Narcos piden clemencia

Reportajez BCS Viernes, 24 mayo, 2013 07:00 PM

Acostumbrados a los levantones, al cobro de piso, torturas, asesinatos y a mandar, los ex jefes de células y sicarios del cártel Arellano Félix ahora piden clemencia en las prisiones federales donde se encuentran internados. Reclamos y peticiones que no son atendidos como ellos desean los mantienen estresados y promoviendo constantes amparos. Enfermos desde por un dolor de muelas, males gástricos, diabetes y hasta sobrepeso o baja del mismo, estos singulares reclusos imploran atención médica y medicamentos, y en casos como el del “temidísimo” Teodoro García Simental “El Teo”, se siente agredido porque personal de vigilancia le dijo a sus hijos que “es un capo sanguinario”. Los ex miembros del CAF piden a manos llenas. No piden lujos, pero sí les gustaría vivir más cómodos en los centros federales de readaptación social de “máxima seguridad”. Exigen que les vendan golosinas, productos de aseo personal y les permitan tener televisión, considerando que la negativa de las autoridades se equipara a la aplicación de penas inusitadas. Y es que los criminales le han dado dramatismo a sus demandas de garantías. “El Teo” y sus hermanos Teodoro García Simental “El Teo” se encuentra recluido en el penal federal “Altiplano” en Almoloya de Juárez, desde que fue capturado en enero de 2010 en La Paz, Baja California Sur. Su nombre verdadero es Diego, pero utiliza indistintamente el de Eduardo y de Teodoro. Desde la detención de su hermano Marco Antonio García Simental y/o Mario Alberto Rivera López “El Cris”, en junio de 2004, “El Teo” se convirtió en jefe de células del cártel Arellano Félix y presuntamente, años más tarde, traicionó al grupo delictivo para irse con la gente de “El cártel del Pacífico” que ganaba terreno en Baja California hasta convertirse en el grupo dominante. En el CEFERESO 1, al “Teo” le han aquejado las infecciones urinarias y malestares molares, por lo que ha solicitado en diversas ocasiones la intervención de especialistas. Se ha quejado una y otra vez a lo largo de estos años de que se le niega la atención médica, pero las autoridades penitenciarias han demostrado con documentos las ocasiones en que se le ha brindado el servicio. Ha tramitado no menos de 20 amparos. Todos los actos reclamados posibles de imputar a los directivos carcelarios los ha expuesto. Ninguno comprobable hasta hoy. Sin embargo, destacó uno de los juicios de garantías en enero de 2011, en el que le expresó al juez supuestas violaciones a sus derechos: “La realización de conductas generadoras de tortura psicológica y malos tratos, como consecuencia de haberme manifestado el custodio (se omite el nombre) en presencia de mis menores hijos que era un ‘capo sanguinario’, sin que a la fecha exista sentencia judicial que declare mi plena responsabilidad en los hechos sobre los que se me acusa”. Desde luego que la redacción es de su equipo legal, pues otros de sus escritos tienen muchas faltas de ortografía. “El Cris”, su hermano, preso ya desde hace casi nueve años en la misma penitenciaría, también ha arreciado sus reclamos de atención médica de 2010 a la fecha, pero nunca se le ha concedido el amparo, ya sea porque desiste de la tramitación o porque son inexistentes los actos que señala como atentatorios de sus garantías individuales. A otro García Simental, Eleazar, el Consejo Técnico Interdisciplinario del penal antes conocido como “La Palma” le ha impuesto correctivos disciplinarios con suspensión de estímulos, como la prohibición de tener televisión y recibir visitas, así como la cancelación de actividades físicas y recreativas. Una de sus peores faltas fue tallar una pelota contra la pared, por ello le castigaron 76 días. Mientras que hace algunos años la queja constante de los presos era que jamás se apagaban las luces de la celda, los 365 días del año, a Eleazar ahora le molesta “el corte de energía eléctrica de domingo a viernes, de las 22:00 a las 09:00 horas y de las 14:00 a las 16:00 horas”. Y desde luego, la queja recurrente de todos sus compañeros de encierro: “Temor fundado que se nos retire de manera definitiva el televisor, lo que se traduce en una pena inusitada y trascendental”. Se le cumplió. Ya no se permiten televisiones. Por su parte, Manuel García Simental “El Chiquilín”, del que hasta hace unos días se sabía que se hallaba privado de su libertad en el Centro Federal de Readaptación Social número 3, en Matamoros, Tamaulipas y al que ahora no logran ubicar autoridades estatales ni federales, también se ha movido en los juzgados para inconformarse por la forma en que el sistema materializa su reclusión y ha tenido mejor suerte que sus fraternos al conseguir un amparo para que le devolvieran su televisor. En 2010 “El Chiquilín” y otros presos en Matamoros, entre ellos Manuel Garibay Espinoza “El Meño”, Raydé (“Raydel”) Rosalío López Uriarte “El Muletas”, Octavio Cortés Velázquez “El Chino Fugas”, Jorge Alberto Mendoza González y Rodolfo Ibarra López, se quejaron de la negativa del reclusorio de venderles productos para su higiene personal, para el aseo de la celda y sus ropas, así como de alimentos chatarra y otros objetos. Hasta hicieron una lista de lo que querían: “Cuatro chocolates Carlos V, cuatro bolsas de papas fritas, dos refrescos de dos litros de diferentes sabores, cuatro bolsas de cacahuate, dos cajetillas de cigarros Marlboro de caja dura, dos gansitos, dos barritas, dos refrescos Coca Cola y Coca Cola light, veinte timbres para correo de siete pesos, galletas Quaker, un reloj, dos jugos de naranja, dos jugos, la limpieza, jabón zote, block para carta de hojas blancas, pan dulce, plumas de gel de diferentes colores, lápiz de madera, plumones, cuaderno forma italiana, colores, hoja  blancas, oleos, acuarelas, pinceles, opalinas y cartulinas”. Algunos de los quejosos, entre ellos “El Muletas” y “El Meño”, desistieron de la demanda. Manuel García Simental siguió hasta el final, pero las autoridades penitenciarias acreditaron que los productos de limpieza les son proporcionados en un kit de donación que se entrega a los reclusos cada determinado tiempo y que “El Chiquilín” tiene prohibida en su dieta de reducción de peso el tipo de golosinas que reclama debido a que padece de obesidad grado III. “El Muletas”, su hermano y “El Ciego” Raydé López Uriarte “El Raydel” o “El Muletas, se hallaba preso en el penal tamaulipeco desde febrero de 2010, cuando fue detenido, hasta hace unos meses cuando fue trasladado el 8 de noviembre de 2012 al nuevo Centro Federal de Readaptación Social número 11 “CPS Hermosillo”. Durante su estancia en Santa Adelaida, Matamoros, además del amparo conjunto promovido para obtener golosinas, López Uriarte se inconformó en dos ocasiones por la negativa de la administración del penal a autorizarle la compra de un televisor y sus accesorios, aduciendo que se trataba de discriminación. La justicia no le favoreció por esos actos. Sin embargo, en 2012 la justicia federal otorgó el amparo para que el auto de formal prisión que pesaba en un juzgado de Tijuana en contra de “El Muletas” por delincuencia organizada quedara sin efecto. En 2013 un Tribunal Colegiado de Baja California confirmó la protección constitucional. El juez de la causa finalmente reparó las fallas y volvió a decretar auto de bien preso al sicario, dándose cuenta de que ya lo habían cambiado de prisión desde meses antes. Por su parte, Luis Alberto López Uriarte “El Pájaro”, hermano de Raydé, se encuentra en el penal de máxima seguridad de Puente Grande desde septiembre de 2009 y ya le han impuesto correctivos disciplinarios por conductas que los responsables de la institución consideran faltas al reglamento y las circulares que van emitiendo. Así, en sesión ordinaria del Consejo Técnico Interdisciplinario del CEFERESO 2, de fecha 14 de mayo de 2012, se determinó sancionar al interno durante 76 días restringiendo el tránsito de “El Pájaro” a los límites de su estancia y “suspensión total de estímulos, incluyendo la visita familiar e íntima”. ¿Las razones del castigo? El 23 de abril del año próximo pasado, un elemento de seguridad del penal realizó una revisión de rutina en la estancia 701, del módulo VII, donde habita Luis Alberto y entre sus pertenencias localizó seis repuestos para bolígrafo rellenos con pintura de óleo. Los internos no deben tener materiales de trabajo en sus celdas. El Consejo Técnico al momento de resolver le sacó su “guardadito” del expediente único. López Uriarte ya contaba con un correctivo disciplinario anterior y dos veces ocasionó reportes de vigilancia, los cuales quedaron sin efecto en su momento. El preso se inconformó por el castigo e interpuso un amparo, mismo que le fue concedido, pues el órgano sancionador no había otorgado su derecho fundamental de audiencia al quejoso. En la misma penitenciaría federal de Jalisco está preso el ex agente ministerial y sicario Saúl Montes de Oca Morlett “El Ciego”, capturado el 15 de marzo de 2008. A un año de su reclusión protestó por la desposesión de su televisión, producto de indisciplinas y correctivos, y en 2010 le aplicaron dos sanciones más, una de 20 y otra de 50 días de suspensión de estímulos. Una de ellas por poseer una pastilla cuya composición química nunca se conoció. Sin embargo, una de las batallas más difíciles que ha enfrentado “El Ciego” durante su confinamiento ha sido en el terreno sentimental. Primero porque un juez de lo familiar se negó a divorciarlo de su esposa y después, porque a una nueva pareja se le prohibía el ingreso al penal. La autoridad exigió el acta de divorcio, ya que en los archivos del centro se demostró que estaba casado. “La Perra” y vitaminas para “El P1” José Filiberto Parra Ramos, mejor conocido como “La Perra”, cayó en manos de la policía en junio de 2009. Su estancia en el penal de máxima seguridad “Altiplano”, en el Estado de México, no ha sido placentera. Ha conseguido pleitos y castigos por su carácter explosivo. En 2010 fue sancionado por el Consejo Técnico Interdisciplinario por auto agredirse. De acuerdo al dicho de un custodio, cuando trasladaba al recluso por los pasillos del presidio advirtió que se iba golpeando solo. El preso lo negó. En ese mismo año Filiberto junto con otros internos buscó ampararse para recibir atención psiquiátrica, al alegar que no era atendido por el área especializada del CEFERESO. Entre sus aliados en la demanda estaban sus conocidos Víctor Magno Escobar Luna “El Pareja” y Ezequiel Machain Buitrón. En sesión de agosto de 2011, el mismo órgano sancionador aplicó un correctivo disciplinario de 90 días a “La Perra”, suspendiéndole estímulos (visitas familiar e íntima, la llamada telefónica semanal y la prohibición de tener en su celda artículos de uso personal o comprarlos en la tienda del centro penitenciario). El 8 de agosto de 2011 elementos de seguridad que trasladaban a varios internos hacia el área de regaderas del módulo VIII escucharon ruidos en la estancia 823 y observaron cuando Parra Ramos se enfrascaba a golpes con su compañero de celda. Los celadores pidieron al área de control abrieran la puerta para separar a los rijosos. El agredido, del que no se dio a conocer su nombre, dijo que ya era imposible la convivencia con el matarife del CAF, pues “de todo se enoja”. El motivo de ese y otros desacuerdos fue que Filiberto quería ver la televisión y el contacto eléctrico se ubica del lado de su compañero de encierro. “La Perra” se defendió y alegó en la audiencia “yo ya tengo meses mandando peticiones para la reubicación del contacto”. En la misma cárcel está recluido desde marzo de 2008 Gustavo Rivera Martínez “El P1”, uno de los principales jefes de sicarios en la historia del Cártel Arellano Félix y cuyo nombre real es Carlos Herrera Ávalos, con el que ha promovido medio centenar de amparos. Desde incomunicación, condiciones insalubres y negativa de proporcionarle agua para beber, hasta posibles traslados o su extradición a Estados Unidos de América. Pero ningún otro reclamo se compara con el de falta de atención médica, de medicamentos o negativa a brindarle el tratamiento que los propios gastroenterólogos han recomendado a las autoridades carcelarias. Más de la mitad de sus demandas constitucionales van en ese sentido. Y es que desde 2008 “El P1” comenzó a perder peso. Los médicos le recetaron Ensure, bebida que pocas veces le han suministrado. De ahí su molestia. La Dirección del penal ha demostrado que al reo se le ha otorgado atención especializada en las áreas de neumología, dermatología, gastroenterología, traumatología, oftalmología, psiquiatría, odontología, cirugía general y medicina general. El quejoso insiste en que no le proporcionan una dieta alta en proteínas ni tampoco le dan vitaminas. <p>“El P1” también evitó mediante una acción legal que las autoridades penitenciarias llevaran a cabo un proyecto anunciado con bombo y platillos en 2011, que serviría para acrecentar los mecanismos de identificación de internos en los penales federales y cuya prueba piloto iniciaría en el CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez. Carlos Herrera Ávalos y/o Gustavo Rivera Martínez se amparó en contra de “las órdenes verbales y/o escritas para que le tomen al aquí quejoso las muestras de su ADN (prueba genética molecular del ácido desoxirribonucleico) y de la grabación de su voz, así como todas sus consecuencias. Un juez de distrito de Toluca le dio la razón: es violatorio de sus garantías individuales. De nada sirvió la explicación gubernamental sobre las necesidades para alimentar con datos de procesados y sentenciados el Registro Nacional de Información Penitenciaria (RNIP) y el Sistema Único de Información Criminal (SUIC) y para lo cual ya habían autorizado el acceso del personal, equipos e insumos al penal federal para capacitar a los médicos en la toma de muestras de ADN. Se suspendió y a la fecha no se ha concretado el proyecto. Otros arellanistas por ahí Juan Francisco Sillas Rocha “El Ruedas”, internado en el reclusorio de máxima seguridad de Puente Grande no se ha inconformado por nada que no sea su posible cambio de establecimiento o por su situación jurídica, incluyendo su extradición ya autorizada a los Estados Unidos. En ese centro le acompañan Humberto Rodríguez Bañuelos “La Rana” y Manuel Ivanovich Zambrano, quienes tampoco han hecho aspavientos. Manuel Martínez González “La Mojarra” fue reubicado de Matamoros al nuevo Centro Federal de Readaptación Social número 8, en Guasave, Sinaloa. Al “Quemado” Carlos Francisco Cázares Beltrán lo trasladaron de Almoloya de Juárez al CEFERESO 4 “El Rincón”, en Tepic, Nayarit. Víctor Magno Escobar Luna “El Pareja” o “El Mata Policías”, Alfredo Araujo Ávila “El Popeye”, Marcos Arturo Quiñones Sánchez “El Pato” y Édgar Adrián Gutiérrez Elenes “El Cachorro” permanecen en el “Altiplano” de Almoloya; en tanto que de los llamados testigos protegidos se desconoce su paradero, ya que al parecer meses después de su detención fueron puestos en libertad. A pesar de tratarse de delincuentes recibieron beneficios por ser delatores amparados por la ley de delincuencia organizada. Sicario preso Lugar de encierro Carlos Herrera Ávalos y/o Gustavo Rivera Martínez “El P1” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Teodoro García Simental “El Teo” o “Tres Letras” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Marco Antonio García Simental “El Cris” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Eleazar García Simental “El Viejo” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Manuel García Simental “El Chiquilín” o “El Chiquis” CEFERESO 3 en Matamoros, Tamaulipas José Filiberto Parra Ramos CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Raydé Rosalío López Uriarte “El Muletas” o “El Raydel” CEFERESO 11 en Hermosillo, Sonora Luis Alberto López Uriarte “El Pájaro” CEFERESO 2 en Puente Grande, Jalisco Saúl Montes de Oca Morlett “El Ciego” CEFERESO 2 en Puente Grande, Jalisco Juan Francisco Sillas Rocha “El Ruedas” CEFERESO 2 en Puente Grande, Jalisco Héctor Eduardo Guajardo Hernández CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Manuel Ivanovich Zambrano CEFERESO 2 en Puente Grande, Jalisco Víctor Magno Escobar Luna CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Manuel Martínez González “La Mojarra” CEFERESO 8 en Guasave, Sinaloa Humberto Rodríguez Bañuelos “La Rana” CEFERESO 2 en Puente Grande, Jalisco Alfredo Araujo Ávila “Popeye” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Marcos Arturo Quiñones Sánchez “El Pato” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Édgar Adrián Gutiérrez Elenes “El Cachorro” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Gerardo Ríos Zamora “El Pokemón” CEFERESO 1 en Almoloya de Juárez, Estado de México Carlos Francisco Cázares Beltrán “El Quemado” CEFERESO 4 en El Rincón, Tepic, Nayarit Autoridades ineficientes, madre solicita apoyo José Escudero: Desaparecido El poblado de Cataviña, ubicado en la costa del Pacífico en Ensenada, es otra región bajacaliforniana que se ha visto contaminada por el narcotráfico y crimen organizado. En las costas no son  poco comunes los sujetos empistolados y las trocas del año, tampoco los asaltos en carretera o la desaparición de personas. En las inmediaciones de la zona conocida como la cantera “San Telmo Onix”, atraviesa uno de los caminos que lleva a la playa y, según los residentes, es usado por los traficantes de enervantes. En ese campamento desapareció, en enero de 2013, uno de los dueños, de nombre José Escudero de 46 años. Los agentes de la PGJE buscaron 500 metros a la redonda no, encontraron nada y pidieron  a sus jefes realizar los trámites para que Protección Civil, Cruz Roja, CONAFORT, SEMARNAT los apoyara. Durante febrero, la Procuraduría del Estado emitió una alerta pública que la prensa apenas y replicó. El 26 de febrero reportaron que no habían conseguido los caballos para buscar en una zona más amplia. Conforme a la versión del desaparecido, el día 3 de enero, José salió de la casa materna en Tijuana rumbo a Ensenada, había acordado volver el día 20, pero no lo hizo y su hermana fue a buscarlo. Al llegar a la propiedad encontró las cabañas cerradas, las llaves del auto en su lugar de costumbre y el pick-up de su fraterno cerrado. Dentro del auto había ropa nueva y alimentos que 17 días atrás, el hombre había transportado desde Tijuana. En uno de los cuartos, comida enlamada. Ningún rastro de su hermano. La Ministerial reportó en la escena una hielera vacía donde el desparecido acostumbraba guardar carne, y a 40 metros, las huellas de un animal salvaje. Lo buscaron sin éxito, pidieron apoyo de las autoridades, denunciaron la desaparición el 28 de enero, la PGJE inscribió un acta circunstanciada para localización de personas. La familia denunció que Escudero había tenido problemas con los empleados y la población de Cataviña porque les robaron piedra y maquinaria, pidieron que entrevistaran a los empleados Bárbaro Cota, Abraham Valdez, Alejo Peralta y Adrián Urías. “Les hicieron interrogatorios muy superficiales y en sus casas” reclamaron. ZETA tiene copias, apenas cuatro renglones de letra a mano. No lo encontraron. “Lo primero que dijeron en la Procuraduría, fue que lo había picado  una víbora y se había perdido, allá cuando alguien desparece siempre dicen eso. Luego salieron con que no se había inyectado su insulina (era diabético), se volvió loco y se perdió, hasta sacaron dichos del delegado, con quien mi hijo no trataba porque no confiaba, dijo que se le acercaba seguido a decirle disparates. Una cantidad de justificaciones incoherentes para no buscarlo”, reclamó la madre, de nombre Juana. “Mi hijo no se fue, su enfermedad estaba controlada desde hace seis años, tenemos miedo de que se le hayan acercado, le hayan propuesto algo y no haya aceptado. No sabemos qué pasó, pero tampoco están investigando”, aseguró. Juana Quintero ya acudió con la subprocuradora de Ensenada, Lidia Gallegos, sin resultados; también al cuartel militar, donde no la quisieron atender, según su versión, y a la oficina del gobernador, donde la remitieron con el secretario de seguridad, Daniel de la Rosa. “Hace una semana, se comprometió a llamarme, pero ya es la única opción que me queda”, lamentó la madre de José Escudero. La familia Escudero Durán pidió apoyo a la comunidad en general, si tienen alguna información del paradero de su hijo, comunicarse al celular (664) 621-2110. Eduardo Arellano Félix se declarará culpable Luego de ocho meses de proceso previo a su juicio, Eduardo Arellano Félix se declarará culpable el viernes 24 de mayo ante la Corte Federal de Distrito para el Distrito Sur de California, mismo juzgado que sentenció a 25 años de presión a su hermano Benjamín y cadena perpetua a su hermano Francisco Javier. El caso registró este giro repentino cuando su abogado defensor de oficio, Brian P. Funk, interpuso una solicitud de audiencia “para cambiar su declaración” ante el juez, que inicialmente había sido de inocente. La solicitud le fue concedida el martes 21 de mayo de 2013, la cual quedó inscrita en el documento 647, indicando que Eduardo Arellano Félix se presentará en la corte 14A el viernes 24 de mayo de 2013 a las 10 horas ante el juez Larry Alan Burns para cambiar su declaración. Al hermano mayor del clan Arellano Félix lo acusan de siete cargos por tráfico de droga, lavado de dinero y asociación delictiva, que le podrían conllevar una pena de hasta 140 años en prisión. Eduardo Arellano está inscrito como indiciado en el proceso contra el cártel  desde 1988, fue capturado en Tijuana el 25 de octubre de 2008 durante un operativo coordinado entre el Ejército Mexicano, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y la agencia antinarcóticos estadounidense DEA y deportado a Estados Unidos en agosto de 2012. Peña Nieto repite “estrategia” de Calderón en Michoacán Osorio Chong presume “coordinación” y operación “conjunta” Al igual que el gobierno de Felipe Calderón, cuando el 11 de diciembre de 2006 inició el fracasado Operativo Conjunto Michoacán, en mayo de 2013, la administración de Enrique Peña Nieto emprende un despliegue militar en aquel estado, a través del llamado Mando Único. Felipe Calderón comenzó su guerra contra el crimen organizado enviando hasta 5 mil elementos del Ejército a Michoacán, cuando en aquel año, la entidad era gobernada por el perredista Leonel Godoy Rangel. El fracaso del Operativo Conjunto Michoacán arrojó 3 mil 172 ejecuciones. Ahora, luego de cinco meses, el sexenio de Peña repite la fórmula del operativo militar en Michoacán, donde del 1 de diciembre de 2012 hasta el 31 de abril de 2013, por lo menos 348 ejecuciones sucedieron en aquella entidad. Tal como en la administración calderonista, que presumió hasta el cansancio una supuesta “coordinación” en el Operativo Conjunto Michoacán, el gobierno de Enrique Peña Nieto no se quiere quedar atrás ni en la “estrategia” militar, ni con el mismo discurso: “Este nuevo secretario de Seguridad, en la petición del propio gobernador, habrá de ser un militar, un General que llevará también a otros dos encargados de las fuerzas de seguridad en otros niveles, allá mismo en el estado, y que tendrá en su coordinación no solo la Policía del Estado; tendrá en su coordinación al propio Ejército, tendrá la Policía Federal”, expuso el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a propósito de la designación por el gobierno de Michoacán, el 16 de mayo, del General Alberto Reyes Vaca como titular de la Secretaría de Seguridad Pública, en sustitución del Coronel Leopoldo Hernández. El secretario de Gobernación alardeó en Radio Fórmula una supuesta “coordinación”: “Empezamos con una real y auténtica coordinación para dar resultados”. Pero además de “coordinación”, y tal como en el “Operativo Conjunto Michoacán”, Osorio Chong también prometió trabajar de “manera conjunta” con el Estado: “Hoy no va solamente la estrategia del Gobierno Federal a imponerse sobre la estrategia estatal, sino a trabajar de manera conjunta”, comentaría a Grupo Imagen. Eso sí, para el Gobierno de la República, la solución a la inseguridad en Michoacán es el Mando Único: “Vamos con un solo frente”. “Vamos a combatir a la delincuencia a generar los espacios de libertad y el comercio que estaba restringido y parecía terreno donde podría pensarse que gobernaban ellos, de ninguna manera lo permitirán, no hay tregua y no hay negociación. Vamos con todo contra ellos”, expuso el funcionario a Radio Fórmula, sin referirse a los grupos criminales que operan en Michoacán, que de acuerdo con la Procuraduría General de la República, son el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Familia, Los Caballeros Templarios, Cártel del Golfo y Los Zetas. Michoacán es el punto neurálgico para la Ruta del Pacífico, la cual representa el control de tráfico de drogas para Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Baja California, Baja California Sur, Colima, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Tamaulipas.

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