Bomberos en estado de emergencia

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Ezenario Sábado, 30 noviembre, 2013 01:24 AM

El descuido en la infraestructura de la Dirección de Bomberos ha transcendido administraciones municipales, cada año se suma el agotamiento del presupuesto, falta de diésel, auto tanques de agua con fugas, vehículos sin mantenimiento o descompuestos. Así, en las 14 estaciones en Tijuana. Como los elementos del Cuerpo de Bomberos manifiestan, se trata de un servicio público de primera respuesta para cualquier tipo de emergencia, que de descuidarse, puede costar vidas. Los desequilibrios presupuestales aprietan el funcionamiento de la dependencia. Por ejemplo, más del 80 por ciento de los dineros anuales se van a sueldos, prestaciones y otros estímulos laborales para los 350 empleados, entre administrativos y operativos. De los 126 millones 344 mil 554 pesos que se aprobaron para este ejercicio fiscal, 108 millones ya están etiquetados en recursos humanos; solo 17 millones 957 mil pesos para combustible, mantenimiento, refacciones, servicios, telecomunicación, capacitación, viáticos y obras en bienes propios. Una semana antes de concluir el XX Ayuntamiento, la Dirección de Bomberos obtuvo una ampliación presupuestal -aprobada en Cabildo- para continuar trabajando el resto del año. En septiembre, antes de este empujón de 2 millones de pesos, la dependencia municipal contaba con solo el 0.6 por ciento de su presupuesto anual para el abastecimiento de combustibles, es decir, poco más de 35 mil pesos. Otras  partidas como agua y energía eléctrica, que aparecían en ceros desde hace dos meses, ahora cuentan con 200 mil y 300 mil pesos, respectivamente. “Realmente sí es muy poco y no nada más Tijuana adolece de ese recurso, también gran parte del Estado adolece del presupuesto y esto es como un seguro de un carro, cuando no lo tienes, lo necesitas, y cuando lo tienes, no lo necesitas”, considera Carlos Martínez, director de Bomberos en el XX Ayuntamiento. Las necesidades surgidas por la falta de dinero han sido sopesadas por los propios bomberos, según explican, “para mantener el prestigio de la institución”. El “guardadito” Jorge, bombero encargado del vehículo de rescate ubicado en la estación de El Refugio,  narra una anécdota sufrida debido a la falta de abastecimiento de diésel en la jurisdicción de mayor geografía para la prestación del servicio. En los últimos días de octubre, se activó la alarma para atender un accidente automovilístico, pero los rescatistas no pudieron llegar al sitio por falta de combustible en su tanque. “Yo iba a un servicio de un choque, entonces la unidad tenía un cuarto de diésel y nos dijeron ‘denle hasta que se acabe’, a tres cuadras del choque se quedó sin diésel… una unidad de emergencia con un cuarto de diésel se dice que no puede salir por el riesgo precisamente de quedarte parado”, explica. “Ahí están los impuestos de la ciudadanía, se quedan en el trayecto del accidente”, reflexiona. Gregorio Valdez Bravo, responsable de esa estación, estima que hace aproximadamente dos meses empezaron a notarse las dificultades para el abastecimiento de diésel, desde entonces implementa lo que llama un “Plan B”. Se trata de llenar algunos galones con combustible para utilizarlo en casos de emergencia: “Yo me atreví a sacar diésel para tenerlo aquí guardado, cuando salimos nos llevamos diésel. A las máquinas que están fuera de servicio, le sacamos el diésel. Que no debemos de hacerlo, pero es porque uno ya le nace porque es necesario”. Al respecto, Carlos Martínez manifiesta que sí hay complicaciones con el hidrocarburo, pero asegura que se trata de un problema de comunicación. “Es simplemente una llamada, y cuando mucho media hora en lo que se localiza el proveedor y ya están cargadas las unidades. Nunca se vacían siempre, están a medio tanque”. “De bajadita, ya ni quien la pare” Además, la mayoría de las  maquinas extintoras, conocidas como “bomberas”, operan en Tijuana con más de 30 años de antigüedad. En recorrido hecho por las estaciones de servicio, da cuenta de unidades descompuestas y  auto tanques con fugas. Es la situación de la estación de La Obrera en la delegación San Antonio de los Buenos, donde la pipa tiene semanas derramando agua, “ya está tirando agua el tanque, está remendado y todo eso, pero se sigue abriendo”, explica el capitán Juan Hernández, encargado del turno. Sumado a esto, la bombera con la que cuentan funciona desde la década de los ochenta y las salidas de la estación – ubicada en una zona irregular – cada vez se dificultan más por la potencia que ha perdido el motor. “Si trabajan las unidades, de bajadita ya ni quien la pare, pero por más que queramos no jala igual, ya están cansadas, pero de que llegan, llegan”. Ubicada en plena zona industrial, la estación de la Mesa de Otay vería mermada su capacidad de reacción en caso de un incendio en alguna de las fábricas cercanas, ya que su bombera escalera tiene un año inhabilitada debido a un desperfecto en el sistema eléctrico, una avería “normal” en un vehículo modelo 1971. Para encenderla es necesario sustituir la batería con la de la máquina en funciones, maniobra que obligaría a los bomberos de la estación a disminuir su capacidad de intervención en una emergencia. Según el jefe de la Dirección de Bomberos, Carlos Martínez Duarte, lo ideal sería que cada estación de bomberos contara con su máquina en servicio y otra de reserva, pero apenas tienen una máquina extintora y una pipa para cargar agua. Otro de los reclamos del personal de bomberos es la falta de mantenimiento en sus estaciones, donde se observan pisos, paredes y techos con cuarteaduras, sillones rotos y  colchones con los alambres de fuera. “Denle gracias a Dios que tienen trabajo”: Oficial mayor Con 21 años de servicio en la dirección, el capitán Sergio Aldecua asegura que hay instalaciones a las que no se les da mantenimiento desde hace diez años, también explica que se le ha pedido apoyo a Armando Franco Bustos, oficial mayor, para satisfacer necesidades relacionadas con muebles, pisos, pintura y otros materiales. “Denle gracias a Dios que tienen trabajo, así nos dijo. El señor dice que nomás trabajamos cuando tenemos servicios, pues yo invitaría al señor, a que pasara un turno con nosotros, hacemos limpieza, echamos mecánica a las unidades, le damos mantenimiento a la estación, con lo que tenemos. Lo invito a que duerma en un colchón al que se le salen los alambres”. Sobre la situación de la dirección, Carlos Martínez, expresó: “Es vital para la Dirección de Bomberos, el mantenimiento de edificios, un buen recurso y se requiere de una ampliación, se requiere maquinaria, una ampliación de mínimo diez máquinas para reemplazar las que tenemos, mientras que las que tenemos en servicio, mandarlas a mantenimiento”. Recuperar la confianza de los bomberos Carlos Gopar Uribe será el responsable de Bomberos a partir del 1 de diciembre. Con 16 años de experiencia en el oficio, ve una dirección “golpeada” en cuestiones de infraestructura y un “ánimo muy caído” del personal operativo. “Tenemos que recuperar su confianza, esta dirección va a trabajar para ellos, pero ellos tienen que trabajar para bomberos, no para mí, para bomberos”, explicó. Para el mejoramiento de instalaciones y equipo, le apostará a recuperar el diálogo con “ciudades hermanas” como San Diego “donde de alguna u otra manera se bajaba mucho recurso, mucha infraestructura y necesitamos una vez más recuperar este tipo de trabajo, recuperar la confianza de la población”. Sobre el trabajo del actual director de bomberos, Carlos Martínez no opina, solo espeta: “Él hizo las cosas a su manera, evidentemente tuvo aciertos y desaciertos, él lo sabrá, el tendrá de alguna u otra manera que pensarlo… más que nada está lo que ustedes pueden observar”. 

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