De sangre fría


 
Cartaz Lunes, 29 Septiembre, 2014 03:00 PM

Cada día que transcurre en el calendario, más jóvenes y jovenzuelos se ven inmiscuidos en delitos serios, pues arruinan su vida, quizá para el resto de su existir. Se les hace tan fácil cometer delito de homicidio, que sorprende a todo mundo y antes eran delitos pocos o nulos, vistos en la juventud de Baja California. Profesionistas y obreros, personas comunes los cometen. El odio y el ansia de asesinar no conocen niveles escolares. La desintegración familiar induce al delito y hace mancuerna con la nula educación, para convertirse en homicida, hombre o mujer. Padre y madre también son pareja y dupla para cometer infanticidios hoy en día. El odio transforma y cambia totalmente la mentalidad del futuro homicida. Si va de por medio y tocó el cerebro el famoso enervante que no pasa de moda, el “crystal”, se hace más violento y sin arrepentimiento se consuma el delito que cometen las juventudes inmiscuidas en ese consumo, penado hoy en día. Llegar a tal extremo de ser homicida denota que el individuo fue agraviado, o trae en mente poner como meta asesinar. Las cárceles del país están al tope, denotan y ponen de manifiesto la descomposición social de un pueblo poco educado y sin oficio donde mantener la mente y manos ocupadas; también la carestía y los bajos salarios generalmente invitan al delito de robo y a veces el robo va en segundo término del homicidio. Y es más grave penalmente. En Baja California van muchos homicidios, ZETA los ha contabilizado. Homicidios dolosos por odio, que son de alto impacto y hechos por jóvenes que debían estar en un aula o trabajando y buscar el modus vivendi honestamente y no robando lo ajeno y matando. Planeado el delito, el homicida se siente poderoso, capaz, pero la mente sicópata ya lo transformó, a lo que antes debió ser (ciudadano). Enfermedad mental es vista en el homicida después de tal delito. A como va la juventud y si la autoridad o gobierno no pone límites ni herramientas para tener una sana juventud, seguirá y seguirá el delito de los homicidios. La educación paternal y núcleo familiar deben jugar un papel importante, pero a veces esas palabras o consejos de bien no son bien oídos por las juventudes. En procesos penales. No sabemos cuándo se detendrá esto de tanto homicida nuevo, día con día. Orientación, empleo, metas, buenos dividendos, círculo familiar fuerte, aspiraciones son escalones para ser buen ciudadano. Pero el odio, celos envidia, desamor, vicios invaden tales pensamientos, para desencadenar futuros homicidas, que a veces no sabemos quiénes lo serán. Lástima de juventud que se arruina su vida; y los valores cero a la izquierda. A veces tuvieron todo y no lo aprovecharon, pena y tristeza cuando la sangre es fría y cruel. Sabiduría 14, versículo núm. 25. Por todas partes se mezclan sangre y asesinatos, robos, hipocresía, corrupción, engaños, peleas y perjurio. Fin.   Leopoldo Durán R. Tijuana, B. C.

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