantinero.

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