Carecochis en tiempos buenos


 
Lunes, 15 Septiembre, 2014 03:00 PM

Donde se narra de cuando aún se ganaba más o menos y unos asuntos de autógrafos, poquitito antes que Miguel de la Madrid nos partiera la economía en gajos. El relato del Lobo y varias llamadas que recibí me animan a seguir escribiendo pa’l ZETA. Recuerdo muchos tiempos buenos. Allá por los 85 el Lyon y el Carecochi en sus pininos, queriendo pegar con tubo. La revista “Chicali News” vendiéndose como pan caliente o al menos como birote tibio. Mis cartones diarios del Novedades a todo color. Una hazaña de la fotomecánica de hace 30 años. La Palmi recién nacida, el Servando aun en proyectos. Alma, mi esposa, chambeando duro aquí y allá, comerciante por naturaleza. No la mandé al tubo nomás porque soy chapado a la antigua, pero atributos físicos le sobraban. (Ooops, ¿¿¿qué estoy diciendo??? ¡Sorry!) Mis amigos del Club Macuache Sound Machine en su apogeo, tololoche, guitarras, redova, acordeón y armónica. Nuestra primera voz, el Chuy Corpus, privilegiado con falsete de primera. Con decirles que llegó a impresionar en vivo a los del Mariachi Vargas. Todo bien, la casa en construcción a medias, batallándole como todos pero nada que no se pudiera solucionar con paciencia. Igual se medio construía un ranchillo de dos cuartos y muchos árboles en el Ejido Hipólito Rentería. Por cierto, qué bien me caen los ejidatarios Se me acercó Gerardo, “El Memín”… Oye Lyon, ¿es cierto que tú das autógrafos? (Lyon) -Simón, Memín. (Memín): ¿Todavía te quedan? (Lyon): (jejejeje) No…. se me acaban de terminar. (Memín): Bueno, ni modo…. ahi’ palotra. Y ya se iba….. (Lyon): Espérate, mira un autógrafo, es que te ponga mi nombre en un papel. ¿Quieres uno? (Memín): Ah… eso…..no… ¿pa qué? (Lyon) ¡¡¡Ploooooop!!! Autógrafos 2 Estábamos mi amigo Alfredo S. y yo echando unas en el Lucerna. Cosa rara, porque éramos de junta de mejoras y arboledas, en eso entra Tony Aguilar con Kiko Santana y se ponen a pistear como a cinco metros de nosotros. Se me pasó comentarles que también iba Alfredo con su esposa, de muy buen ver. (Ella): -Miren, miren, ¡¡¡Tony Aguilar!!! Qué guapoooo. (Alfredo): Mmmjm. (Yo) Órale… se le ve que anda hasta el chiflo. (Ella): Le voy a pedir un autógrafo… y ahí va en friega con pluma y papel. -Tony, Tony, deme su autógrafo por favor. (Tony, levantando la ceja tipo Armendáriz y ensalivándose el bigote) “Yo los autógrafos los doy en mi cuarto a las 3 de la mañana”. Se regresa toda agüitada la morra y nos cuenta. Y Alfredo, que era un cerillo ahí va con el Aguilar. -Señor Aguilar, disculpe… yo quiero un autógrafo de Flor Silvestre. ¡¡¡Toma chango tu birote!!! Se cruzaron las miradas… luego, silencio sepulcral… musiquita de “el bueno, el malo y el feo…” turururuuuuuú… Primero chispas y puñales de los ojos y que se arman los fregazos. Entre meseros, Kiko y su servilleta calmamos la bronca. Alfredo, ex guerrillero comunista, Tony ranchero bragado… buen tiro. Fin finito final. Moraleja: Si eres artista famoso, no seas hocicón. Y si no eres ni artista ni famoso, de todas maneras no seas hocicón. Fin finito final. P.D. Aun así, te recordamos con cariño donde quiera que estés, Tony Aguilar.   Lyon.

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