80 años de Martí Soler


 
Cultura Lunes, 22 Septiembre, 2014 07:00 PM

Instituciones de cultura mexicanas rindieron homenaje en Bellas Artes al tipógrafo, traductor, editor y escritor. Festeja con su poemario “Variaciones de voz y cuerpo” editado por el FCE. En torno a la violencia en el país, advierte que en la administración de EPN “no ha habido todavía resultados”

 

 

Ha sido un año de homenajes en el mundo literario, editorial y cultural hispanoparlante. En 2014 se celebraron los centenarios de los natalicios de Octavio Paz, Julio Cortázar, Efraín Huerta, José Revueltas y María Félix. Por si fuera poco, este año se conmemoran 8 décadas de la fundación del Fondo de Cultura Económica (FCE) por Daniel Cosío Villegas; y también cumplen 80 años Gabriel Zaid, Hugo Gutiérrez Vega, José de la Colina y el editor español radicado en México, Martí Soler.

En 2006, el Estado Mexicano concedió a Martí Soler el Águila Azteca, máxima condecoración otorgada a un extranjero que ha contribuido al desarrollo no solo cultural sino general de México.

Por su trayectoria, el FCE lo nombró coordinador general de las actividades editoriales de los natalicios de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas, y del 80 Aniversario del Fondo.

Mientras tanto, en el marco del ciclo “Protagonistas de la Literatura Mexicana” a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y Fondo de Cultura Económica (FCE), el domingo 17 de agosto se rindió un merecido tributo a Martí Soler.

“Es un editor de la vieja escuela consagrado a esa ‘religión secular’ cuyo nombre debemos escribir con mayúsculas: El Trabajo Bien Hecho”, expresó David Huerta durante la distinción sucedida en la Sala Manuel M. Ponce de Palacio de Bellas Artes.

Mientras tanto, el FCE que dirige José Carreño Carlón, reconoció:

“Martí Soler ocupa un sitio histórico en la edición de libros en México. Con apego al estilo clásico y con grandes maestros, comenzó a escribir su historia en nuestro país hace más de cincuenta años. Desde entonces, se ha prodigado también como poeta, traductor y maestro para las nuevas generaciones, dado su vasto conocimiento y sencillez para compartirlo”.

 

La primera etapa

Cuando llegó México, Martí Soler era apenas un adolescente. Nació en Gavà, Barcelona el 30 de julio de 1934 y cursó sus estudios primarios en su ciudad natal durante la dictadura de Francisco Franco en España: “Fue una vida de ciertas restricciones económicas, pero finalmente con el acceso a una buena biblioteca que era la de mi padre Josep Soler Vidal y a la biblioteca municipal”, cuenta a Semanario ZETA Martí Soler en su oficina junto a la biblioteca Gonzalo Robles ubicada en la sede del FCE en la Ciudad de México.

Después, debido a los horrores del franquismo, se exilió en México con su familia en 1947.

Con dos años cursados en la Facultad de Arquitectura incursionó en la edición de libros, siendo sus maestros Alexandre Alphonse Marius Stols, Alí Chumacero, Joaquín Díez-Canedo y Arnaldo Orfila.

Cuando cumplió 25 años, en 1959, comenzó a trabajar en el Fondo de Cultura Económica como técnico editorial: “A partir de ahí creo que mi capacidad para absorber todos los intríngulis del libro me llevaron a ir progresando hasta llegar a ahora”, reconoce el poeta.

Alrededor de 1965, Martí Soler tiene la oportunidad de regresarse a España tal como lo hicieran algunos de sus familiares, pero el editor decide quedarse en México:

“Era la decisión unívoca de decir ‘me voy o me quedo’. Ya estaba casado (con Elsa Cecilia Frost), había nacido mi primer hijo, Pablo, y por lo tanto era: ‘o irme yo solo o llevar a toda la familia o quedarme’; y como lo otro era bastante complicado, tanto desde el punto familiar como de trabajo, ir sin tener un lugar adónde llegar a trabajar, con mujer e hijo, era complicado, aparte de que había reticencia por parte de mi mujer, entonces la decisión fue quedarme en México, y nunca me he arrepentido ni me arrepentiré jamás de haber tomado esa decisión porque México me ha dado todo”, confiesa a este Semanario.

Entre 1966 y 1993 se desempeña en diversos puestos de Siglo XXI Editores, desde secretario de producción, gerente de producción, director de ediciones, subdirector general, hasta llegar a la dirección ejecutiva.

Luego, en 2003 se reincorporó en el FCE como titular de la unidad editorial, en 2007 se hizo cargo de la gerencia de producción y, desde 2009, de la generación editorial.

De acuerdo con el Fondo, entre las responsabilidades actuales del editor, traductor y poeta catalán están la actualización del catálogo histórico del FCE y la publicación en formato digital de una historia gráfica de la institución.

En resumidas palabras, es la columna vertebral del FCE: “Mi papel es simplemente de asesorar a las diversas instancias del Fondo tanto en el área editorial como en las otras áreas, porque estoy casi casi como un observador que tiene que ir viendo por dónde más o menos debe andar el Fondo; en ese sentido, espero que mi trayectoria de tantos años sea útil al Fondo para todo eso que acabo de decirle, tanto para el libro académico como para la mayor difusión de diversos textos que tiene el Fondo, ésta va a ser mi tarea después de los centenarios y el 80 Aniversario del Fondo”, refiere a ZETA.

 

Festeja con un poemario

Cuando su esposa Elsa Cecilia Frost, académica y traductora, falleció en 2005, Martí Soler no quiso continuar solo el viaje y a los 71 años se enamoró de nuevo. Ahora, Anne Staples, historiadora de El Colegio de México, inspira a Soler a escribir el poemario “Variaciones de voz y cuerpo” (FCE, 2014).

“Entonces no solo escribí poemas dispersos, sino que durante una época me decidí a escribir poesía”, revela el intelectual a propósito de su poemario publicado precisamente a sus 80 años.

El traductor aclara que los poemas fueron escritos entre 2008 y 2011, en 2013 forma el libro y es propuesto al Fondo de Cultura Económica siendo aceptado inmediatamente.

“Todos los poemas que están aquí son inéditos, ninguno había sido publicado, nunca, es la tarea de dos años de una conversación con mi mujer actual. Es un libro realmente de amor en el que hay una mezcla del amor a la mujer y del amor a la naturaleza”, confiesa a este Semanario.

“Es un libro que salió muy natural, un libro que no apostó a ningún esfuerzo realmente, entonces lo que sí ya costó más fue ordenarlo: ‘esto va a ir aquí, esto va a ir allá’, no por orden de fechas sino por otro orden que fui estableciendo”, agrega el poeta.

“A partir de la memoria, la poesía de Martí Soler renueva imágenes y otorga cuerpo a las emociones, lugares y situaciones surgidas de la relación amorosa con la mujer y con la naturaleza. ‘Variaciones de voz y cuerpo’ muestra la pasión en nuevas formas poéticas que enfrentan la vida cotidiana y hallan el cimiento de dos mundos”, reza la presentación editorial.

Además de la musicalidad propia de la poesía aun en verso libre, el poemario está dividido en cinco partes: “De ocasiones”, “Suite”, “Intermedio”, “Variaciones de voz y cuerpo” y “Coda”, por donde pulula el hombre y su primera patria, la vida y la muerte, la mujer y la naturaleza, las memorias y los recuerdos de personas entrañables como su padre y madre.

 

México y la violencia

Ahora, Martí Soler ve al país como extranjero, pero también como mexicano: “Después de vivir tantos años en México me siento muy mexicano, aunque no tenga el papelito que lo haga oficialmente, pero yo me siento muy mexicano, desde luego”.

Como español-mexicano preocupado de su tiempo y espacio, no duda en verter su opinión sobre la situación del país aquejado por la interminable e insoslayable violencia de los últimos tres sexenios, desde Vicente Fox (2000-2006), pasando por Felipe Calderón (2006-2012) y lo que va de la administración de Enrique Peña Nieto:

“El pueblo mexicano buscó un cambio en los dos sexenios del PAN y ese cambio no resultó, hay que esperar a ver si éste (sexenio) el cambio resulta, en el sentido tanto social como económico. Por lo que se ve hasta ahora, se hacen intentos, pero no ha habido todavía resultados a esos intentos.

“El problema de la violencia para mí es resultado precisamente de que no se ha logrado sacar de la pobreza a tal proporción de la población, hay que seguir esforzándonos para sacar de la pobreza a la gente, porque eso implica o el resultado es violencia, disgusto, enojo.

“Viéndolo como mexicano, desde luego eso es lo que pienso, y como extranjero igual; yo no lo veo desde afuera, lo veo desde adentro; entonces, sí, la pobreza es un problema que no se ha solucionado y se ve en todo el país, eso implica que hay una posibilidad de violencia y de corrupción, porque el narcotráfico lo que hace es agenciarse a la gente que no tiene trabajo o que su trabajo no le rinde lo suficiente, compra a la gente para seguir con ese estatus de violencia; para mí el problema es social, desde luego, y tiene que atenderse desde abajo y también desde la escuela”, concluye Martí Soler.

 

 

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